China toma ventaja en la carrera tecnológica y geopolítica del 6G
Las mejoras en la velocidad con la que se mueven los datos y el tiempo de respuesta de la red forman parte del despliegue de las innovaciones 6G, imprescindible para la proyección de la IA, sensores, comunicaciones cuánticas, etc. Progresos aplicables a todos … sectores de la actividad empresarial y, por tanto, de nuestras vidas, en la era de la transformación digital… aunque en China ya está acelerando el paso para liderar este proceso.
Mientras en la UE se estima el lanzamiento de las primeras redes comerciales en 2030 y el despliegue a gran escala para el consumidor general a partir de 2032, en China están acelerando los plazos, como también ocurre en los semiconductores: sus planes quinquenales ya incluyen estas ‘aceleraciones’ para tomar la iniciativa en un escenario global en el que las telecomunicaciones Constituyen la «sangre» de la economía del siglo XXI. Para empezar ya tiene más del 40% de las patentes globales en 6G, han lanzado los primeros satélites de prueba 6G…
Darío García de Viedma, investigador del Real Instituto Elcano en política tecnológica y digitaldestaca la importancia de esta confluencia de tecnología y geoestrategia: «Más allá de la conectividad, el 6G es una infraestructura de doble uso, por su aplicación en defensa y en las interfaces cerebro-máquina, un vector de control y vigilancia. China lidera por la inversión pública (centrada en patentes y presencia en organizaciones internacionales de estandarización), Estados Unidos aprovecha la fortaleza del mercado de sus empresas y su capacidad para articular coaliciones de aliados. En su opinión, no se debería hablar tanto de «victoria hegemónica» como de «bipolaridad, con cada potencia liderando su propia esfera de influencia». China seguirá integrando su infraestructura 6G en los flujos comerciales con el Sur Global, anclada en sus estrategias comerciales generales (puertos, IoT, productos manufacturados) y con grandes descuentos; «Estados Unidos inundará a sus aliados con tecnología estadounidense».
Esfuerzo europeo
En este contexto, como señala el especialista, «dentro de los estados europeos no habrá una posición única, fluctuará en función de los gobiernos y las balanzas comerciales. La estrategia más inteligente sería «eliminar riesgos»: asegurar los componentes europeos en los nodos más sensibles y diversificar las dependencias cuando sea posible, sin asumir una ruptura total con ningún proveedor. “Existen compromisos formales de cooperación entre la UE y China en torno a un estándar único, pero también declaraciones de principios que excluyen a Beijing (Mobile World Congress 2024)”.
Mientras tanto, La UE ha puesto en marcha iniciativas como SNS JU (Smart Networks and Services) para promover la ‘soberanía tecnológica’ europea, y se han acelerado las consultas para reservar la banda superior de 6 GHz como base principal del 6G en el continente… Como indica García de Viedma: «Europa hará todo lo posible para construir su propia capacidad industrial, pero no alcanzará la plena soberanía tecnológica en el 6G. Carecemos de fabricantes de semiconductores, aunque tenemos dos proveedores nórdicos (Nokia y Ericson) que son importantes en la cadena de RAN y equipos de red central. Lo ideal sería ocupar cuellos de botella específicos en la cadena de valor, que nadie más controla, para minimizar el riesgo de coerción y dependencia. Un contexto en el que pueden surgir alianzas con países como Japón, Corea del Sur y Canadá.
«España ha demostrado en los últimos años (señala Miguel Sánchez Galindo, director general de DigitalES) una posición destacada en el despliegue del 5G, situándose entre los países más avanzados de Europa. Parte de esta evolución está en el desarrollo del ‘5G Stand Alone’ (clave para estos usos industriales), donde España y Europa todavía están por detrás de otros países en despliegue (como China o EE.UU.), pero no tanto en el desarrollo de la tecnología. Este punto de partida es decisivo, porque el 6G se construirá sobre estas redes avanzadas. En este contexto, la apuesta de China por el 6G intensifica la competencia global y obliga a Europa a reforzar su ambición.
Sánchez Galindo destaca la relevancia de programas como UNICO I+D 6G y UNICO 5G avanzado, «con más de 200 millones de euros movilizados para reforzar la próxima generación de tecnología móvil», además de destacar la actuación de la citada SNS JU, «centrada en I+D 6G y despliegue avanzado de 5G, con 900 millones de euros de presupuesto europeo entre 2021 y 2027, y una cantidad equivalente aportada por la industria». Otro aspecto a destacar es el avance en proyectos europeos como Hexa-X y
contra el reloj
No hay tiempo que perder, ya queta Jesús Cristóbal, profesor de OBS Business School y director de Sand: «China ya superó la fase conceptual del desarrollo de la tecnología de comunicaciones 6G, con una coordinación eficiente entre todos los participantes: Estado, empresas y universidades. Se encuentra en fase de validación de prototipos de sistemas próximos a su uso real. No se trata de investigar 6G, sino de aplicar ese conocimiento a la industria. Tampoco podemos decir que sea un proyecto sectorial, sino un proyecto estratégico de país. Con el 6G la red deja de ser un canal y pasa a ser la infraestructura de ejecución del negocio, no es sólo una “red más rápida”.
Oportunidades no exentas de desafíos: «Esto es lo que sucederá con la duplicación de costos en la convivencia 6G-5G. Y deben tener suficiente influencia para imponer su estándar en el mercado global durante ese período. Escenario en el que España y, por extensión, la UE deben mejorar en todo lo necesario para desplegar el 6G: “Capacidad industrial, I+D, semiconductores, nube, IA y software hardware de red… Al menos, la UE tiene estándares y arquitecturas más abiertas, un modelo industrial real y complejo que permite aplicar el 6G a casos de uso reales… Debemos centrarnos en las capas de mayor valor, los estándares y aplicaciones industriales que soporta su industria y su fiabilidad”.
«China ha comprendido (añade, por su parte, Miguel Lucas, Director Global de Innovación de LLYC) que 6G no se trata de descargar películas más rápido, sino de controlar la infraestructura sobre la cual funcionará toda la economía del futuro. Y ha puesto a trabajar toda la maquinaria del Estado de manera coordinada hacia un objetivo claro de comercialización en 2030. Europa, mientras tanto, se enfrenta a una fragmentación del mercado que dificulta su capacidad de competir: más de 27 reguladores nacionales, decenas de obligaciones diferentes y una creciente brecha de inversión respecto a rivales que operan a escala continental. «Debe promover un modelo 6G alternativo basado en la sostenibilidad, la confianza y la soberanía de los datos».
Desde ISDIel ‘factor China’ se tiene en cuenta en su programa de estudios, hasta el punto de que realizan seminarios y visitas al país asiático. Como destaca su COO, Serena Giannuzzi, «Desde la perspectiva de la transformación empresarial, lo que se observa en China no es tanto una apuesta por tecnologías específicas, sino la construcción de un sistema coherente orientado a la ejecución. El patrón que emerge es una fuerte coordinación entre tres palancas: inversión concentrada en sectores estratégicos como la IA o la automatización, orientación del talento hacia estas áreas desde el sistema educativo y una clara presión para que la industria adopte estas tecnologías en contextos reales.
Idiosincrasia propia
Dado el contexto, Giannuzzi destaca cómo “a diferencia de otros entornos, donde la innovación suele desarrollarse en el laboratorio y luego intentar escalar, en China nace directamente en la empresa, lo que acorta radicalmente el ciclo entre desarrollo, despliegue y generación de valor”. De hecho, los programas de transformación diseñados para EE.UU. son diferentes a los de China: «Lo que analizamos en iniciativas como ‘El Seminario sobre el futuro de la IA en China’ es una capa diferente y mucho menos visible: la arquitectura de despliegue: cómo esa tecnología se integra directamente en las operaciones, en el producto y en cadenas de valor completas».
Como concluye Sánchez Galindo, debemos equiparnos, en cualquier caso, para esta nueva era de las telecomunicaciones y la geopolítica: «Deben reducirse los obstáculos administrativos (burocracia, especialmente a nivel de las administraciones locales, que ralentizan o dificultan el despliegue), abordar la fragmentación del mercado europeo (necesitamos escala) y garantizar un marco que permita sostener la inversión en el sector. Europa necesita movilizar recursos sin precedentes para mantener su competitividad digital: la Comisión Europea estima que se necesitarán alrededor de 200 mil millones de euros adicionales de conectividad para cumplir los objetivos de la Década Digital 2030.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí