Tengo cabreadas a fachas y rojas
Es uno de los comunicadores más singulares del panorama audiovisual español. Irónico, elegante y con su propia visión de la actualidad, Marc Giró ha construido una personalidad televisiva única combinando Cultura, humor y pensamiento crítico.. Surreciente fichaje por laSexta lo ha convertido en el nombre del momento. Para darle la bienvenida a su nuevo hogar televisivo, Jordi Évole Le acompaña durante todo un día en Barcelona que funciona como retrato, declaración de intenciones y, en ocasiones, como terapia colectiva con bromas.
El viaje no es casual: dos capítulos en los que pasan de un club de lectura a la cafetería del Hotel Palace, a un sastre, para terminar en el barrio de Cornellà de donde es Jordi. Una especie de safari emocional por las diferentes versiones de Giró: la intelectual, la estética, la política y la barrial. Todo con una constante: humor, personalidad y una mirada incómoda a la realidad.
El club de lectura terapéutica
El inicio del club de lectura marca la pauta. Giró llega primero y coloca las sillas: «Mira, una estrella de televisión arreglando las sillas.. No te puedes relajar.” Sobre la mesa, Místicas, de Begoña Méndez, y una pregunta aparentemente inocente: “¿Esta mística nace o se hace?” Évole aparece tarde y sin haber leído el libro, confirmando que el patriarcado también es esto: llegar sin deberes y seguir sentado.
Allí, Giró defiende los clubes de lectura como espacios casi políticos: «Hay cosas que hay que hacer en comunidad y que no deben pasar por un intercambio económico pseudocapitalista». Y lanza una de sus demoledoras reflexiones: «Las mujeres son las que van a salvar el mundo. ¿Dónde diablos están ustedes, hombres?Los asistentes lo tienen claro cuando se menciona su fichaje: “¿Os está metiendo en su rollo rojo/comunista?”, pregunta Évole a los presentes. “Sí, por suerte”, responden. Allí reconoce que ella se está «enriqueciendo» con sus traumas infantilesquien los tiene «de prisa».
La llegada de Marc Giró a laSexta
Este cambio a laSexta es uno de los ejes del programa. Giró explica que al principio no entendió la propuesta, pero que acabó aceptando porque le ofrecieron algo muy concreto: Haz tu programa, a tu manera y con estabilidad.. Una palabra que repite como quien sale de una relación intermitente con RTVE. «Me gustó el tono«, resume. Le agradamos.
Évole le recuerda la «complejidad» del grupo -desde Antena 3 a La Razón- y Giró responde tajante: «A todos nos vendría bien un lugar de encuentro progresista». Además, desvela la advertencia que le hizo al presidente de Atresmedia: «Has contratado a un pingüino. No me pidas que rebuzne ni que dé leche«.
Su llegada a laSexta resulta incómoda para muchos, no lo duda, pero no parece importarle. Es más, le gusta: «He cabreado a fascistas y a gente de izquierda, a todos, y ahí es donde quiero estar.«. En ese malestar encuentra su lugar. Y también su discurso político, que se endurece cuando habla del contexto actual: «El fascismo Está en todas partes.» Cita a Donald Trump y advierte que el problema comienza cuando llega a las instituciones: «Termina en violencia. no puedo evitarlo«.
Dos rojos haciendo un traje
Entre traje y traje -porque el sastre es otro de los escenarios clave-, Giró desarrolla su teoría estético-política: «Para estar en forma no hay nada mejor que un traje a medida». Se define como «una monstruosidad» que se esconde bien y lanza dardos con precisión quirúrgica: “Así tienen que ser los hombres heterosexuales, de rodillas”. Todo mientras conviertes un pantalón ajustado en una escena. mujer bonita Versión barcelonesa.
Paralelamente, reflexiona sobre lo que significa ser de izquierda sin caer en caricaturas. «Como he tenido una buena vida, la quiero para el resto.«, explica. Y añade, casi como una advertencia: «Ser progresista nunca termina, es agotador«. Frente a la sencillez del «manzanas son manzanas», defiende una realidad compleja, incómoda y constantemente revisada.
El programa también aborda su identidad y cómo la expresa. «Soy travesti no contábamos con eso«, dice cuando Jordi le pregunta por qué siempre habla en femenino. Habla del uso del lenguaje, de no encajar en categorías cerradas y de tener «montar un escándalo ‘queer’ para sobrevivir.
“Si hace diez años me decían que ibas a ser un abanderado del antifascismo…”
El análisis se extiende al clima social y mediático. Giró critica la simplificación del debate público, Advertencia sobre el ascenso de la extrema derecha. y reflexiona sobre las contradicciones de vivir desde posiciones progresistas en un entorno polarizado. También verifique su pasado en el periodismo de modadonde aprendió a hacer «equilibrios» entre información y publicidad. Fue en esa etapa cuando él y Jordi se conocieron. «Si hace diez años me hubieras dicho que ibas a convertirte en el abanderado del antifascismo, habría dicho: ‘Será otro Marc Giró«, reconoce Évole.
Marc Giró también habla abiertamente de su «el alcoholismo funcional» y cómo se dio cuenta durante la pandemia de que tenía un problema grave. Cuando lo tuvieron que internar con COVID, no solo luchó contra la enfermedad, sino también contra el mono. Una etapa que le ha hecho reflexionar mucho sobre la aceptación social del alcohol. Ahora no toca ni una sola gota.
La conversación con Pedro Sánchez (y es él, de verdad)
Uno de los momentos más inesperados llega con una llamada improvisada. Évole marca el teléfono de Pedro Sánchez porque, dice, Giró «le debe una explicación» por su repentina salida de RTVE. Lo que empieza como una broma acaba en una conversación a tres bandas que mezcla política, televisión y complicidad. Sánchez entra en juego, elogia al presentador y le desea «lo mejor del mundo».
La llamada se alarga y se convierte en una escena casi surrealista. Évole pide «salseo»menciona presentadores como Ana Rosa Quintana, Iker Jiménez o Pablo Motos y sugiere fichajes imposibles. Giró, por su parte, hace preguntas directas y Reta al presidente a acudir a su programa con «a ver si hay huevos». Y, por si acaso, se anticipa a la polémica de quienes mañana dirán que es un ‘sanchista‘: «¿Qué quieres, que le diga que se vaya a la mierda?» Eso sí, el presidente ha recibido un tirón de orejas por parte del humorista: «¿Es cierto que cuanto más de izquierdas seas, mejor te irá a ti y mejor a todos nosotros?«.
También hay espacio para nombres propios como Isabel Díaz Ayusosobre lo que admite cierta responsabilidad mediática: «Lo hemos dado a conocer a través del humor y eso me preocupa». Aun así, no descarta invitarla: «Podemos hacer ensalada de fruta«.»No soy Silvia Intxaurrondo, no soy periodista«, advierte. Pero también tiene sus métodos.
Del «capullo» a la resignificación de ‘Cara al sol’
El último tramo aterriza en Cornellà, en el barrio de Sant Ildefons. En el metro, Alguien regaña a Jordi y Marc se toma como algo personal que no le haya insultado a él también. «¡Oye, soy maricón!«, grita.
En el camino, reflexiona sobre la reapropiación de términos que han perjudicado a determinados colectivos y revela que eso es precisamente lo que pretende con el nombre de su nuevo programa. Cara al espectáculo. «Cara al Sol es de todos. todos lo hemos sufrido«, asegura.»El fascismo se ha apropiado de la palabra libertad.. Tendremos que hacer lo mismo», afirma.
Allí, Giró y Évole se relacionan con los vecinos, hablan de Alquileres en alza, migración y vida cotidiana. Una mujer que tiene depresión le asegura que él cura a la gente. Él, que ha hablado de traumas, política y alcoholismo naturalmente, queda confundido. La televisión, por un momento, se vuelve real.
El cierre es puro espectáculo: Juan Luis Guerra interpreta, en la calle, la gente baila una coreografía y exhiben desde un balcón una pancarta con el nombre de su nuevo programa. Giró se emociona. Aquí ya no hay excusa.
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