una aldea blanca que casi nadie conoce fuera de Sevilla
Con una frase sencilla pero llena de identidad y orgullo, Eva González resumió hace unos días toda una vida de arraigo y pertenencia: “Muchas gracias a mi tierra. A mi ciudad, Mairena del Alcor, por criarme y apoyarme. Gracias a quienes caminaron conmigo. Y gracias por permitirme seguir diciendo allá donde voy, con la frente en alto: soy andaluz. » Con estas palabras, impresas en el marcapáginas que quiso ofrecer a sus familiares y amigos durante el cóctel tras recibir la Medalla de Andalucía en el Teatro de la Maestranza “mucho más que una distinción”, la presentadora expresó un sentimiento compartido por muchos: el de no olvidar nunca de dónde venimos.
La vida de Eva González cambió en 2003, cuando tenía apenas 22 años y coronada Miss España. La moda le abrió las puertas de la televisión, medio en el que se convirtió en una de las presentadoras más apreciadas y de mayor impacto. Ella misma declaró que tras abandonar su país siendo muy joven por motivos profesionales, decidió regresar allí para formar una familia. «Me fui, pero me llevé a Andalucía. Cuando fui madre decidí volver porque quería a mi hijo, mañana, Allí donde estuviera llevaría también a Andalucía en su corazón. » explicó Eva. Actualmente, la presentadora vive en Mairena del Alcor, en una casa que está reformando y comparte su día a día con sus amigas de la infancia y con las dos mujeres de su vida: su hermana María y su madre Encarna.
Eva González está orgullosa de su gente y su gente de ella, la prueba es que desde 2012 tiene una calle dedicada. Mairena tiene algunos lugares de los que estar orgulloso, como el Castillo de Luna, la casa del palacio de los duques de Arcos —de aire mudéjar—, un puente sobre el arroyo Salado atribuido a los romanos, el Arco —un auténtico símbolo, en cuyo interior se conserva un pequeño retablo del siglo XVIII con imágenes de Jesús Nazareno y Nuestra Señora del Sol— y un puñado de templos, capillas y ermitas. Y también tiene una herencia que más que ver se siente y que se hace palpable en sus celebraciones, como la Semana Santa, que Eva González vive con toda la emoción.
Mairena del Alcor se transforma cuando llegan estas fechas. El ritmo cotidiano de la ciudad da paso a un ritmo más lento, marcado por la el sonido de los tambores, el aroma del incienso y expectativas en cada esquina. Lejos de las grandes aglomeraciones de Sevilla, la Semana Santa aquí tiene un carácter más cercano y auténtico. Con el revuelo en las casas de los vecinos probarse túnicas y capuchasy ese olor a tostadas francesas recién hechas.
Cada procesión se vive en Mairena casi en familia, con vecinos que conocen cada detalle, cada historia, cada tradición. Eva González siempre ha sentido este sentimiento fraternal, pero más intensamente desde que se convirtió en madre. Así lo compartió cuando Cayetano -que ahora tiene 8 años- ingresó a su cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno: «Tu primera vez como Nazareno. Recuerdo a tu abuelo y al mío, cómo amaban a su hermandad. Cómo los amo yo…».
Para quienes llegan por primera vez a esta localidad situada a 25 kilómetros de Sevilla durante Semana Santa, la visita comienza inevitablemente por el centro histórico, donde fachadas encaladas y calles estrechas crean un escenario ideal para la meditación. La Iglesia de Santa María de la Asunción es el epicentro de la vida fraterna, Desde allí parten algunas de las procesiones más populares de la localidad. Entre las más devotas se encuentra precisamente la de la Cofradía del Presentador, fundada en 1574. Su imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno sale en la madrugada del Viernes Santo. acompañado por 700 hermanos vestidos con túnicas y capas blancas, Máscara, botones y puños morados.
Unos días antes, Domingo de Ramos, la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud montando en el burrito Durante su entrada sagrada y triunfante en Jerusalén, recorrerá las calles de la Barriada entre palmeras y canciones infantiles. Pero a lo largo de esta semana también desfilará el Cristo Cautivo, Humilde esperando el destino de la cruz, el Árbol de la Vera Cruz…
La Hermandad de la Soledad sale de la Iglesia de San Sebastián la tarde del Viernes Santo, durante la cual los vecinos acompañan a una Virgen Dolorosa de gran devoción local en las calles con velas y faroles. Y desde la ermita de San Sebastián (o también el templo de la Asunción), las históricas pisadas de la cofradía de Vera-Cruz, que desfilan el Sábado Santo al ritmo de marchas solemnes.
Pero descubrir Mairena del Alcor no es sólo seguir los pasos de una procesión. Entre procesiones hay que hacer una pausa en sus plazas, como aquella “donde tantas veces jugué cuando era niño”, visitar el castillo, que alberga un museo dedicado al pintor anglofrancés Jorge Bonsor -que lo convirtió en su residencia-, pasear por el parque del Olivar del Castillo, visitar el centro de interpretación Antonio Mairena Cante Jondo y la Feria de Abril y visitar sus molinos harineros. y por supuesto salir a comer tapas de cuaresma por los bares del centro histórico de esta ciudad cuyo nombre lleva como bandera Eva González.
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