la protesta de 15 segundos de los futbolistas no fue una huelga ilegal
EL tribunal nacional apoyó la protesta relámpago de los futbolistas de Primera división realizado al inicio de los partidos de la novena jornada de Liga por el polémico proyecto de organizar un partido oficial en Miami.
El tribunal rechazó la solicitud de LaLiga, que pretendía que este gesto fuera declarado huelga ilegal, y que en cambio lo enmarcó en el ámbito de los derechos fundamentales de los jugadores.
EL salón social concluye que estos paros, que duran entre diez y quince segundos al inicio de cada reunión, no reúnen las características de una huelga laboral, sino que constituyen una manifestación del derecho a la libertad de expresión, vinculado también a la libertad sindical de AFE.
Los magistrados subrayan que el partido fue detenido sólo durante unos segundos, sin que se alterara el normal desarrollo de la jornada ni el respeto de las obligaciones profesionales de los jugadores.
En su resolución, los jueces describen detalladamente lo sucedido: al pitido inicial, los jugadores permanecieron inmóviles sin intención de disputar el balón durante unos segundos, antes de empezar a jugar con total normalidad.
Sólo en el Celta-Real Sociedad El gesto se repitió por segunda vez, en el primer minuto después de un saque de banda, también durante unos diez segundos. Esta circunstancia quedó reflejada en el informe arbitral bajo el epígrafe “otras observaciones”, sin que se acredite incidencia alguna en el partido.
El tribunal recuerda que la protesta se produjo durante la jornada laboral de los futbolistas, entendida no sólo como los 90 minutos de juego, sino también como todo el tiempo durante el cual están a las órdenes del club para competir o entrenar.
Los jugadores de Sevilla y Mallorca protestan contra el partido en Miami
EFE
Pero esta coincidencia temporal no es suficiente, a juicio de la Sala, para transformar el gesto en un ejercicio de huelga, que en España está sujeto a requisitos formales, plazos y procedimientos que, en este caso, no debían evitarse.
Motivación clara y legítima
El motivo de la protesta es, para los magistrados, claro y legítimo. La AFE había denunciado públicamente «la falta de transparencia, diálogo y coherencia» de la Liga en el proyecto de celebrar el partido entre Villarreal Y Barcelona, así como la ausencia de información y consulta a los principales afectados: los propios futbolistas.
Pese al intercambio de comunicaciones, el sindicato consideró insuficiente la respuesta de la patronal, que dijo que no podría dar detalles hasta que el plan fuera aprobado definitivamente.
En este contexto, los jugadores y la AFE optaron por un gesto simbólico de descontento. La Sala destaca que la huelga, por su brevedad y su “cero importancia” en el desarrollo deportivo de la época, “no puede calificarse ni calificarse como huelga”.
Diez segundos de quietud en un partido de 90 minutos -más el añadido- no cambiaron los horarios, no obligaron a suspender los partidos y no afectaron a los aficionados más allá del impacto visual del mensaje.
La decisión también socava el intento de La Liga de diluir el significado de la protesta. La patronal hizo coincidir el gesto de los futbolistas con una campaña institucional de «compromiso por la paz» vinculada al conflicto de Palestina, por lo que este lema fue destacado en las retransmisiones televisivas mientras los jugadores permanecían inmóviles.
Para el tribunal, este solapamiento contribuyó a desdibujar ante el público los verdaderos motivos de la huelga, centrados en la negativa a celebrar un partido de Liga EE.UU.
Finalmente, el Tribunal descarta que la cancelación del partido de Miami pueda atribuirse exclusivamente a la protesta de los jugadores. La decisión, recuerda la sentencia, respondió a un conjunto de factores y no puede ahora presentarse como consecuencia directa de esos diez segundos de silencio sobre el terreno de juego.
La resolución supone un impulso jurídico a las formas de protesta simbólica impulsadas por la AFE y constituye un precedente relevante en la batalla de poder entre los futbolistas y la Liga por el futuro del sector del fútbol español.
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