Pensé que traíamos a Cazorla tan solo para vender camisetas
Se lo digo de verdad, con la mano en el corazón. Estoy muy arrepentido. Me avergüenzo de mí mismo. Pese a todo, no sé si este acto de contrición será suficiente para alcanzar el perdón. Mi pecado es grave. Nada de venial, es claramente mortal. Necesito confesar y redimirme. Alardeo de oviedismo por la vida y no merezco más que se me despoje de tan insigne condición. Van para tres años de mi falta y no puedo aguantar más. Me urge exponerlo públicamente y solicitar mi absolución, si es que aún fuera posible. Mi vergüenza me acompañará toda la vida.
[–>[–>[–>Este patético columnista que semanalmente les escribe y tiene a bien decirles qué es lo bueno y lo malo para el Oviedo, quién merece nuestro premio y quién nuestro reproche, cuando fichamos a Santi Cazorla afirmó, sin rubor alguno, que lo traíamos tan solo para vender camisetas. Que muy bien lo de venir gratis y donar para la cantera el dinero de sus camisetas, pero que lo que de verdad necesitaba el equipo era un futbolista para segunda división que nos diera fútbol y presión, y no un jugador ya retirado, venido de Qatar, para liderar campañas publicitarias. Lo siento, lo lamento en lo más profundo de mi corazón. Estaré en la Plaza del Ayuntamiento subido a la picota para que me puedan escupir, insultar y lanzar objetos. No merezco nada más. ¡Santi Cazorla perdóname!
[–> [–>[–>No he visto jugar a Lángara, tampoco a Herrerita. Sánchez Lage o Paquito brindaron tardes de gloria en el Tartiere años antes de mi alumbramiento. Carlos, Esteban o Luis Manuel nos hicieron disfrutar con el Oviedo más de lo que nunca jamás nos pudiéramos llegar a imaginar. Pero lo de Santi ha sido y es otro nivel. No es solo verle jugar, moverse por el campo, dirigir la pelota al punto exacto donde pretende, hacer sencillo lo difícil. Es disfrutar de que quien porta el brazalete es uno de los tuyos. Respeta la institución por encima de su interés personal. Ama al Real Oviedo y eso se demuestra en cada balón que toca, en cada declaración que hace, en cada autógrafo que firma.
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Santiago Cazorla ejemplifica el prototipo de futbolista que un sector de la afición anhelábamos desde hace tiempo. Nivel top en el césped, pero a la vez, implicación total con el club y sentimiento inquebrantable de pertenencia con el Real Oviedo. Si Santi decide colgar las botas, será muy doloroso, pero como no podía ser de otra manera, le respetaremos y aplaudiremos. De momento, seguiremos encendiendo velas para poder seguir disfrutando de él y de su magia otra temporada más.
[–>[–>[–>No todo van a ser flores. Como ser humano que dicen que es, también comete sus errores. Lanzar el penalti al Mirandés por el centro, abajo y despacio no tiene un pase ¿y si lo fallas? ¡No ascender porque Cazorla marró un penalti! ¿Solo piensas en ti? Muchos tenemos una edad y la salud flojea. No juegues con nosotros así nunca más, por favor.
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Todo lo contrario a lo que sucedió en el anterior partido frente al Almería. Te tenía muy cerca. Cogiste el balón y sonreíste. Todo el estadio sabía que iba para dentro. Fue para dentro. Un jugador de talla mundial dirigiendo un partido de segunda, mientras los otros veintiuno bailaban a su alrededor.
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[–>Los oviedistas sabemos bien lo que significa Santi Cazorla. Para su desgracia, nuestros enemigos también. Buscan y buscan, pero no lo encuentran. Lo sentimos con el corazón, pero nos ha tocado a nosotros. Aficionados de toda España se ponen en pie y ovacionan al capitán del Real Oviedo. El fútbol nacional homenajea en cada partido del Oviedo a Cazorla por su fútbol y por el apego demostrado hacia su club, en un momento en el que tanto escasea ese tipo de futbolista. Orgullo y admiración a partes iguales. Y es nuestro, tan solo nuestro. No lo vamos a compartir con nadie más.
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En nuestro foro interno siempre hemos considerado al Oviedo un club diferente. No somos uno más, somos especiales, singulares. La implicación del oviedismo con su equipo es pasional, auténtica e incontrolable. Santi, como oviedista que es, lo ha pregonado y explicado a todo el planeta fútbol. No regresó al Oviedo para retirarse. Cazorla se ha enfundado la camiseta azul para deleitarnos con su fútbol y ascendernos a primera. Un chico de la cantera que triunfando en España e Inglaterra acudía al Tartiere siempre que podía a presenciar partidos de tercera división, orgulloso del Real Oviedo, pasase por las calamidades que pasase. Los buenos oviedistas siempre estuvieron ahí, con la cabeza alta, luchando con orgullo por su club. Santiago Cazorla fue uno más. No lo olviden, a diferencia de otros muchos, no dudó en ser uno de los oviedistas que se puso al frente la exitosa ampliación de capital de 2012 que salvó al club de una muerte segura.
[–>[–>[–>No lo dude. Cuando el futbolista va más allá de jugar bien al fútbol, es porque es el idóneo, el que merece la pena. A los amores verdaderos no se les puede dejar escapar.
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Comencé la columna suplicando por mi perdón y la concluyo rogándote que no te retires. Ilumínanos una temporada más. Y luego soñaremos que compras el club, que lo presides, que serás nuestro embajador, lo que tú quieras, pero sé clemente y no nos abandones.
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Gracias por todo, Capitán.
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