semanas a la fuga frustradas por la presión policial
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PALMA, 2 de abril (EUROPA PRESS)-
La presión policial empujó a la mujer condenada a prisión permanente revisable por matar a su bebé arrojándola a un contenedor en Porto Cristo a abandonar su escondite tras dos semanas de fuga.
La mujer fue detenida este miércoles por la noche en Manacor como resultado de una investigación conjunta realizada por la Policía Nacional y la Guardia Civil, según informaron ambos cuerpos.
Junto a dos tíos de la víctima, la ahora detenida fue juzgada por un jurado popular en la Audiencia Provincial de Baleares el pasado mes de marzo por la muerte del recién nacido en noviembre de 2023.
El día 22 se dictó sentencia de culpabilidad, pero la mujer fue la única de los tres que no compareció ante el tribunal y se giró en su contra orden de busca y captura por su ingreso en prisión.
Fue entonces cuando la Policía Nacional y la Guardia Civil abrieron una investigación conjunta para intentar dar con su paradero, que se ha prolongado durante dos semanas.
Los agentes, según han indicado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación, la localizaron cerca de la localidad de Montuïri.
Establecieron un dispositivo de vigilancia que duró aproximadamente 48 horas y, al sentir la presión policial, la condenada decidió abandonar su escondite para viajar a Manacor.
Los investigadores la siguieron hasta allí, el mismo municipio donde arrojó a su bebé recién nacido a un contenedor, causándole la muerte, y la detuvieron en cumplimiento de la orden judicial.
Está previsto que comparezca ante un juzgado de Manacor este jueves por la mañana y, según las citadas fuentes, probablemente se decrete su ingreso en prisión ante el riesgo de que vuelva a fugarse.
LA DOCTARON A «UNA MUERTE SEGURA»
Los hechos ocurrieron el 3 de noviembre de 2023, cuando la madre, de 26 o 27 semanas de embarazo, se puso de parto dentro de un vehículo en el que viajaba junto a los otros dos condenados.
Tras dar a luz, y a pesar de encontrarse en las inmediaciones de un hospital, entregó el cuerpo del recién nacido al hombre para que lo arrojara a un contenedor cercano y huyeron del lugar.
En su sentencia, la presidenta del Tribunal de Jurado de la Audiencia Provincial sostuvo que su conducta «estuvo guiada por la desafección y la voluntad de poner fin a la situación», ya que pudo solicitar la presencia de una ambulancia para ser trasladada a un hospital.
Por ello, consideró probado que pretendían «deshacerse» del bebé y realizaron todos los actos a su alcance para lograr su objetivo. «Abandonar a un recién nacido prematuro en un contenedor de basura, dejarlo a su suerte, en condiciones climáticas adversas, significa conducirlo a una muerte segura», subrayó.
El juez concluyó respecto de la madre y su cuñado que «pretendían provocar la muerte del recién nacido» y apuntó a un estado de ánimo «particularmente mezquino, perverso, cobarde o traicionero».
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