Trump y el bolsillo como prioridad
El presidente de EEUU, Donald Trump, marca el ritmo de la economía mundial. Hace ya tiempo que los tradicionales indicadores que sirven para evaluar la conveniencia de cualquier inversión han dejado de tener validez en favor de la agenda de Trump y sus exabruptos. El poder ha agudizado su papel de monstruo mediático y ejemplo máximo del matonismo internacional. A fuerza de amenazas y ultimátums los mercados fluctúan, se recomponen las carteras de inversión y cambian las expectativas. La soberbia natural de Trump, respaldada por el poderío armamentístico de EEUU, está sirviendo a los inversores para elegir el destino de su dinero. Si la petulancia está arropada por bombas deja de ser exagerada presunción. El endiosamiento de Trump es aterrador. Pero existe un punto débil en el argumentario vital de Trump, básicamente la pleitesía que demuestra ante los vaivenes del mercado y los flujos de dinero. Tras los ultimátums llegan acuerdos al límite dictados por el bolsillo y la conveniencia económica.
[–>[–>[–>Presupuesto de la guerra
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Si la premisa de que lo que más le importa a Trump es el bolsillo es válida, la guerra de Irán le está resultando una ruina a EEUU. Fuentes del Pentágono han reconocido que la guerra de Irán ha costado hasta unos 26.000 millones de dólares en cinco semanas, por lo que ha pedido al Congreso 200.000 millones de dólares adicionales para cubrir el coste de las operaciones en Irán. La amenaza que lanzó hasta el martes Trump de acabar con la civilización persa resultó inasumible económicamente. Pero el argumento económico en política tiende a ser temible. Sin ética se justifican todas las atrocidades y en ese contexto vivimos.
[–> [–>[–>China y Rusia consolidan su posición
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La cuestión ahora es que la mayoría de analistas dibujan un escenario igual de complejo que antes de la frágil tregua pactada. El alto al fuego en Irán, sea o no impostado, parece fortalecer más a China y a Rusia que a nadie. La superioridad indudable de EEUU sobre Irán en tecnología y capacidades militares no se ha traducido en un final exitoso de la guerra. Y China y Rusia observan la situación. Ormuz y la economía son más temibles que las armas convencionales. Con tregua o sin ella quedan demasiadas incógnitas por despejar en la ecuación del juego de la guerra de Irán, por lo que los mercados van a tener que seguir entre marejadas de incertidumbres.
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Trump es el nuevo Nerón del siglo XXI y EEUU estará marcado durante decenios por un tatuaje de maldad geoestratégica que pueden aprovechar Rusia y China para tejer nuevas alianzas. Y el caso es que ni China ni Rusia beben de la fuente de la ética occidental o del humanismo con mayúsculas.
[–>[–>[–>El daño cultural
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Todavía es pronto para evaluar el daño cultural infligido por Trump a la historia del mundo. La entelequia que imagina el prehistoriador Eudald Carbonell de un mundo evolucionado, la humanización del planeta Tierra, ha quedado más lejos que nunca con la presidencia de Trump en EEUU y las guerras que dice haber evitado. Para Carbonell, la humanización es un proyecto ético basado en el predominio de un pensamiento social crítico que socialice el conocimiento y sus beneficios técnicos como patrimonio colectivo. Resulta que el nacionalismo económico es el mayor enemigo de ese proyecto humanista. La integración de la diversidad preconizada por Carbonell se ha roto con Trump, lo mismo que la conciencia crítica de especie, imprescindible en un planeta que es necesario preservar.
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La energía nuclear
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A día de hoy parece difícil dibujar el final de la guerra de Irán. Para algunos analistas, la cuestión principal es que Irán abandone los proyectos en energía nuclear. Pero en un mundo preconizado por Trump de aranceles y fronteras, las aspiraciones de Irán de convertirse en el policía de Ormuz parecen creíbles. Si lo que importa a Trump es el bolsillo, esas pretensiones principales de Irán podrían traducirse en un acuerdo amplio en un par de semanas. Irán quiere controlar el estrecho de Ormuz y transformarlo en un activo estratégico regional con potencial de generar ingresos. Quizá ese ejemplo pasará a ser la llave para que muchos países de todo el mundo moneticen y controlen su territorio y los anexos, lo que representa un cambio radical en la dinámica del comercio mundial. Más lejos de la ‘entelequia Carbonell’. Irán quiere también que se levanten todas las sanciones y que se le devuelvan los activos congelados. El país se reincorporaría a la comunidad internacional sin que se cuestionara su régimen político. Sin ética, sin ente de gobierno mundial, la ‘entelequia Carbonell’ también quedará más lejos.
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[–>En manos de Trump
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De la inminencia de un colapso energético y bélico se ha pasado a un cuestionado liderazgo estadounidense del mundo. Los mercados pasan de estar bajo el fantasma de la estanflación a un mundo de persistente inflación y crecimientos dispares. Tradicionalmente, EEUU ha crecido por el influjo de la industria armamentística. Los inversores que han apostado por Trump están en manos de la sensibilidad de su bolsillo y de sus decisiones.
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