El Naranco y el Nora marcan la hoja de ruta del futuro verde de Oviedo
Que el monte Naranco sea —más aún— un elemento identificativo de Oviedo y darle a los meandros del Nora el vuelo y notoriedad que merecen por su singularidad y potencial. La revisión del Plan General de Ordenación, en fase de licitación, nace con la vocación de conseguir un municipio más sostenible y atractivo para desarrollar proyectos empresariales a través de grandes medidas como la creación de un nuevo anillo verde que conecte los grandes parques y favorezca la transición entre la trama urbana y el entorno rural. En palabras del segundo teniente de alcalde, Nacho Cuesta, la futura hoja de ruta del urbanismo de la capital asturiana tiene como objetivo ser la «mejor herramienta para diseñar y construir un municipio más sostenible para atraer inversión» y potenciar la conexión entre las grandes manchas verdes de la ciudad.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Vitoria es el espejo que tiene el gobierno de Alfredo Canteli para inspirarse. La ciudad vasca puso en marcha a finales del pasado siglo una estrategia para enlazar los parques periurbanos que tienen un alto valor ecológico y paisajístico. En Oviedo ya se dan los primeros pasos, con la transformación en jardín botánico del bosque del Fulminato, que rodeaba a la antigua fábrica de explosivos de La Manjoya. El modelo a seguir es el mismo que el de los jardines de Santa Catalina, en Iruña de Oca, muy cerca de Vitoria. Le seguirá la conexión verde entre manchas como el Pura Tomás, el Fulminato, el parque de Invierno o los ámbitos no urbanizables de la falda del Naranco.
[–> [–>[–>No es lo único. El nuevo anillo verde promoverá aliviar las fuertes transiciones que ocurren en algunos barrios entre lo rural y lo urbano. Una situación que se da en zonas con una letanía de chalés y en barrios como La Florida, donde las aceras transcurren entre edificios de seis, siete u ocho plantas y, al cruzar una calle, comienza el campo. El Ayuntamiento exigirá que las nuevas urbanizaciones de Las Campas y otros puntos limítrofes entre la ciudad y el entorno rural generen espacios verdes. Se trata de mejorar la calidad ambiental y favorecer la movilidad peatonal y ciclista.
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El concejal de Planeamiento Urbanístico lleva semanas insistiendo en que el trabajo hecho hasta ahora por la UTE PGO Oviedo, formada por Víctor García Oviedo, el fallecido Ramón Fernández-Rañada y Emilio Rico, será una herramienta clave para continuar con las siguientes fases del Plan General hasta lograr su aprobación final. Entre las complejas labores ya realizadas está la catalogación de los suelos, tanto por su interés agrológico como por su vegetación, así como un estudio sobre las zonas de riesgos geológicos, las de especial protección y las inundables. Todos estos datos son ya dogma de fe para los tres estudios que se han presentado a la licitación del próximo Plan General: las firmas C+LL y AD; el estudio del arquitecto y urbanista José María Ezquiaga; y el redactor del anterior equipo, cuyo contrato fue rescindido tras el fallecimiento de Rañada, Víctor García Oviedo, que se presenta junto al despacho Jornet Llop Pastor y el experto gallego Manuel Borobio.
[–>[–>[–>Si importantes serán las diferentes manchas verdes ovetenses, igual de relevante será la construcción de viviendas. El Ayuntamiento parte de un dato elocuente: de las 48 bolsas de suelo urbanizable delimitadas en el plan de 2006, solo cinco han culminado su urbanización. En casi la mitad no se ha iniciado trámite alguno y muchos sectores arrastran problemas de dimensión, cargas, emplazamiento o riesgos que dificultan su desarrollo. La intención municipal es revisar delimitaciones y parámetros para hacer viables económicamente esos suelos y facilitar así su transformación en suelo finalista, en un contexto de repunte de la demanda y escasa oferta.
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