Irán amenaza con no sentarse en la mesa mientras Israel mantiene su ofensiva en Líbano
Islamabad se prepara para ser el centro del mundo durante el fin de semana. Todas las miradas estarán puestas en las conversaciones que las delegaciones de Estados Unidos e Irán mantendrán en la capital de Pakistán, unas negociaciones marcadas por un acuerdo de alto el fuego que ha resultado tan frágil que amenaza el propio inicio de las conversaciones. La clave a 24 horas del inicio de las conversaciones está en Líbano, con dos posiciones enfrentadas: por un lado, Estados Unidos e Israel defienden que no está dentro del acuerdo de alto el fuego; Por otro lado, Irán y Pakistán aseguran que sí y que los ataques israelíes deben cesar.
Tanto es así que, un día antes del inicio de estas conversaciones, Irán ha asegurado que no participará en ellas si Israel no deja de atacar al Líbano, considerando las negociaciones «suspendidas hasta que Estados Unidos cumpla sus compromisos en relación con el alto el fuego». Las agencias Fars y Tasnim, ambas vinculadas a la Guardia Revolucionaria, aseguran que el equipo negociador iraní aún no ha viajado a Islamabad.
Como ‘gesto’ de acercamiento con el Líbano -tras llevar a cabo devastadores ataques que dejaron más de 300 muertos y 1.150 heridos-, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ordenó negociaciones directas con el Líbano «para el desarme de Beirut», negociaciones que, según Axios, comenzarán la próxima semana en Washington. Eso sí, este supuesto acercamiento parece quedar en nada, porque en ese mismo mensaje se decía que en el Líbano «no hay alto el fuego» y que las fuerzas israelíes seguirían «atacando fuertemente a Hezbolá».
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha asegurado que los ataques contra Líbano «hacen que las negociaciones carezcan de sentido». «Tenemos el dedo en el gatillo. Irán nunca abandonará a sus hermanos libaneses», aseguró, palabras muy similares a las utilizadas por Netanyahu antes de perpetrar sus ataques el miércoles, horas después del acuerdo de alto el fuego alcanzado por Estados Unidos e Irán.
Si finalmente las delegaciones se sientan a la mesa, lo harán para debatir una propuesta de diez puntos presentada por Irán, tras la entrada en vigor el pasado miércoles de un alto el fuego temporal de 14 días mediado por Pakistán. El documento incluye mantener el control sobre el Estrecho de Ormuz, aceptar el derecho de Irán al enriquecimiento nuclear, levantar las sanciones y poner fin definitivamente a la guerra.
Pakistán se blinda para la reunión
Mientras las delegaciones deciden si viajar o no, en Islamabad se han reforzado todas las medidas de seguridad, especialmente en su Zona Roja, donde se encuentran los edificios gubernamentales y diplomáticos donde se desarrollará la reunión. Se han cerrado los puntos de entrada, permitiendo sólo la entrada al personal autorizado, y se ha elevado la alerta al nivel máximo, explica a la agencia EFE un portavoz de la policía capitalina.
Las gasolineras y mercados situados alrededor de la Zona Roja están cerrados y se han intensificado las inspecciones en los puntos de control de toda la ciudad. El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, ordenó «garantizar todas las medidas posibles para la hospitalidad y seguridad de las delegaciones» y estableció una sala de control en el Ministerio.
Aunque Islamabad es tradicionalmente una de las ciudades más seguras del país, en los últimos meses se han producido incidentes que merecen máxima alerta, como el ataque a un tribunal en noviembre por parte de una facción disidente del principal grupo talibán paquistaní y un ataque a una mezquita chií en febrero reivindicado por el Estado Islámico de Khorasan. A esta alerta interna se suman los ataques en la frontera entre Pakistán y Afganistán.
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