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así fue la vida de Ricardo Ortiz, el torero fallecido tras ser embestido en La Malagueta

así fue la vida de Ricardo Ortiz, el torero fallecido tras ser embestido en La Malagueta
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  • Publishedabril 6, 2026



La tarde de este Viernes Santo en Málaga ha estado marcada por la tragedia en la plaza de toros de La Malagueta: el ex torero ricardo ortiz Ha fallecido tras sufrir una fuerte paliza.

Este hecho ha ocurrido por uno de los toros de la Corrida Picassianauna celebración prevista dentro de la programación taurina para este Sábado Santo, 4 de abril.

Ortiz, que actualmente trabajaba en Lances de Futuro realizando trabajos en los corrales de la plaza de toros de Málaga, fue atropellado por el animal en un percance que se volvió fatal a pesar de la rápida intervención de los equipos de asistencia.

La noticia ha conmocionado al mundo taurino y a la ciudad de Málaga, sobre todo porque se trata de un hombre profundamente vinculado a su lugartanto en su época como torero como en sus últimos años de vida profesional.

El torero Ricardo Ortiz en una imagen de archivo del 10 de agosto de 2003.

El torero Ricardo Ortiz en una imagen de archivo del 10 de agosto de 2003.

EFE

Su muerte se produjo en plena Semana Santa malagueña, un contexto especialmente simbólico para una figura que también mantuvo una estrecha relación con la devoción local.

Hijo del matador y banderillero Manolo Ortíz, Ricardo creció rodeado de capas y muletas. Su vocación se despertó desde muy temprana edad, hasta el punto que las crónicas familiares recuerdan cómo el mismo día de su Primera Comunión Ya se paró frente a una novilla, anticipando una vida marcada por el toreo.

Su formación se consolidó en Escuela Taurina de Málagadonde empezó a definir un estilo propio que pronto encontró eco en los ruedos.

Su carrera como matador le dio un salto definitivo en noviembre de 1994, cuando tomó la alternativa en la Plaza de Iñaquito, en Quito.

joselito sirvió como padrino y Juan de la Cruz como testigo, en una tarde en la que toreó toros de Campo Bravo. Vestido rosa pálido y plateado, Ortiz logró cortarle la oreja al toroun debut que apuntaba a una carrera prometedora.

Durante los años siguientes, su carrera fue en ascenso. La temporada 2000 se convirtió en uno de sus mejores momentos, con 21 corridas de toros y 26 orejas cortadas.

Ricardo Ortiz, ex torero malagueño.

Ricardo Ortiz, ex torero malagueño.

EFE

En el Feria de Málaga También dejó una huella especial, distinguiéndose entre los mejores matadores, consolidando su nombre entre los diestros destacados del momento.

Sin embargo, su vida no estuvo exenta de episodios difíciles. En 2003 sufrió una gravísima cornada en Barcelona que casi le cuesta la vida.

Su recuperación fue rápida y ejemplar, regresando a los ruedos ese mismo verano en Málaga, aunque su actividad profesional empezó a diluirse con el paso de los años.

Su tiempo en prisión

Pero el golpe más duro de su carrera le llegó fuera del albero, cuando a sus 27 años Fue arrestado por posesión de drogas.

El Guardia Civil interceptaron el vehículo en el que viajaba con un banderillero en una de las carreteras nacionales que atraviesan la ciudad, donde encontraron 200 gramos de cocaína escondidos en la portada de una cinta de casete.

El episodio provocó su condena y encarcelamiento durante siete meses, período que marcó profundamente su vida.

Años más tarde, el propio Ortiz reflexionó sobre ese momento en una entrevista concedida a MundoToro. «Siempre piensas en muchas cosas, especialmente cuando tienes tanto tiempo para pensar. Nací torero y vivo para el toro y para el toro«, confesó entonces.

También reconoció el impacto emocional de esa etapa: «La vida te da y también te quita.«El tiempo da y quita razones», afirmó recordando tanto el apoyo recibido como las decepciones vividas.

En sus últimos años, ya alejado de la primera línea del toreo, Ortiz siguió vinculado al mundo taurino desde otras funciones.

En Málaga, donde fue muy querido, también se le recuerda por su vinculación con la devoción a Nuestro Padre Jesús Cautivo, viniendo a servir como hombre del trono. Por tanto, cobra aún más protagonismo el hecho de que su muerte se haya producido durante la Semana Santa.

Su muerte cierra una vida intensa, marcada por triunfo, caída y fidelidad absoluto a una vocación que lo acompañó hasta el final.



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