Cada vez hay más
Una desagradable consecuencia de esta extraña época (aunque siempre ha habido ejemplos) es la creciente presencia social de un individualismo meramente separatista, formado por sujetos fabricados en serie en cadenas de producción mental y sin el más mínimo deseo de formarse ideas propias, que en cambio se afirman como individuos a través de una actitud entre incultos e insolentes. Defienden con extremo celo todo lo suyo -personas, animales o cosas, encerradas con ellos como el Faraón en su tumba-, deploran participar, colaborar y por supuesto compartir, se muestran distantes, con cierto ensimismamiento, y nunca dan los buenos días (muchos ni siquiera les contestan), excluyendo por supuesto de su repertorio fórmulas como "por favor", "Lo siento" cualquiera "gracias". El individualista separatista suele respaldar todo el conjunto de ideas del momento, pero las recita con una "Yo creo" cualquiera "Creo". Como no recibe, no tiene cura.
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