ALIMERKA OVIEDO BALONCESTO PRIMERA FEB
Agustín Prieto (Jesús María, Córdoba, Argentina, 1985) es un argentino introvertido, de trato amable y que jamás levanta la voz. Han pasado diez años desde que se retiró del baloncesto y ahora se dedica a su trabajo, maestro de Educación Física, y a sus dos hijos, siendo la mayor jugadora de un equipo alevín vinculado al club del que su padre es una leyenda, el Alimerka Oviedo Baloncesto.
[–>[–>[–>En la cancha, en las diez temporadas que militó en el OCB, Prieto se transformaba y desaparecía esa bonhomía que le caracteriza cuando está fuera de la pista: era una pesadilla para los rivales y un peligro para su propia integridad física. Lo daba todo y un poco más. Una entrega que le sirvió para ser el jugador que, a día de hoy (su marca será difícil de batir), más partidos ha disputado con el equipo de Oviedo (263), con el que consiguió tres ascensos y con el que disputó tres temporadas en LEB Oro, la actual Primera FEB.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>«Llegué desde Argentina en octubre de 2006 para jugar dos meses por una lesión, renové en diciembre y se van a cumplir 20 años desde que vine«, dice el excapitán del OCB, al que LA NUEVA ESPAÑA ha citado en Pumarín, la pista en la que siempre jugó, para comentar el buen momento que vive el equipo esta temporada. «El primer partido que vi en pretemporada me quedé sorprendido para bien, me gustó muchísimo el equipo, es muy completo en todas las posiciones, y además se dejan la piel por cada pelota y cuando no es así vemos a Javi (Rodríguez, el entrenador) que pega cuatro voces y ya empieza otra vez el equipo a funcionar«, relata.
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El final de la trayectoria de Agustín como jugador fue precisamente el inicio de Javi Rodríguez como entrenador. En ese tercer año de LEB Oro, el OCB fichó a Carles Marco y Javi Rodríguez, recién retirado del baloncesto, fue su ayudante: «Era un apasionado del baloncesto, hacía el scouting y le gustaba mucho también el contacto con los jugadores; de hecho, yo tenía mucha relación con él, me llevé muy bien con los dos entrenadores, pero con el segundo entrenador muchas veces tienes más confianza; hablaba mucho con él y me decía: ‘Mira, tienes que mejorar aquí’, y te enseñaba lo que había visto en los vídeos«.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>En los archivos del OCB hay una imagen que se repite en todos los ascensos y es la de Agustín sentado encima del aro, cortando la red y celebrando. Una imagen que no se ha repetido tras su retirada: «Es un poco tradición de los jugadores argentinos, es muy típico que en la Liga, cuando se sale campeón, cortas las redes y nosotros de pequeños veíamos a jugadores históricos hacerlo y a mí me quedó eso y cuando vine aquí me dije: yo voy a hacer lo mismo. Y me subí. La gente quedó un poco alucinada y lo repetí hasta el ascenso a Oro y ya me fui yo y no ascendió nadie más«, dice con humor.
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El crecimiento del Oviedo y el sueño de la ACB
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Una de las cosas que más le llama la atención con el paso del tiempo es lo que ha crecido el OCB: «Ha crecido muchísimo, ahora en el Palacio hay muchísima gente apoyando, muchos que siguen de antes, y otros que se han ido sumando; yo encuentro en los partidos a mucha gente del mundo del baloncesto, que me suena de haberme enfrentado a ellos o de haber coincidido, es impresionante lo que ha crecido».
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[–>Falta un paso, el de la ACB, y Agustín considera que no hay que renunciar a él: «Es complicado, hay mucha competencia, este equipo puede ganar a cualquiera, pero si no es este año será otro; hay que soñar».
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