GUERRA IRÁN | El impacto de la guerra de Irán dispara hasta el 3,3% los precios este marzo en España, un punto más que el mes pasado
El impacto de la guerra desatada en Oriente Próximo el pasado 28 de febrero ya se ha hecho sentir en los bolsillos de los españoles que han visto cómo los precios subían este marzo un punto respecto al mes anterior, hasta situar el IPC en el 3,3%, según ha hecho público este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este dato se explica principalmente por el encarecimiento de los carburantes, ha asegurado el Ministerio de Economía.
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El departamento que dirige el ministro Carlos Cuerpo destaca, no obstante, que «el comportamiento de la electricidad ha contribuido a amortiguar la inflación, dada la apuesta de España por las renovables«. El suministro eléctrico a partir de las energías verdes supone, subraya Economía, un 84% de las horas en el precio de la luz, frente al 25% que representaba en 2019. Eso «está actuando como escudo frente al shock energético por la guerra en Irán», agrega el ministerio en un comunicado.
[–> [–>[–>La subyacente sigue igual
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La nota destaca asimismo que la inflación subyacente, la que excluye de su cálculo la energía y los alimentos no elaborados, se mantiene estable en el 2,7%, igual que en febrero. Eso no ocurrió, en cambio, con el estallido de la guerra de Ucrania, en febrero de 2022, cuando los dos indicadores del IPC se dispararon al alza. Aquel año, en el primer mes de guerra la inflación subió 1,5 puntos y, el mes siguiente, en marzo de 2022, el incremento fue de 2,5 puntos. Y es que en aquella ocasión, la invasión rusa no solo afectó a los combustibles, sobre todo el gas, sino que también supuso el bloqueo a la llegada de cereales ucranianos, con el consiguiente impacto que eso tuvo sobre la ganadería en España, y con ello, sobre la producción de alimentos.
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El Gobierno afirma que el plan de respuesta aprobado este jueves en el Congreso «está diseñado para que este ‘shock’ externo no se traslade de forma permanente ni a la inflación, ni al poder adquisitivo de los hogares». Y recuerda que, esta última semana, los carburantes han bajado por la aplicación de las medidas fiscales, aunque sus precios no se han normalizado todavía por «las presiones en las cotizaciones internacionales, especialmente en el caso del diésel, debido a los mayores precios del petróleo (se mantiene cerca de los 100 dólares), los fletes y los márgenes de refino».
[–>[–>[–>De hecho, son ya muchos los analistas que prevén que la tasa de inflación siga subiendo en los meses próximos, hasta colocarse, previsiblemente, por encima del 4%. «A partir de junio empezaría una desescalada hasta terminar el año con una tasa interanual del 3,4%, y una media anual del 3,6%», ha predicho la fundación Funcas, que estima que la inflación subyacente alcanzará una media anual del 2,5%. En el peor de los escenarios, con el precio del crudo en torno a 102 dólares durante todo el periodo de previsión, «la tasa general se situaría todo el año por encima del 4,5%, con una media anual del 4,3%, y del 2,7% para la subyacente». «En un escenario más benévolo, con el precio del crudo en torno a 73 dólares a final de año, las tasas medias anuales se situarían en el 3,2% y el 2,3% en la general y en la subyacente, respectivamente», señala la entidad.
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