La verdad fue culpa mía
No viene en línea recta. Su temporada empezó fuerte ganando la Nacional de Colombia y dejándole una victoria de etapa a LaVuelta tras un duelo con Mikel Landa. Este parecía ser el regreso definitivo del competitivo Bernal. Pero desde finales de febrero, cuando fue séptimo en la Clásica Faun-Ardèche, desapareció del mapa. Sin cifras, sin declaraciones claras de su equipo, sin certezas.
El silencio alimentó la duda. Fue su compañero Brandon Rivera quien arrojó luz al admitir algunos “problemas de rodilla” que lo habían mantenido alejado de la competencia. Pese a todo, el misterio seguía creciendo y la gran pregunta flotaba en el aire: ¿Llegará Bernal al Giro?
Entre ambos, un obstáculo inesperado. El colombiano se encontró con un colapso en el sistema de citas para renovar su pasaporte. Un trámite que quedó para último momento y que ahora amenaza su calendario. «Vine a renovar mi pasaporte y creo que el sistema está roto. Tengo que renovar mi pasaporte porque ya están todas las páginas llenas de sellos. Viajo el domingo y la verdad es que es un poco culpa mía porque dejé todo para último momento», dijo Bernal a Noticias Caracol.
Tiene previsto volar a Europa este domingo para afrontar la última fase de preparación. Si no hay más contratiempos, reaparecerá en el Tour de los Alpes, del 20 al 24 de abril.
El Giro que le espera no se rinde. Serán 3.466 kilómetros divididos en 21 etapas, con salida en Bulgaria y un recorrido equilibrado que mezcla una única contrarreloj de 40 kilómetros, seis días de media montaña y cinco días de alta montaña con casi 49.000 metros de desnivel acumulado.
La carrera se decidirá en la segunda mitad. La etapa 19 marca la jornada reina en los Dolomitas, con Passo Giau como “Cima Coppi” y 5.000 metros de desnivel positivo. Antes de la carrera final en Roma, la etapa 20 con doble subida hacia Piancavallo volverá a tensar la cuerda.
Montaña decisiva y vuelta a la duda
Desde la primera semana habrá señales. Blockhaus en la etapa 7 y Corno alle Scale en la etapa 9 marcarán la diferencia antes de que el pelotón entre en territorio alpino. Allí aguardan finales como Pila, Andalo o Piani di Pezzè, con desniveles que superan el 14% y obligan a los favoritos a ponerse el mono de trabajo.
Bernal quiere participar en esta pelea. Llega después de años de reconstrucción, después de un accidente que le cambió la vida y después de semanas de incertidumbre física y administrativa. En Bogotá, mientras esperaba su turno, pasaporte en mano, dejó claro su plan: viajar, competir y volver a centrarse en las grandes vueltas. El siguiente paso, subir al avión a tiempo.
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