La huella del sah en París: caviar y caviar
En una calle discreta, a pocos pasos del bullicio de los elegantes Campos Elíseos y en pleno corazón del Triángulo de Oro de París, se esconde una auténtica institución: La Maison du Caviar.
[–>[–>[–>Fundado en 1956 a petición del Sah de Persia, que deseaba un lugar lujoso en París en el que degustar el famoso caviar iraní, este restaurante es mucho más que uno de los templos gastronómicos de la capital francesa, es el resultado de una verdadera historia marcada por la geopolítica y el comercio internacional. Para conocer esta historia hay que remontarse a 1918, cuando el empresario francés Fernand Robert de Lalagade inició contactos con delegados del gobierno soviético deseoso de comercializar con el caviar. Tras años de negociaciones, Lalagade fundó la empresa Caviar Volga y logró cerrar un importante acuerdo convirtiéndose en el único proveedor de toda la pesca en el mar Caspio, un monopolio que habían negociado directamente con la URSS.
[–> [–>[–>La barra del restaurante Maison du caviar / Florian Léger
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Irán recuperó más tarde la propiedad total de su pesquería y decidió nacionalizar la producción y distribución de todo el caviar iraní. Fue entonces, cuando el sah de Irán, Mohammad Reza Palhaví, le pidió abrir un restaurante de degustación de este manjar en la zona más exclusiva de la capital francesa.
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Maison du Caviar se convirtió desde sus inicios en uno de los restaurantes más exclusivos y en un punto de encuentro de la ‘jet set’ parisina, que acudía a disfrutar del mejor caviar del mundo servido sobre manteles de papel. Toda una escena surrealista y exótica para la clase alta de aquella época. Desde entonces, pocas cosas han cambiado en este lugar, más allá de sus dueños.
[–>[–>[–>Gustos contemporáneos
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Tras varios escándalos familiares y dificultades económicas, la familia Lalagade vendió el restaurante y desde 2017 pertenece al grupo Noctis, fundado por Laurent de Gourcuff. Sin embargo, pocas cosas han cambiado en este lugar que ya forma parte de la historia de París. La Maison ha conservado su tradición e identidad adaptándose a los gustos contemporáneos. Cada visita es una invitación a descubrir mariscos de calidad excepcional, tanto para los fieles parisinos como para los clientes internacionales que buscan experiencias gastronómicas exclusivas en su paso por la ciudad del amor.
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Al cruzar sus puertas, el tiempo parece suspendido. La elegancia del lugar envuelve al visitante en una atmósfera cuidadosamente orquestada. Los camareros vestidos con americanas de terciopelo se mueven coreografiados, sin olvidar ningún detalle. Cada movimiento tiene un motivo de ser. Nada es al azar. Al igual que su decoración; en la barra se concentra toda la atención y desde allí salen los mejores cócteles elaborados por su maestro coctelero.
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[–>Un menú clásico ruso
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La carta rinde homenaje a los orígenes del restaurante, dando sentido al lugar. El menú de Maison du Caviar – que ronda de media los 100 euros por cabeza- combina platos clásicos rusos, como el ‘borsch’t, los ‘pirozhki’ y el famoso estofado de ternera Stroganoff, con creaciones más actuales, como los espaguetis finos con caviar.
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El salón Masion du caviar. / Florian Léger
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A pesar de conservar los platos tradicionales como el beluga iraní o osciètre impérial, el verdadero protagonista sigue siendo su exclusiva y prestigiosa selección de caviar, importado del Mar Caspio como lo ordenó el sah en su día. Con los años, el salmón ahumado también ha ido ganado terreno en la carta. Durante la noche, los camareros van sacando platos de manera interminable. No hay mesa que se resista.
[–>[–>[–>No es de extrañar que este lugar también haya cautivado al cine. La Maison du Caviar quizás le resulte familiar a más de uno. El restaurante aparece en una de las escenas de la reciente película ‘La sustancia’, donde un despiadado productor cita a la joven actriz Elisabeth Sparkle, interpretada por Demi Moore, en el restaurante y la despide, bajo la excusa de que su edad es un problema en su carrera. Esa escena se filmó en la mesa que preside actualmente el centro de la sala recientemente renovada por el grupo Beaumarly.
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La Maison du Caviar es lujo, una institución, pero también es familia. Cada cliente que entra saluda calurosamente al personal como si se tratase de un lugar de siempre, donde la fidelidad pesa tanto como el refinamiento.
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