Llevo años en alerta, trato de mantenerme en pie por mis hijas
Patricia ha sido luchando por su hogar. Lleva mucho tiempo en «estado de alerta», según afirma. Llevando «mucho peso sobre los hombros». Ahora, el decreto de vivienda del Gobierno ha abierto una puerta a la esperanza. Uno que ya ha recorrido enviando el burofax solicitando la renovación aprobada en el Consejo de Ministros.
«He estado muchos años en estado de alerta. En un estado de estrés. Intento quedarme despierto por mis hijas… Tengo mucho peso sobre mis hombros”, expresó, afirmando que tuvo que ceder su casa para que terminara pasando a manos de un fondo buitre al que ahora le paga alquiler.
Su contrato acaba en un mes y ha comunicado que no quieren renovarlo. Incluso le han ofrecido dinero: «Primero eran 3.000, ahora han sido 7.000».
Cantidades que has rechazado. Afirma que es imposible encontrar otro alquiler asequible con su salario. El burofax, enviado; El gesto, dicen, puede ser clave.
«La medida muestra sus efectos incluso si cae», explicó Víctor Palomo, abogado del Sindicato de Inquilinos. Defiende que, aunque la medida cae en el Congreso, el Tribunal Supremo ya se ha pronunciado. «Hay que diferenciar entre el momento en el que se solicita, en el que se activa la medida y el momento en el que despliega sus efectos», explica.
Los efectos son claros: una renovación de contratos dos años más con un límite de incremento del 2%.
En ese sentido, Javier Gil, investigador del CSIC y autor de ‘Generación inquilina’, explica que es necesario «una extensión aún más amplia de los alquileres»: «No basta con contenerlos porque la gente no puede pagarlos. Hay que reducir los precios».
«Necesitamos dignificar el mercado de alquiler, que «La vivienda es como la educación o la salud» concluye.
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