ARROPADO POR LULA Y PETRO
Salvador Allende, Nelson Mandela o Angela Davis. Estos son algunos de los referentes políticos elegidos a modo de declaración de intenciones para dar nombre al plenario o a las salas en las que se desarrollará la cumbre internacional progresista de Barcelona los próximos 17 y 18 de abril con el PSOE y Pedro Sánchez de anfitriones. Mimebros de la sociedad civil y representantes institucionales de la izquierda de más de 40 países se darán cita con el objetivo de impulsar una alternativa a la llamada “internacional reaccionaria”. Entre ellos, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi o el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
[–>[–>[–>Moncloa y Ferraz dan una gran importancia a esta cumbre, en la que se busca proyectar al Gobierno de Pedro Sánchez como “faro de la socialdemocracia”. Tanto en materia migratoria, a contracorriente incluso de otros ejecutivos socialistas, como económica o de derechos sociales. No se trataría solo de resistir en posiciones antagónicas a la ultraderecha y como némesis en la UE de Donald Trump, sino de apuntalar una agenda que simboliza un giro a la izquierda, alzándose como referente de este espacio a nivel internacional y visibilizando sinergias. En lo que queda de legislatura y mirando a la reelección, pues sus colaboradores apuntan que ante la actual coyuntura de avance de la ultraderecha sería más necesario que nunca mantener estas posiciones.
[–> [–>[–>A nivel doméstico, se trata de asumir un perfil que compagina los equilibrios para ganar mayor hegemonía dentro del bloque progresista, aglutinando apoyos del espacio a su izquierda, sin perder centralidad. El último Consejo de Ministros fue sintomático en este juego ‘atrapalotodo’, al compaginar decisiones ejecutivas como la concesión de la nacionalidad al líder opositor venezolano, Leopoldo López, con el indulto a ‘Las seis de la Suiza’, militantes de la organización anarcosindicalista CNT.
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A nivel internacional, el jefe del Ejecutivo combate las acusaciones de aislamiento por parte de la oposición al chocar con aliados tradicionales y visibiliza una hoja de ruta compartida. Desde la base de la «justicia social» y el multilateralismo. Los días previos a la cumbre de Barcelona, Sánchez volverá a visitar China. Nuevos equilibrios que se sostienen desde el discurso de que España es un socio atlantista «fiable y aliado» de EEUU, compatible con la prohibición del uso de las bases de Rota y Morón o del cierre del espacio aéreo a los aviones que participen en la guerra de Irán.
[–>[–>[–>Como antesala del liderazgo que trata de marcar, Sánchez firmaba este miércoles un artículo en inglés en ‘Le Monde Diplomatique’ a favor de la renovación del multilateralismo. Una publicación de referencia de la intelectualidad crítica con el neoliberalismo y el papel hegemónico ejercido por EEUU. Además de advertir sobre que “el orden mundial basado en reglas se ve gravemente debilitado cuando dirigentes políticos, ante tales agresiones, optan por el silencio y la ambigüedad en lugar de defender el derecho internacional”, apunta a una serie de “reformas estructurales urgentes” del sistema multilateral para democratizarlo.
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El jefe del Ejecutivo aprovechará la cumbre, a la que acudirá durante sus dos jornadas, para mantener reuniones en sus márgenes con otros invitados y la cerrará compartiendo escenario con sus homólogos de Brasil y Colombia. Plantear herramientas para la “guerra cultural”, reconectar con la ciudadanía e impulsar la movilización social son algunos de los asuntos que se abordarán en la cumbre, entrelazando perspectivas de representantes institucionales, sindicalistas, ‘think tanks’ progresistas u organizaciones del tercer sector.
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[–>El president de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, también participarán como ponentes y anfitriones en la cumbre. De hecho, Sánchez llamó a Illa para consultarle su opinión antes de cerrar la ubicación de la cumbre en Barcelona.
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“En todos los continentes, las fuerzas conservadoras y de extrema derecha afirman ofrecer la única respuesta viable ante esta incertidumbre. Pero hay otro camino: un camino progresista para afrontar los desafíos decisivos de nuestro tiempo y brindar a la humanidad una nueva era de prosperidad”, señalan los organizadores. Una cumbre auspiciada por la Global Progressive Mobilisation (GPM), que reúne a la Internacional Socialista (IS), el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) y la Alianza Progresista (AP).
[–>[–>[–>“No a la guerra” y patriotismo
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La celeridad al entonar el “no a la guerra” le ha permitido al jefe del Ejecutivo presumir de coherencia y de marcar una línea a la que se estarían sumando otros aliados. «España es hoy una referencia internacional en defensa de la paz y el derecho internacional», reivindicaba durante su última comparecencia en el Congreso. Un ‘leitmotiv’ al que se suma la bandera de España, en la que ya se envolvió durante la campaña electoral de Castilla y León, para cuestionar el “servilismo” con Trump de PP y Vox.
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«Es un orgullo ser español», proclamaba Sánchez. En contraposición al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, señalaba que «patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia a los intereses de los españoles ni de los europeos». El Gobierno capitaliza así la bandera de la oposición anti-Trump y del “no a la guerra”, que según sostienen sus encuestas cuenta con un amplio respaldo social.
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