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impulso para Iberdrola, Naturgy y Repsol y penalización para Endesa

impulso para Iberdrola, Naturgy y Repsol y penalización para Endesa
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  • Publishedabril 8, 2026



La ofensiva de Estados Unidos en Irán ha desatado un shock energético global, disparando los precios del gas y el petróleo. Una guerra en Oriente Medio que, pese a los ultimátums de Trump, no parece tener fin a corto plazo y de la que podrían beneficiarse la mayoría de las grandes energéticas españolas, según los analistas.

La guerra iniciada por el Gobierno de Donald Trump e Israel contra Irán está sacudiendo los cimientos de la economía global y el sector energético europeo ha entrado en una nueva fase de volatilidad estructural después de que las previsiones de suministro se alteraran drásticamente.

Lo que a principios de año se perfilaba como un escenario de exceso de oferta de Gas Natural Licuado (GNL) y presión a la baja sobre los precios, se ha transformado en un entorno de «precios altos sostenidos» lo que favorece a las grandes eléctricas con activos de generación de bajo coste.

Iberdrola es uno de los grandes beneficiados en el escenario actual por diferentes motivos. Por un lado, tiene un exceso de producción hidroeléctrica debido al inicio de año especialmente lluvioso, en concreto con más de 4 teravatios hora (TWh) adicionales, según un reciente informe de JP Morgan.

Este volumen de energía no está sujeto a ningún contrato, Por tanto, la energética que preside Ignacio Sánchez Galán puede venderlos a los precios spot que marca el mercado y que han subido de media unos 15 euros/MWh por el conflicto..

Los analistas también destacan que el aumento de la volatilidad y la incertidumbre provocada por la guerra en Irán ««Debería representar una amenaza competitiva menos agresiva a corto plazo por parte de los vendedores alternativos»..

Es decir, Iberdrola se verá menos presionada en el segmento comercial por los sobrecostes que puedan afrontar como consecuencia de la guerra las comercializadoras independientes que han ido ganando terreno en los últimos años.

La suspensión del impuesto del 7% a la generación eléctrica impulsada por el Gobierno también destaca como una de las medidas clave para afrontar la crisis energética por el conflicto. Esta medida «impulsa un aumento del margen en sus contratos minoristas de precio fijo».«, según JP Morgan.

Naturgy y Repsol, a lomos del gas y el petróleo

Naturgy es otra de las energéticas españolas que, en tiempos de guerra y subida de precios del gas, materia prima fundamental para producir electricidad, está bien posicionada para aprovechar ventajas económicas.

Los expertos destacan que las empresas con contratos de gestión energética y de GNL indexados a los precios estadounidenses (como Henry Hub) están captando márgenes extraordinarios, ya que el gas norteamericano sigue sin tener relación con el conflicto de Oriente Medio.

Por ello, la gasista que preside Francisco Reynés podría ser una de estas empresas y vender volúmenes de gas no contratados a los altos precios europeos actuales, beneficiándose de «la escasez de suministro y las tarifas más altas» que prevalecen en el mercado global, según el informe.

Por su parte, Repsol es otra de las empresas españolas que más se está beneficiando de la subida del precio del petróleo en Bolsa. Con el barril de Brent, de referencia europeo, en torno a los 110 dólares, la petrolera dirigida por Josu Jon Imaz ha tenido un comienzo de año especialmente rentable.

Desde que comenzó la guerra, Repsol se revaloriza un 26% y se sitúa entre los líderes del Ibex 35 en 2026. Cuanto mayor sea el precio del barril, mayores serán los márgenes que la empresa podrá extraer del refino.

Cabe destacar la rebaja del 10% del IVA sobre los combustibles impulsada por el Gobierno como parte de su plan de contingencia para hacer frente a las rápidas subidas de precios que se produjeron tras el ataque a Irán y que no han vuelto a la normalidad desde entonces.

Asimismo, el informe de JP Morgan destaca dos puntos críticos que indirectamente tienen que ver con el futuro de Repsol, como la seguridad del suministro y el papel del hidrógeno verde, una tecnología alternativa por la que la compañía ha apostado en los próximos años.

En esta línea, el banco norteamericano señala que el hidrógeno verde jugará un papel fundamental en la descarbonización de industrias pesadas como el refino de petróleo,reducir el riesgo de activos varados en un mundo de materias primas cada vez más caras y volátiles.

Endesa, sancionada por sus contratos a precio fijo

Para Endesa, el impacto de la guerra es agridulce y, aunque también se beneficia, como Iberdrola, del contexto de menor presión comercial, así como de su elevada generación hidroeléctrica, hay otros factores que diluyen esta ventaja.

Los analistas se centran en la gran base de clientes de precio fijo que tiene Endesa, asumiendo que esta situación supone una carga operativa en el contexto actual.

Al tener una posición «larga» en clientes, Endesa debe comprar energía en un mercado mayorista encarecido por el gas para cumplir con sus contratos minoristas, lo que, según JP Morgan, «efectivamente niega los beneficios de su cartera de generación hidroeléctrica».

En cualquier caso, la situación se da en un escenario de subidas sostenidas de precios, ya que España es una de las excepciones europeas gracias a la alta penetración de las energías renovables que han evitado subidas importantes del pool eléctrico e incluso ha vivido jornadas de desplomes de precios.

En resumen, el conflicto en Irán ha inyectado un «efecto halo» defensivo en el sector. Mientras las renovables y la hidroelectricidad se consolidan como ganadoras estructurales por su inmunidad a las fluctuaciones del gas, la gestión de la cartera de clientes y la flexibilidad en el suministro de gas marcarán la diferencia entre el éxito y el estancamiento en este nuevo escenario de guerra.

Bruselas estudia un nuevo impuesto a las empresas energéticas

Con este escenario, Un nuevo impuesto a los beneficios extraordinarios vuelve a afectar a las grandes empresas del sector energético español. Esta vez, la iniciativa no la lleva a cabo únicamente el Gobierno de España, sino que forma parte de un acuerdo conjunto con Italia, Alemania, Portugal y Austria.

Aunque de momento se trata de una petición a Bruselas para diseñar un impuesto específico y temporal en el actual contexto bélico, tal y como hizo el Gobierno de Pedro Sánchez con la guerra de Ucrania, la medida no ha sido bien recibida.

La asociación eólica AEE, de la que son miembros Endesa, Iberdrola, Naturgy, Moeve y Repsol, ya ha afirmado públicamente que un nuevo impuesto «crea inseguridad jurídica y ahuyenta a los inversores, justo en el momento en el que más necesario es invertir en tecnologías como la eólica, como sustituta de la energía fósil importada».






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