El FMI recorta su previsión de crecimiento para España hasta el 2,1% y pide «esfuerzos adicionales de consolidación»
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado en dos décimas sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de España -hasta el 2,1%- durante el año 2026, debido al impacto adverso del conflicto de Medio Oriente.
Así lo ha indicado la organización en su informe actualizado sobre el estado de la economía española, ya con las primeras previsiones del efecto que tendrá la guerra en Irán.
Al mismo tiempo, el organismo dirigido por Kristalina Georgieva ha advertido del mayor riesgo con el control de la deuda y el déficit Por ello, ha reclamado «esfuerzos adicionales de consolidación» al Gobierno español.
En cuanto a la ayuda para la guerra, advierten que requeriría aumentos de impuestos o reducciones de gasto por parte del gobierno central para compensar su impacto.
En su anterior informe correspondiente al mes de enero, El FMI estima un crecimiento del PIB del 2,3% para 2026 y del 1,9% para 2027. En el caso del próximo año la reducción es de una décima, hasta el 1,8%.
En cuanto a la inflación, Las previsiones actuales son alcanzar aproximadamente el 3% -un punto más- a finales de 2026, para luego bajar hasta el 2,2% a finales de 2027. Hasta ahora, la previsión era del 2,1 y el 2%.
Más allá de 2027, Se espera que el crecimiento anual del PIB se estabilice en torno a su potencial a mediano plazo de alrededor del 1,7%.
El FMI indica que, a pesar del impacto adverso del conflicto en Oriente Medio, Se espera que el crecimiento en España se mantenga sólido en el corto plazo antes de desacelerarse gradualmente.
Se espera que el conflicto afecte negativamente a la economía española, principalmente por el aumento de los precios del petróleo, Si bien el impacto del aumento de los precios del gas debería mitigarse por varios factores, entre ellos la gran proporción de energías renovables en el mezcla electricidad de España.
Estiman una evolución de los precios del petróleo y el gas ampliamente consistente con los precios de futuros a mediados de marzo de 2026.
Se espera que la demanda interna siga siendo la principal fuente de crecimiento, compensando en parte la moderación de los factores del lado de la oferta. (aumento de la población activa) y la demanda (turismo) en los últimos años.
También se espera que el consumo privado siga respaldado por el aumento sostenido de los salarios «en un entorno de mercado laboral todavía dinámico» y por una caída continua de la tasa de ahorro que permitirá a los hogares amortiguar el impacto de la crisis. choque energético.
Mientras tanto, la inversión se beneficiará del último año del Plan de Transformación y Resiliencia y el continuo repunte de la construcción de viviendas.
precios de la energía
Por otro lado, la agencia señala que un conflicto prolongado en Oriente Medio podría traducirse en un aumento más duradero de los precios de la energía, un endurecimiento de las condiciones financieras y una mayor incertidumbre. lo que pesaría sobre la inversión, el consumo y el crecimiento.
También podría generar mayores efectos de segunda ronda sobre los salarios y la inflación, manteniendo la inflación general por encima del 3% por un tiempo.
Fragmentación política
La escalada de otras tensiones geopolíticas y medidas comerciales es otro riesgo externo importante para España y para la economía global, afirma el FMI.
En el frente interno, La fragmentación política plantea dudas sobre la capacidad del Gobierno para llevar a cabo importantes medidas de consolidación fiscal que serán necesarias las estimaciones del personal técnico.
Una consolidación para cumplir con los compromisos en el marco del Plan Fiscal y Estructural de Mediano Plazo (PFEMP)así como aplicar medidas decisivas para calmar los mercados en caso de tensiones financieras.
Gasto neto
El FMI proyecta que el crecimiento anual del gasto neto seguirá superando los objetivos de las autoridades y que el déficit disminuirá sólo moderadamente, lo que «requerirá esfuerzos adicionales de consolidación».
Según el escenario en el que se mantienen las políticas actuales, y que supone que no se introducen nuevas medidas más allá de las ya aplicadas o aprobadas, El déficit se estabilizará por encima del 2% del PIB en 2031, frente al 0,8% previsto.
Esto implica que será necesario implementar medidas equivalentes a casi el 1,5% del PIB para cumplir con la senda de déficit definida por las autoridades españolas.
Medidas para la guerra
En cuanto a las medidas fiscales para mitigar los efectos adversos del shock energético en hogares y empresas, indican que «Estos no deberían distorsionar los precios de la energía y deberían estar bien focalizados y ser de naturaleza temporal».
Para garantizar que las comunidades autónomas contribuyan a este esfuerzo, las propuestas para reducir su deuda y aumentar las transferencias del gobierno central deberían ir acompañadas de «planes de consolidación creíbles y una reforma de la regla fiscal regional centrada en el estricto cumplimiento de los límites de crecimiento del gasto», en línea con el marco fiscal de la Unión Europea (UE).
Estas medidas también requerirían aumentos de impuestos o reducciones del gasto por parte del gobierno central para compensar su impacto.
Impulso al turismo
En el lado positivo, indican que el crecimiento del turismo podría ser más resiliente de lo esperado debido a una mayor diversificación entre regiones, la reducción de la estacionalidad y un desvío de turistas hacia España tras el conflicto en Oriente Medio.
Además, añaden que la favorable política migratoria de España podría mantener las entradas netas de inmigrantes por encima de la previsión de referencia del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Finalmente, el consumo podría crecer más de lo proyectado si la reducción de la tasa de ahorro de los hogares hacia el nivel pre-Covid fuera más rápida de lo esperado.
Políticas de vivienda
En relación con la vivienda, indican que el deterioro de la asequibilidad requiere acciones más contundentes para aumentar la oferta, basándose en las iniciativas del Gobierno actualmente en marcha.
E indican que las prioridades deberían incluir planes de desarrollo urbano, liberar aún más terreno para la construcción y agilizar los procedimientos de obtención de permisos.
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