AGENDA 2030 PARRES | Parres lanza un proyecto pionero de innovación alimentaria ligado a la Agenda 2030
El Ayuntamiento de Parres presentó este jueves un proyecto vinculado a la Agenda 2030 que busca transformar el sistema alimentario del concejo a través de la innovación, la sostenibilidad y la colaboración entre agentes locales. La iniciativa, que comenzó a gestarse a finales de 2025, pone el foco en el fortalecimiento del sector primario, la soberanía alimentaria y el consumo responsable.
[–>[–>[–>El alcalde, Emilio Longo, destacó que se trata de “un proyecto innovador” con el que el equipo de gobierno está “comprometido e ilusionado”, subrayando su conexión con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con la mejora de la calidad de vida. “La filosofía de la Agenda 2030 se vincula con la mejora de las condiciones de vida de la gente, la mejora del planeta y avanzar hacia sociedades en las que la gente pueda vivir mejor”, afirmó.
[–> [–>[–>Un modelo basado en la cadena alimentaria local
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El proyecto parte del peso histórico del sector agrícola y ganadero en Parres, así como de su vinculación con la gastronomía. En este contexto, el objetivo es reactivar el sector primario y generar sinergias entre todos los eslabones de la cadena alimentaria.
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“Queremos rehabilitar ese sector primario que ha sido definitorio en el concejo y buscar sinergias entre todos los elementos de la cadena alimentaria”, explicó Longo.
[–>[–>[–>La iniciativa incluye una primera fase de diagnóstico de la realidad alimentaria del concejo, que permitirá definir las necesidades y oportunidades del territorio. A partir de ahí, se desarrollará el eje central del proyecto: la creación de un Living Lab social agroalimentario, un espacio físico de innovación y experimentación.
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Un laboratorio rural para innovar desde el territorio
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El técnico del proyecto, Lluis Nel Estrada, detalló que este laboratorio será “un entorno de experimentación real” en el que participarán productores, consumidores, empresas y entidades vinculadas a la ciencia y la innovación.
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[–>“El objetivo es buscar soluciones innovadoras, que no tienen por qué ser grandes retos, pueden ser también cosas sencillas”, señaló.
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El espacio, aún por determinar, se ubicará en el medio rural y permitirá testar iniciativas en condiciones reales y fomentar la co-creación. Además, tendrá una vertiente formativa y práctica, con especial atención a la transformación de productos y la mejora de su conservación.
[–>[–>[–>Entre las líneas de trabajo destaca la creación de un obrador compartido que facilite a pequeños productores transformar sus excedentes en alimentos con mayor valor añadido. “Pretendemos que los productores domésticos tengan un sitio donde transformar los excedentes en alimentos con perdurabilidad en el tiempo”, indicó Estrada.
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Tres proyectos piloto como punto de partida
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La primera fase del proyecto se articulará en torno a tres pilotajes concretos. El primero busca impulsar la figura del “agricultor de cabecera”, orientado al abastecimiento de proximidad para hostelería, colectividades y consumidores locales.
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El segundo se centrará en el aprovechamiento de excedentes de huertas familiares mediante impartición de formaciones en técnicas de conservación y transformación de alimentos, recuperando prácticas tradicionales con garantías sanitarias y apoyo técnico.
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El tercer eje abordará el desarrollo de iniciativas de I+D+I vinculadas a frutos forestales locales, especialmente la castaña, con el objetivo de mejorar su aprovechamiento y generar nuevas oportunidades económicas.
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Financiación y desarrollo progresivo
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El desarrollo del proyecto se articula en torno a dos líneas de financiación impulsadas por la Dirección General de Agenda 2030, que estructuran tanto la planificación como la ejecución de las iniciativas.
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La línea 1 está orientada a la fase estratégica y de diseño. Incluye la elaboración del diagnóstico inicial, el análisis de aspectos como la huella de carbono o la trazabilidad de los productos, así como la definición del modelo de funcionamiento del Living Lab y los programas formativos. Se trata, en esencia, de la base técnica que permite ordenar y dar coherencia al proyecto.
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Por su parte, la línea 2 se centra en la puesta en marcha material de las actuaciones. Abarca la inversión en infraestructuras, equipamientos y maquinaria necesarios para el laboratorio agroalimentario, así como posibles obras de adecuación del espacio físico y el desarrollo de los proyectos piloto.
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En la convocatoria de 2025, el Ayuntamiento de Parres obtuvo en torno a 30.000 euros, una financiación inicial que permitió activar tanto la fase de planificación como los primeros pasos hacia la ejecución. “Necesitamos una fase diagnóstica, saber qué queremos hacer y cómo organizarlo, pero también avanzar de manera simultánea en la compra de materiales”, explicó el director general de Agenda 2030, Juan Ponte.
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Inversión progresiva
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Con vistas a 2026, el Gobierno autonómico prevé reforzar estas ayudas con un incremento significativo de los fondos. Las estimaciones apuntan a que los ayuntamientos podrán optar a hasta 30.000 euros en la línea 1 para planificación y alrededor de 100.000 euros en la línea 2 para inversiones y desarrollo efectivo de los proyectos.
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No obstante, desde el equipo técnico y municipal se subraya que la viabilidad a medio y largo plazo dependerá también de la captación de financiación complementaria. “Arrancamos con una parte de financiación, pero hay que seguir buscando recursos para que esto sea una realidad con perdurabilidad en el tiempo”, advirtió Lluis Nel Estrada.
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Este esquema mixto, de colaboración público -privada que combina planificación estratégica e inversión progresiva, permitirá avanzar de forma escalonada en la consolidación del Living Lab y en la implantación de las iniciativas vinculadas al sistema alimentario local.
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Soberanía alimentaria y sostenibilidad
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Durante la presentación, Ponte enmarcó el proyecto en el concepto de soberanía alimentaria, clave para el desarrollo territorial y la sostenibilidad. “Nadie puede quedar atrás y para eso es fundamental defender de manera firme la soberanía alimentaria”, afirmó.
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El responsable autonómico subrayó que apostar por el producto local permite reducir la huella de carbono, reforzar la economía rural y ganar independencia frente a la volatilidad de los mercados globales. “Cuando creemos en lo que tenemos en nuestra tierra, generamos resiliencia y protegemos el territorio”, indicó.
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Asimismo, destacó el carácter pionero de la iniciativa y su potencial como modelo replicable. “Va a ser un referente para transferir conocimiento a otros territorios”, aseguró.
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Un proyecto de comunidad
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Más allá de su dimensión técnica, el plan se plantea como una iniciativa de carácter colectivo que implica a administraciones, ciudadanía y tejido económico.
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“Es un proyecto de comunidad en el que todos los actores deben encontrar sinergias para avanzar hacia una sociedad más sostenible”, concluyó el alcalde.
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La ambición final, según apuntaron los responsables, es contribuir a construir “una economía para la vida”, basada en la proximidad, la innovación y el aprovechamiento de los recursos locales.
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