¿En qué momento hemos normalizado tardar casi el doble en llegar a trabajar o «hacer tiempo» en el coche antes de arrancar la jornada?
El tiempo que perdemos yendo y volviendo del trabajo nos impacta en mayor o menor medida en todos los aspectos de nuestra vida. En muchas ciudades la única forma de desplazarse es en coche. Bien porque vivimos lejos, bien porque no hay combinación de transporte.
Las cifras lo demuestran. Según el INE, que se actualiza cada 10 años, en 2011 el 47% de los españoles iba a trabajar en coche. En 2021 ya eran más del 62%. Es más, otras bases de datos más actualizadas hablan del 64% en 2023. ¿Una de las consecuencias? En la España vacía suena a ciencia ficción: gente que se levanta temprano para esperar.
En el maletero del coche de Helena hay lo mismo que el de todos: la rueda de repuesto, las bolsas de rafia para ir al supermercado, un bote de aceite y algo más. Porque en el baúl de Helena también hay una almohada y una manta que siempre llevas al trabajo.
Es joven, sus contratos van y vienen, sus ingresos también. Por eso sigue viviendo con sus padres en las afueras de Madrid, a unos 50 kilómetros de un trabajo al que llega todos los días en coche. Como es por turnos, cuando llega el momento de entrar a las 8, normalmente llega más de una hora antes. Lo hace porque evita atascos y, como tarda menos de la mitad, Puedes aprovechar para dormir un poco más.
«Prefiero estar aquí que en el tráfico»
Helena No es un caso único ni nuevo.. No falta quien nos cuenta que su marido «lo hizo hace 20 años porque vivía muy lejos del trabajo», o quien añade: «Pedro llega temprano y se queda leyendo en el coche hasta que llega la hora». Hablamos de las 7 u 8 de la mañana. Si lees esto desde una ciudad no tan grande, imagino tu asombro. Uno de ellos te habla de León que puso esa misma cara. Y, si nos lees desde la España vacía, puede que te cueste siquiera creerlo.
Entre las 7 y las 8:30 horas todo sucede en los coches estacionados en las zonas de trabajo de las grandes ciudades. Mientras Pilar se come el envase de avena, hay quien se peina, quien se maquilla o quien, como Miguel, empieza temprano el día improvisando una oficina sobre ruedas.
Pero los datos no mienten: perdemos la vida en el coche. Cada vez vamos más en coche y cada vez tardamos más en llegar. En 2011, en promedio, tardamos 22,3 minutos. En 2021, en cambio, 41,4 minutos. Por eso hay quien prefiere llegar temprano, rápido y sin enfadarse, que llegar tarde, mal y nunca.
La alternativa saludable
Pero mientras Helena duerme unos minutos más en el parking de su empresa, hay quien decide aprovechar el tiempo de otra manera. De nuevo, el motivo es el mismo: “si salgo 10 minutos más tarde, tardo una hora más”. Por eso el Green Horse, un centro de Crossfit de San Sebastián de los Reyes, está lleno a las 6:30 de la mañana.
Comenzaron a notar el boom a finales de 2024 y ya han tenido que hacerse cargo del almacén que hay al lado del suyo para ofrecer dos clases a primera hora. Aún así, cada día hay de media unas 8 personas en lista de espera. Pero para estar aquí, además del atasco, hay otros motivos: ganar tiempo con el tiempoencuentra un espacio donde no haya nada que impida ese tiempo dedicado a estar más sano, más fuerte y mejor.
Porque saben que, quizás, si lo dejan para más adelante, la brecha desaparecerá. Algunos intentan encajar la vida en horas diseñadas para dormir o dormir en espacios diseñados para el movimiento. Porque aunque madrugar no significa madrugar, al menos evitas los atascos.
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