Guerra de Irán, estanflación y robotización
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán está impulsando el fantasma, esta vez absolutamente real, de la estanflación. Los mercados perciben que cada vez parece más creíble ese proceso de decrecimiento con subida de precios. También en la UE. Y el caso es que el decrecimiento no voluntario resulta temible.
[–>[–>[–>Precios que suben sin parar
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No es de esperar que a las subidas de precios sucedan recortes. No es esa la lógica capitalista en la que vivimos. El sistema requiere para su buen funcionamiento un nivel de incremento de precios mínimo al menos, porque los empresarios no invierten si no prevén obtener beneficios crecientes. En un proceso de inflación y crisis económica pocas empresas van a acelerar sus inversiones, elevarán precios y venderán más. Alguna quizá, pero pocas. El alza de precios asociado a reducción de actividad (estanflación) abre una situación compleja y dispar para unas empresas y otras. La mayoría de las empresas aplicarán la técnica de la paralización ante la previsión de caída de consumo.
[–> [–>[–>Previsiones agoreras
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La economía de la Unión Europea corre el riesgo de sufrir estanflación debido al aumento vertiginoso de los precios de la energía provocado por la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Lo ha confirmado este viernes 27 de marzo el mismo comisario europeo de Asuntos Económicos, Valdis Dombrovskis: «El panorama está ensombrecido por una profunda incertidumbre, pero está claro que corremos el riesgo de sufrir una crisis de estanflación, es decir, una situación en la que un crecimiento más lento coincide con una inflación más alta», declaró Dombrovskis en una rueda de prensa tras una reunión de ministros de finanzas de la UE sobre el aumento vertiginoso de los precios de la energía.
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El círculo pernicioso
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El caso es que aunque ese incremento «vertiginoso» afecte en principio solo a la energía, el efecto de segunda ronda se ceba en todos los ámbitos de la economía, los precios de productos finales y los tipos de interés (que tienden a subir). La Comisión Europea se ha apresurado a prever consecuencias en el crecimiento económico, pero al margen de magnitudes debe preocupar de qué manera puede frenarse esa tendencia y cómo pueden reaccionar los consumidores y las empresas.
[–>[–>[–>Efectos indeseados
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La ortodoxia económica reconoce la complejidad de un contexto de inflación alta y estancamiento económico o decrecimiento. Si las empresas prevén un contexto de ese tipo en su propio sector moderarán los proyectos de crecimiento o inversión y priorizarán la eficiencia, con búsqueda de rentabilidad y liquidez. Si los tipos tienden a subir será mejor recortar endeudamiento, acelerar el cobro a clientes y gestionar los pagos de manera más hábil. Dado que un crecimiento menor puede afectar a algunas empresas, lo mejor es diversificar proveedores, subir precios y limpiar el portfolio de productos con mucha competencia.
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Tecnológicas e IA
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Un efecto de tercera ronda en un contexto de estanflación puede ser la mejora de la actividad para las empresas tecnológicas que favorezcan la productividad de sus clientes. En momentos de búsqueda de eficiencia, la inteligencia artificial o la robotización pueden verse favorecidos, pese al riesgo de reducción de las inversiones en algunos sectores.
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[–>China, hacia el liderazgo
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El efecto indirecto poco previsto es que una situación como la actual termine beneficiando a China. El último informe de la Federación Internacional de Robótica apunta al dominio chino en la instalación de robots industriales. Se calcula que en 2024 las fábricas chinas instalaron cerca de 300.000 robots industriales, una cifra superior a la del resto del mundo. Más de dos millones de robots funcionando. Estados Unidos sumó 34.000 nuevos robots en sus líneas de producción y Japón alrededor de 44.000. La hegemonía de China en robótica industrial la sitúa en posición ventajosa incluso en un contexto de estanflación mundial, y eso sin contar sus avances en energías renovables y alternativas. La clave es que China ya fabrica sus propios robots.
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Producción en islas inteligentes
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Y otro factor de competitividad chino es que están aplicando nuevas técnicas de fabricación. La fabricación en islas ha sucedido a las cadenas de montaje tradicionales. Las «islas inteligentes» operan procesos de manera independiente, pero permanecen interconectadas y la inteligencia artificial lo controla todo. Esas islas productivas en el caso de automóviles pueden fabricar coches distintos y no grandes producciones invendibles. Pueden ajustar el ‘just in time’ o el ‘prêt-à-porter’ industrial hasta niveles inimaginables hace pocos años. Suelen justificar los directivos chinos que las líneas tradicionales son rígidas como carreteras de un solo sentido. Con estos nuevos conceptos industriales las inversiones se reducen, la tecnología eleva la productividad y la mano de obra menos cualificada desaparece de la industria.
[–>[–>[–>Robots en casa
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Y mientras en Europa o EEUU los avances en la nueva robótica avanza poco a poco (quizá salvo las firmas de Elon Musk), en China dan pasos decididos en drones de uso civil o robots domésticos. Visitar la página de la firma china Unix, por ejemplo, causa desasosiego o ilusión por el futuro a partes iguales. Esta es: https://www.unix-group.ai/. Pero por la guerra de Irán, ese futuro está alejado todavía de Europa y EEUU.
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