Cuestionan la eficacia de las famosas «vendas de colores» para el dolor muscular
Probablemente ya los hayas visto: en los hombros de los tenistas en Roland Garros, en las rodillas de los futbolistas de Primera División o incluso en la espalda de tu vecino al salir del gimnasio. EL vendajes neuromuscularesconocido popularmente como kinesiotaping o taping … Los KT parecen omnipresentes en el deporte y en la fisioterapia moderna.
Sin embargo, su color brillante podría ocultar una realidad mucho más gris. Una revisión de estudios publicados en la revista científica ‘BMJ Evidence Based Medicine’ sugiere que la eficacia de estas tiras adhesivas de algodón, diseñadas para aliviar el dolor o mejorar la movilidad, es, cuestionable en el mejor de los casos.
La técnica, que se originó en Japón en la década de 1970, se basa en el principio de que, si se aplica correctamente, la cinta levanta ligeramente la piel. Este microlift estimula los receptores sensoriales y mejora la circulación sanguínea local. Pero después de analizar décadas de literatura científica, un equipo de investigadores de la Universidad Médica del Sur en Guangzhou (China) desarrolló un jarra de agua fría sobre estas expectativas. El estudio cubre 310 ensayos clínicos con más de 15.000 participantes y 29 afecciones musculoesqueléticas diferentes.
Los resultados indican que aunque el vendaje puede proporcionar un alivio inmediato o inmediato del dolor, en muy corto plazola certeza de esta evidencia es “muy baja”. Para afecciones comunes como el dolor crónico de rodilla, la lumbalgia o la fascitis plantar, los efectos resultan insignificantes cuando se analizan a medio plazo. En la práctica, la diferencia entre utilizar estas tiras y un simple placebo –un apósito falso sin tensión ni técnica– es apenas perceptible desde el punto de vista clínico.
Una base científica frágil
Los expertos independientes coinciden en que la solidez del nuevo análisis contrasta con la estudios débiles logrado hasta la fecha. En declaraciones al Centro de Medios Científicos (SMC) España, Alberto Melián Ortiz, vicedecano del grado de Fisioterapia de la Universidad Pontificia de Salamanca, explica que el trabajo «no demuestra un beneficio robusto mantenido en el tiempo, sino más bien una señal de un posible efecto inmediato que desaparece en el seguimiento medio». Para el experto, el diseño de este nuevo estudio es sólido, pero sus conclusiones están «condicionadas por una frágil base de evidencia», ya que el 78% de las revisiones anteriores analizadas tenían una calidad metodológica crítica.
El 78% de las revisiones anteriores analizadas tenían una calidad metodológica extremadamente baja.
Esta falta de rigor en la literatura anterior ha alimentado durante años un sentimiento de eficacia que ahora se ha puesto en duda. Jorge Velázquez Saornil, también catedrático de fisioterapia de la Universidad Pontificia de Salamanca, destaca al SMC que este trabajo aclara por qué Estudios anteriores han arrojado resultados contradictorios. e introduce una pregunta clave: si el cambio es realmente perceptible para el paciente. “Los autores señalan limitaciones importantes, como el fuerte efecto placebo y la falta de control sobre factores de confusión como la tensión o la técnica de aplicación, que varían enormemente entre profesionales”, explica Velázquez.
Riesgo versus beneficio
El problema no es sólo que las cintas no funcionan como se prometió, sino Tampoco son inofensivos.. El análisis destaca que los efectos secundarios más comunes fueron irritación de la piel y picazón, presentes en una porción importante de los casos reportados. Para Melián Ortiz, esto implica que cualquier uso en la práctica clínica debe hacerse bajo una “decisión compartida” con el paciente, precisando que el apósito puede tener un papel limitado y contextual, pero que “esto no justifica presentarlo como una solución eficaz y general para todo tipo de dolor”.
En última instancia, el mensaje a pacientes y deportistas es de precaución. El Kinesiotaping no es una técnica completamente refutada, pero perdió el aura del trato de estrella. “El estudio llama a la prudencia: podría considerarse como complemento en determinados pacientes, sobre todo si consideramos un posible alivio muy breve, pero no como tratamiento principal”, concluye Melián.
A medida que la ciencia continúe buscando evidencia más consistente, será necesario reconocer que la mejor herramienta que tenemos actualmente para el dolor muscular seguirá siendo el diagnóstico y el ejercicio terapéutico, no necesariamente la cinta adhesiva de colores brillantes.
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