Algo está pasando con los radares en Madrid y cada vez ocurre más
En varias calles un patrón comienza a repetirse escena evocadora. No responde a incidencias técnicas o simples averías, sino a daño que se repite sistemáticamente en los mismos lugares, incluso unas horas después de haber sido resuelto.
Las imágenes se repiten con demasiada frecuencia y empiezan a formar parte del paisaje. Cabinas inutilizables, cristales rotos y equipamiento fuera de servicio en tramos concretos donde, hasta hace poco, el control era constante.
Un patrón fijo en varios puntos
La atención se centra principalmente en algunas calles de la Comunidad de Madrid, donde varios dispositivos de control de velocidad fueron atacados repetidamente durante los últimos meses. No se trata de episodios aislados, sino de una dinámica que se prolonga en el tiempo.
En carreteras como M-607 o M-505, Estos equipos han sufrido daño constante. En algunos casos, la reparación dura sólo unas horas antes de que vuelvan a aparecer destruidos, lo que pone de relieve un patrón que es difícil de detener.
Daños causados
Los métodos utilizados no dejan lugar a dudas al respecto. intencionalidad. Algunos dispositivos han sido rociado con pintura desactivar sus cámaras, mientras que otros sufrieron impactos directos que destruyó sus estructuras externas.
También se han detectado casos en los que poner elementos dentro tras romper el cristal, bloqueando completamente su funcionamiento. La variedad de técnicas complica la prevención y requiere intervenciones constantes.
El caso más repetido
Uno de los ejemplos más llamativos lo encontramos en un tramo limitado a 80 km/h desde Colmenar Viejo, donde un radar fijo fue reparado varias veces y volvió a estar fuera de servicio al día siguiente. Su ubicación, parcialmente oculta, lo ha convertido en un objeto recurrente.
La situación no es muy diferente en otros puntos como Galapar o Boadilla, donde también se instaló una sección de radar hace más de un año no funcionó normalmente por daños sufridos antes de su puesta en servicio.
Aunque la situación de Madrid ha cobrado mayor importancia, no es un caso aislado. También se han registrado incidentes similares en otras provincias, con dispositivos dañados inmediatamente después de la instalación o incluso antes de ponerlos en funcionamiento.
Reparaciones costosas
Detrás de cada uno de estos dispositivos se esconde una infraestructura tecnológica avanzada. No son simples cámaras, sino sistemas que se integran reconocimiento automático de matrículas, sensores láser y conexión a satélites GPS para calcular velocidades con precisión.
El costo de la reparación refleja esta complejidad. Cada intervención puede estar alrededor 70.000€ en el caso de un radar fijo, una figura que aumenta si es sistemas de tramos, lo que aumenta considerablemente el impacto económico acumulado.

Consecuencias legales
La destrucción de este tipo de infraestructuras está tipificada como delito en el código penal. Es posible que los responsables tengan que afrontar penas de prisión de uno a tres añosademás de sanciones económicas y la obligación de asumir el costo de los daños.
A pesar de esto, estaban ahí. detenciones de las que los implicados no tenían pleno conocimiento del significado económico de sus acciones, llegando incluso a pedir ayuda para pagar una indemnización.
Fortalecimiento de la vigilancia
Ante esta situación, las autoridades han optado por incrementar la presencia de agentes en las zonas más afectadas. El objetivo es doble: prevenir nuevos actos vandálicos e intentar identificar a los responsables.
Sin embargo, la extensión de la red viaria y el elevado número de dispositivos instalados, casi 4.000 en toda España, Dificultan la vigilancia constante, lo que mantiene abierto un problema que, por ahora, no tiene solución sencilla.
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