La increíble historia de Dani Moreno en la Flecha Valona: «Gané por un amigo»
Daniel Moreno No se esconde en la nostalgia. Habla del pasado con precisión, pero vive en el presente, donde la bicicleta sigue siendo refugio y medida. Entre recuerdos de barro, frío y victorias surge una idea clara: la competición no se puede olvidar, sólo cambia de forma. El eterno compañero de Purito habló con MARCA durante la segunda edición del Fin de semana ciclista en Marbella organizado por Luis Ángel Maté.
Preguntar. ¿Cómo es tu vida después del ciclismo profesional?
Respuesta. Sí, sigo con la bici. Voy allí con mi grava y demás. Al final, salir a la carretera, después de tantos años, parece costar más. Pero bueno, yo me dedico a salir a las carreteras, a disfrutar de lo que tanto nos ha dado que es la bicicleta. Un poco de tiempo en gravel es suficiente para mantenernos en forma y sobre todo divertirnos, es nuestra pasión.
P. ¿Ha perdido ese espíritu competitivo de entrenar y dar lo mejor de sí?
R. Lo perdí más o menos, pero no del todo. Por ejemplo, voy a correr la Titan Desert con la KH7 y eso ya es motivación. En el fondo, sigo siendo competitivo. En los últimos días comencé a cuidarme y a entrenar para intentar llegar allí. Siempre me gusta hacer lo mejor que puedo cuando alguien confía en mí.
P. Desde fuera parece que el ciclismo ha cambiado mucho. ¿Lo ves así?
R. Puede que el ritmo o la tensión de la carrera hayan cambiado, pero el día a día del ciclista es muy similar. Cuidarte, hacer ejercicio… siempre es lo mismo.
P. La Flecha Valona ha marcado su carrera. ¿Cómo se construye una victoria como esa?
R. Siempre fue una carrera que me marcaron los directores. Jesús Suárez Cuevas me dijo que era corredor de la Flecha Valona, y yo también lo vi así porque era explosivo. Tenía eso como objetivo. Había visto a Bartoli, Rebellin… y pensé que era una carrera en la que podía ser bueno. Cuando tienes claro que puedes ganar, te concentras. Después de ayudar a Purito en 2012, me enfoqué en 2013. Hubo mucho entrenamiento y mucho sufrimiento con esta mentalización. Ganar no es fácil, pero lo logré y fue algo muy lindo porque todos a mi alrededor sabían que era un objetivo.
P. ¿Recuerda alguna anécdota relacionada con esta preparación?
R. En noviembre ya estaba entrenando en Argentina. Realicé salidas de más de 200 kilómetros y subí tres veces al Filo. Estaba con un amigo, César, que era clave. Si hubiera ido solo, habría desistido durante varios días. Cuando me quedaba una subida me acompañó sin decir nada. Le dije: «Es para la Flecha Valona. »Todo se centró en este objetivo. Cada vez que me enfoco así, me salen cosas buenas.
P. ¿Qué ha significado Purito en tu carrera?
R. Es un gran amigo. Aunque hace tiempo que no lo veo, siento como si estuviéramos juntos ayer. Como líder fue increíble. Siempre di el 120% por él, pero también supe cuándo darle oportunidades a los demás. Eso es lo mejor que puede hacer un líder: darte la oportunidad de ganar. Muchos no lo hacen. Para mí, en eso, es el número uno.
P. ¿Cómo ve el ciclismo actual?
R. Es diferente. Quizás antes era más competitivo en otro sentido. Ahora hay corredores muy superiores y eso cambia las estrategias. Si sabes que no puedes ganar, tienes que ser inteligente y luchar por el segundo o tercer puesto. Esto también tiene valor.
P. ¿El ciclismo se ha vuelto más duro o más suave en términos de condiciones extremas?
R. Antes vivíamos situaciones muy difíciles. Recuerdo la París-Niza de 2010 con la botella congelada, no podíamos ni beber. O un Giro con 250 kilómetros de lluvia. Hoy muchas de estas medidas se suspenderían y creo que eso es bueno porque eran situaciones inhumanas. Pasamos por momentos muy difíciles.
P. ¿Cómo ve a los ciclistas españoles actuales?
R. Hay que tener paciencia y valorar lo que hacen. Enric sigue ahí y no es fácil acabar quinto en el ciclismo de hoy. Antes estaba Indurain, pero ahora hay muchos pilotos top. Hay que valorar cada resultado porque es muy duro.
P. ¿Y qué le envía Mikel Landa?
R. Siempre nos hace felices. Puede haber caídas o problemas, pero siempre hay una época del año en la que aparece y nos ilusiona. Eso es suficiente. Le doy una puntuación alta porque siempre nos aporta algo.
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