Tengo recuerdos muy vívidos de aquí
Hay artistas que no solo ofrecen conciertos, sino que proponen viajes emocionales. Pablo López es uno de ellos, como dejó patente en la noche este sábado en el teatro de la Laboral de Gijón, lugar que se convirtió en el epicentro de una catarsis colectiva bajo el pretexto de su nueva gira, «El Niño del Espacio». El artista malacitano acarició el colgar el cartel de no hay billetes e hizo disfrutar y disfrutó sobre las tablas, ratificando su idilio con el público asturiano, que le arropó con entusiasmo y montó en su nave sin dudar con destino al espacio profundo de su música. «Tengo recuerdos muy vívidos aquí», afirmó el artista, que hace exactamente dos años ya dejó huella similar en el mismo recinto donde parece haber encontrado su hogar asturiano sobre los escenarios.
[–>[–>[–>A las nueve de la noche, un único foco que iluminó a López bastó para desatar los aplausos antes de tocar su piano, ya que el solista se metió al público en el bolsillo desde el primer momento con su talento y simpatía. Precisamente, esa última fue la que protagonizó uno de los momentos más tiernos del concierto, justo antes de que comenzase el recital propiamente dicho, al acercarse al borde del escenario a recoger una pancarta que rezaba: «Nuestra misión espacial es tocar el piano contigo». ¿Los autores? Dos pequeños pianistas que el andaluz no dudo en subir al escenario a hacer música con él, en concreto a hacer sonar «La mejor noche de mi vida», mientras él la cantaba. «Estoy aquí con el piano por si quieren que toque algo», bromeó, con los niños ya abajo, y sentado al instrumento.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Tras este momento y dar las gracias al público, con el que mantuvo durante todo el recital una sintonía fuera de serie, arrancó el concierto con «El niño del espacio». Tras ella, un desfile de temas como «La niña de la linterna», que hizo brillar las luminarias de los móviles; la inédita «Me voy a escapar», que incluirá en su próximo trabajo; el clásico «Lo saben mis zapatos», que cumple ya una década, y «La libertad», que dedico al músico gijonés Santi Novoa, que forma parte de su elenco al viento-metal.
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Tras poner en pie al público con «Quasi» y atreverse con una breve versión del «Show must go on», que Brian May escribió para Freddie Mercury, preparó el terreno para la archiconocida «Tu enemigo», que dejó al público vibrando en lo más alto hasta el cierre del show, que duró casi dos horas e hizo las delicias de los fans del andaluz como pronto harán otros artistas también, entre ellos Alejandro Sanz, Lola Índigo o Antonio Orozco, entre otros.
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