Israel escala el conflicto y EEUU reclama ayuda
La guerra en Irán iniciada por la ofensiva sorpresa de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero cumple su tercera semana cuando Israel ha escalado el conflicto con ataques letales contra la cúpula militar y política iraní, así como bombardeos a infraestructuras energéticas que han generado las primeras grietas con Estados Unidos, que por su parte pide ayuda a aliados internacionales para controlar el estratégico paso de Ormuz, con el despliegue de una operación terrestre.
[–>[–>[–>Esta madrugada se ha producido un nuevo cruce de bombardeos entre Israel e Irán con ataques en la capital iraní, Teherán, y el impacto de un misil iraní en la céntrica ciudad israelí de Rishon Lezion, de momento sin cifras de víctimas. Entre tanto, Trump asegura que EEUU está «muy cerca de alcanzar (sus) objetivos» en la guerra contra Irán, lo que incluye destruir «la capacidad misilística» y la «base industrial de defensa» de Irán; «eliminar su Armada y su Fuerza Aérea, (…) no permitir jamás que Irán se acerque siquiera a la capacidad nuclear (…) y proteger, al más alto nivel, a nuestros aliados de Oriente Próximo, incluidos Israel, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y otros».
[–> [–>[–>Después de atacar durante el fin de semana la estratégica isla de Jark, clave para el transporte de crudo de Irán, la ofensiva tomó un nuevo cariz con el asesinato del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, en un ataque aéreo de Israel en el que también cayó el jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani. En sucesivos bombardeos han sido eliminados el ministro de Inteligencia de Irán, Esmaeil Jatib, así como otros comandantes de grupos militares iraníes.
[–>[–>[–>
La muerte de Lariyani, una figura clave del sistema político iraní y visto como un posible negociador en un eventual proceso para el fin de la guerra, unido a la intensificación de los ataques contra infraestructuras energéticas, también ha cargo de Tel Aviv, ha elevado el tono del conflicto con Teherán llamando a una «guerra económica total» y prometiendo «cero moderación» en la respuesta.
[–>[–>[–>En un punto de inflexión en la guerra, Israel atacó el gigantesco yacimiento de gas iraní de South Pars, una explotación en aguas del golfo Pérsico que comparte con Qatar, un paso que provocó la inmediata respuesta de la República Islámica con una sucesión de ataques a instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos (UAE), Qatar y Arabia Saudí, generado tensiones en toda la región. Mientras que Qatar u Omán tacharon el ataque de «peligroso e irresponsable«, incidiendo en que amenaza a la «seguridad energética global», Arabia Saudi advirtió que «la paciencia no es ilimitada» y, en plenas represalias de Irán, recalcó que podría responder por la vía militar.
[–>[–>[–>
EEUU e Israel: distintos objetivos
[–>[–>[–>
El ataque de Israel ha provocado en todo caso la alerta mundial ante el alza del precio del crudo y el gas –el petroleo llegó a cotizar los 114 dólares, mientras que el precio del gas se triplicó– mientras que ha evidenciado las divisiones entre Estados Unidos e Israel. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desvelado que mantuvo una conversación con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tras el bombardeo al importante yacimiento de gas, del que no fue avisado. «Le dije que no hiciera eso y no lo hará. No lo discutimos. Somos independientes, pero nos llevamos muy bien y estamos coordinados», afirmó sobre los contactos con Netanyahu y el ataque que desencadenó el caos en el Golfo.
[–>[–>
[–>En otra muestra de esas grietas, la directora de Inteligencia Nacional estadounidense, Tulsi Gabbard, indicó que los objetivos de Israel y Estados Unidos son «diferentes» con respecto a la guerra en Irán. «A través de las operaciones, el Gobierno israelí se ha estado enfocado en incapacitar al liderazgo iraní y eliminar a varios miembros, obviamente comenzando con el ayatolá y el líder supremo. Ellos siguen enfocándose en ese esfuerzo», indicó.
[–>[–>[–>
¿Nueva fase?
[–>[–>[–>
Cuando el conflicto supera los 20 días, Trump, en otro giro durante la operación militar, ha insistido en que socios internacionales se sumen a la operación para controlar el paso de Ormuz, una demanda que ha sido ignorada por parte de los países europeos, mientras que Japón o Corea del Sur se han puesto de lado. Esta situación ha recobrado las críticas por parte de la Casa Blanca a la OTAN, afeándole su negativa a apoyar a Washington para mantener la navegación en el estrecho, un punto clave para el suministro energético asiático y de algunas partes de Europa.
[–>[–>[–>En su retahíla de acusaciones, Trump ha calificado de «cobardes» a los aliados, insistiendo en que la OTAN «es un tigre de papel» sin la presencia de Estados Unidos. Ante la presión redoblada, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón han expresado su disposición a «contribuir a los esfuerzos» para garantizar el tránsito seguro por Ormuz, aunque descarta una operación inminente y señalan que cualquier misión naval debe desplegarse una vez cese la guerra.
[–>[–>[–>
Así las cosas, mientras el presidente estadounidense sigue instando a que más países se sumen a la guerra en Irán, el Pentágono trabaja en una petición presupuestaria al Congreso para pedir 200.000 millones de dólares (unos 174.100 millones de euros) para financiar la ofensiva. «Hace falta dinero para eliminar a los malos«, subrayó el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
[–>[–>[–>
Todos estos elementos, unido al despliegue adicional que sopesa el Pentágono para reforzar los aproximadamente 50.000 efectivos desplegados en la operación contra Irán, o el hecho de que Israel planea al menos tres semanas más de ataques y habla de una operación terrestre, que Estados Unidos por el momento no niega, hace barruntar que la guerra puede entrar en una nueva fase con la toma de puntos estratégicos de la costa del golfo Pérsico o el control las instalaciones nucleares como posibles objetivos.
[–>[–>[–>
Lucha por el relato
[–>[–>[–>
Durante las tres semanas de ofensiva, Estados Unidos ha ido cambiando los objetivos de su misión o al menos la forma de presentarlos, mientras que en los primeros compases defendía el derrocamiento de la República Islámica y llamaba a la ciudadanía a rebelarse contra los ayatolás, las últimas semanas se ha centrado en reiterar que la guerra busca diezmar las capacidades militares y acabar con la Armada iraní.
[–>[–>[–>
Sin embargo, Trump ha vuelto a insistir en un argumento los últimos días: las ambiciones nucleares de Irán. Según ha martilleado en sus intervenciones, Irán suponía un peligro para la seguridad global antes del 28 de febrero al estar a escasas semanas de contar con un arma nuclear.
[–>[–>[–>
Igualmente, el Pentágono se ha embarcado en una lucha por el control del relato público, reiterando en todas sus informaciones públcias que el Ejército estadounidense está cumpliendo sus planes y está «ganando» la guerra. Por todos los medios, Hegseth niega que Washington vaya a entrar en un conflicto «eterno» en Irán aunque evita poner cualquier plazo a la ofensiva. «Nadie puede ofrecer perfección en tiempos de guerra, pero informen de la realidad. Estamos ganando, de manera decisiva y en nuestros propios términos», señaló en una intervención repleta de ataques a la prensa. «Se oye mucho ruido sobre ampliar la misión, nuevas misiones o especulaciones sobre lo que deberíamos o no deberíamos hacer», argumentó para pedir que se informe de la «realidad» de la contienda.
[–>[–>[–>
Y defendió que Estados Unidos no ha cambiado sus objetivos en Irán. «No son los objetivos de los medios (de comunicación). No son los objetivos de Irán. No son nuevos objetivos. Son nuestros objetivos», zanjó Hegseth.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí