La Comisión Europea ve con buenos ojos el impuesto a las energéticas para paliar el aumento de precios por la guerra de Irán
La Comisión Europea abre la puerta a recuperar un impuesto extraordinario a las empresas energéticas para hacer frente al repunte de los precios de la energía provocado por la guerra de Irán. Así lo ha señalado el vicepresidente comunitario y comisario de Prosperidad y Estrategia Interior, Stéphane Séjourné, al ser preguntado por la carta remitida por varios países, entre ellos España, para reclamar a Bruselas una respuesta común de alivio económico.
[–>[–>[–>Séjourné recordó que la Unión Europea ya activó una fórmula parecida durante la crisis energética desencadenada por la invasión rusa a gran escala. «Ya lo hicimos durante la guerra de Ucrania: forma parte del paquete de flexibilidad que podemos dar a los Estados miembros», afirmó.
[–> [–>[–>El dirigente comunitario evitó, no obstante, anticipar una decisión inmediata y enmarcó cualquier paso en un análisis más amplio del alcance de la crisis. «Habrá una reunión importante del Colegio de Comisarios para evaluar el impacto económico en cada país. La respuesta tiene que adaptarse al impacto y a la duración de la crisis», explicó. Y añadió una idea que resume el momento que atraviesa Bruselas: «Hay una incertidumbre muy grande sobre cuánto durará esta crisis, y cambia hora a hora. La respuesta también tiene que cambiar».
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Presión de cinco capitales europeas
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Las palabras de Séjourné llegan después de que los ministros de Economía de Alemania, Italia, Austria, Portugal y España pidieran formalmente a la Comisión que estudie un mecanismo europeo para gravar los beneficios extraordinarios de las energéticas. En esa carta, los cinco gobiernos recuerdan que ya defendieron esta posición en la reunión del Eurogrupo del 27 de marzo de 2026.
[–>[–>[–>Los ministros sostienen que el actual escenario de volatilidad del mercado y de restricciones fiscales obliga a actuar con rapidez. Por eso reclaman que Bruselas «debería desarrollar con rapidez un instrumento de contribución similar a escala de la UE, con una sólida base jurídica», sin impedir que los Estados miembros sigan desplegando sus propias medidas nacionales para contener la factura energética.
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Los responsables económicos subrayan en la carta esa necesidad de unidad. A su juicio, una herramienta europea de este tipo enviaría una señal clara a los ciudadanos y al conjunto de la economía, al mostrar «unidad y capacidad de actuación» en un momento de máxima incertidumbre.
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