una pequeña aldea de 200 habitantes con casas de piedra
En el corazón más verde de lugo hay un pequeño pueblo donde SonsolesÓnega Ella vuelve a ser simplemente Sonsoles: hija, nieta y vecina.
Mosteirocapital del municipio de Poles ese pueblo de poco más que 200 habitantes donde la presentadora la ancla raíces gallegas y desconectar del plató, de las audiencias y de los focos mediáticos.
En Mosteiro el tiempo no se mide en bloques publicitarios, sino en masas, fiestas patronales y regresos de los que un día se fueron.
El núcleo, compacto y silencioso, se organiza en torno a la Ayuntamiento, la iglesia y algunas calles con nombres tan elocuentes como Rúa do Emigrante, Emilia Pardo Bazán o rosalia de castroun guiño constante a la Galicia que escribe y recuerda.
Allí, entre carballeiras y prados que huelen a hierba mojada, se eleva el casa familiar de los Ónegala morada de piedra de su abuelos que el periodista ve como una asignatura pendiente, rehabilitarlo algún día y devolverle la vida que tenía.
Porque, aunque nació en MadridEl mapa sentimental de Sonsoles está dibujado en este rincón de A Chaira, Lugo, donde también vino al mundo su padre, Fernando Ónega.
Fue él quien le enseñó a amar este pueblo mínimo que no llega al 1,5 kilómetros cuadradosperdido en un mar de robles y fincas y atravesado por el murmullo del Río Azúmara.
aquí sucedió veranos interminablescorriendo por caminos de tierra, entrando y saliendo de casas sin tocar, aprendiendo que la vida va mucho más lenta que en la redacción.
El verano en Mosteiro tiene su propio guión, muy diferente al de los destinos de moda. No hay beach clubs ni restaurantes con lista de espera, sino mesas dispuestas bajo las carballeiras, pulpo, empanada y orquestas llamando tarde.
La fiesta de los emigrantescada 24 de agosto, es la gran época del año porque regresan los niños que viven en el exterior, los luces encendidas en las casas y la Plaza de Galicia se convierte en un pequeño decorado improvisado donde todos se conocen y se saludan por su nombre.
En este contexto, no es extraño que Sonsoles haya confesado en más de una ocasión que sueña con jubilarse algún día en este lugarlejos del ruido pero cerca de tus seres queridos.
Iglesia Parroquial de Mosteiro (Pol)
Mosteiro te ofrece algo que ninguna gran ciudad puede: el anonimato relativo, paseos tranquilos por la Avenida do Río Azúmara, cafés largos con vecinos que la han visto crecer y que la siguen tratando como «la hija de Fernando».
Mientras su carrera se dispara y encadena proyectos en televisión, este pequeño pueblo de lugo sigue siendo casi el mismo.
Cifras de población que apenas superan 200 habitantesun envejecimiento demográfico y una rutina que parece inmune a la moda.
Paradójicamente, esa inmovilidad es precisamente lo que más atrae al presentador y lo que convierte a Mosteiro en una joya silenciosa para el lector curioso. el pueblo donde Sonsoles Ónega recuerda quién escuando las luces se apagan.
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