Netanyahu evita distraerse de su objetivo
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no quiere ruido. No quiere interferencias. No quiere que nada le distraiga de su principal objetivo: Derrota a todos tus enemigos, tanto en el campo de batalla como en las urnas. Y es por eso que cualquier acontecimiento imprevisto en una guerra ya de por sí impredecible debe controlarse instantáneamente con los reflejos de un estadista y recursos políticos oportunistas.
Eso es lo que ha hecho el primer ministro israelí al revocar de madrugada la prohibición de entrada al Santo Sepulcro del patriarca de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, que el Domingo de Ramos provocó un desagradable incidente con la Santa Sede y el mundo cristiano.
De este modo, la máxima autoridad de la Iglesia católica en Tierra Santa puede, según el gobierno israelí, «celebrar servicios religiosos como desee». «He dado instrucciones a las autoridades competentes para que concedan acceso total e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén», escribió Netanyahu en «un exceso desafortunado con importantes repercusiones globales».
Netanyahu tiene claro que en esta guerra, como en cualquier otra, es importante identificar quiénes son los enemigos. Y entre ellos no está, por supuesto, la Iglesia católica, por lo que no tardó en apagar un incendio que llegó en el peor lugar y en el peor momento, nada menos que en Tierra Santa y durante la semana de la pasión.
La guerra le va bien a Netanyahu
Porque, a diferencia de lo que le ocurre a su aliado, al primer ministro israelí la guerra le va bien, tanto en el frente de batalla como en la retaguardia electoral. A pesar de la inesperada resistencia del régimen de los ayatolás y del hecho de que el conflicto se ha convertido en un aspecto económico, El foco crítico parece estar en la cabeza de Donald Trump.. Con sus continuos cambios de opinión, el presidente ha demostrado que no tiene clara la estrategia en una guerra cada vez más impopular.
Las manifestaciones masivas del sábado del movimiento «No Kings» son la última prueba de que la guerra de Irán está pasando factura al ocupante de la Casa Blanca. Su popularidad ha caído otras tres décimas en la última semana, según el seguimiento diario de The Economist. Sólo el 38% aprueba su gestión frente al 56% que le censura. Según las últimas encuestas, casi dos de cada tres estadounidenses se oponen a una guerra de este tipo.
Al otro lado del charco la situación es muy diferente. En una estrategia inteligente, Netanyahu ha sido capaz de transmitir la idea de que los errores en la ofensiva son culpa de Trump y los éxitos de sus méritos. Que la guerra iba a durar poco tiempo y parece estancada… culpa de Trump. Que los líderes del régimen iraní estén cayendo con precisión quirúrgica como fichas de dominó… mérito de Netanyahu. Que Ormuz está bloqueado porque nadie previó que era el punto más débil… achacado a la falta de estrategia de Trump. Que la industria nuclear y militar de Teherán esté en camino a la extinción… mérito de Netanyahu.
Al contrario de lo que está sucediendo en Estados Unidos, En Israel, la ofensiva contra Irán se considera un excelente trampolín político.. Las encuestas que se publican recurrentemente en ese país muestran que la popularidad del primer ministro no sólo no se ha visto afectada, sino que en ocasiones se ha fortalecido. Hace unos días, el principal diario israelí, Haaretz, publicó que el 92% de los judíos israelíes apoyaban la guerra emprendida por su país, cifra que The Times of Israel rebajó al 78% la semana pasada.
Este apoyo ayudó a Netanyahu a mantener su intención de voto o incluso mejorarla. Una encuesta publicada el domingo por Kan News afirmaba que el Likud de Netanyahu sube en las encuestas de 25 a 28 escaños, mientras que el líder de la oposición cae de 20 a 19. Sin embargo, los analistas advierten de que una guerra larga podría volverse contra el primer ministro israelí. Por tanto, al igual que Trump, necesita una victoria rápida y decisiva. Y para ello lo importante es no distraerse de su objetivo.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí