Instauró un régimen de sometimiento sexual habitual
«Instauró un régimen de sometimiento sexual habitual». Esta es una de las claves que han llevado a condenar a un gijonés de 54 años que violó de forma sistemática a su pareja sentimental durante al menos nueve meses que duró su convivencia. La afectada, que renunció a cualquier indemnización que pudiera corresponderle al inicio del proceso judicial, acabó denunciando lo ocurrido cuando este individuo comenzó, además, con amenazas de muerte para forzarla. Ahora, la sección tercera de la Audiencia Provincial, con sede en Oviedo (la ciudad en la que se refugió la víctima tras abandonar la casa), le ha impuesto casi quince años de prisión, otros tanto de alejamiento y cinco años de libertad vigilada por un delito de agresión sexual continuada y otro de amenazas.
[–>[–>[–>La relación de pareja comenzó en enero de 2022. Justo un año después, cuando ya llevan tiempo conviviendo juntos en Gijón, el procesado comenzó a agredir sexualmente a su novia, empleando «la fuerza física» cuando ella no accedía. Además fijó un calendario de prácticas sexuales, de tal manera que «tenían que ser vaginales entre semana –eran tres veces a la semana, por lo general–y por vía anal los fines de semana», refleja la sentencia. Actuaba en contra de la voluntad de su víctima, «haciendo caso omiso de las quejas y reiterados ruegos para que parara».
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Fruto de esa violencia –la cogía por las piernas o de la cabeza– la mujer sufrió distintas lesiones que motivaron un seguimiento sanitario para paliar los daños, además de una «intensa vivencia subjetiva de malestar emocional» y ansiedad que la mantienen a tratamiento.
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Además de lo físico también había amenazas. De hecho, catorce son los años de cárcel por las agresiones sexuales y once meses más por este segundo delito. Por un lado, para lograr su propósito de «subyugación sexual», el condenado se aprovechaba de la precariedad económica de su víctima, de su situación de irregularidad administrativa y de la inexistencia de una red de apoyo familiar en España que la pudiera ayudar. Así las cosas, le decía que si no accedía a las relaciones sexuales «la expulsaría de casa o le impediría el acceso».
[–>[–>[–>El detonante llegó ya en septiembre de 2023. Cuando ella se negó, le quitó las llaves y el pasaporte. Y le dijo al oído:»yo me voy a morir, pero no me voy a morir solo, tú también te vas a morir». Tras esa amenaza de muerte, y ante el «temor real por su vida e integridad física», al día siguiente, denunció en comisaría y logró que la derivasen a una casa de acogida. «Me encomendé a Dios y me dije, si amanezco viva, mañana me marcho, así no tenga donde irme», relató a los jueces.
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El hombre fue detenido y ahora ya condenado. En el juicio negó todos los cargos. Entiende el tribunal que el relato de la víctima es creíble y sin motivos espurios, además de persistente. También es coincidente con el relato de los forenses y la Unidad de Violencia sobre la Mujer de la Policía Nacional.
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Violaciones reiteradas
El acusado. Vecino de Gijón nacido en Oviedo en 1972. Tras se detenido se dictó una orden de alejamiento que le prohibía acercarse a su víctima.
- Víctima. Una mujer nacida en Colombia que había llegado a España y carecía de más red familiar de apoyo. Empezó a convivir con él a los quince días de conocerse.
- «Régimen de sometimiento». Cuando ya llevaban un año de relación, el acusado fijó un calendario para exigirle las relaciones sexuales. Entre semana, vaginales, y los fines de semana, anales. Para lograr su objetivo la agredía físicamente, con «violencia», y también la amenazaba con dejarla en la calle y sin recursos. Al final, denunció.
- Pruebas. El tribunal da plena credibilidad a la versión de la víctima, que renunció expresamente a cualquier indemnización que le pudiera corresponder.
- Condena. Catorce años de cárcel por agresiones sexuales continuadas y once meses de prisión por amenazas.
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