otros síntomas que podrían permitir anticipar el diagnóstico
Este sábado, 11 de abril, se celebra el Día Mundial del Parkinson. Es una enfermedad neurológica que afecta a más de 200.000 personas en nuestro país. Cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos en España y la mayoría de ellos se producen a partir de los 60 años. Pero también puede ocurrir antes, como explica a este periódico el doctor Iván Iniesta, neurólogo del Hospital Universitario Los Madroños. «El factor de riesgo más importante es la edad, siendo más frecuente su presentación a partir de los 60 años, aunque también hay formas menos prevalentes de inicio precoz que suelen ir ligadas a una mayor carga genética».
[–>[–>[–>Hay estudios que apuntan hacia un riesgo de desarrollar la enfermedad más elevado en entornos rurales, «presumiblemente por la exposición a agentes químicos». Los traumatismos craneoencefálicos recurrentes pueden también predisponer, como en el famoso caso del campeón de los pesos pesados y leyenda del boxeo Muhammad Ali, diagnosticado con tan solo 42 años.
[–> [–>[–>Actualmente el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson es eminentemente clínico, basándose en la historia clínica y en el examen neurológico. «Existen una serie de biomarcadores, tanto a nivel de imagen (PET) como a nivel de laboratorio (alfa-sinucleína) que están en pleno proceso de desarrollo y validación», señala el especialista.
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Paciente con Parkinson en tratamiento / Efe
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La dieta y el ejercicio ayudan a ralentizar el párkinson
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Es de sobra conocido que una buena alimentación y el ejercicio físico son fundamentales para mantenernos saludable. Y no podría ser menos con esta enfermedad, que afecta al 2% de los mayores de 65 años.
[–>[–>[–>Unos buenos hábitos también son esenciales para ralentizar el progreso del parkinson una vez se ha diagnosticado. El doctor Iniesta recalca que «siempre que sea posible, se recomienda realizar un ejercicio moderadamente intenso y controlado más allá de un simple paseo».
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En cuanto a la alimentación, «una dieta mediterránea equilibrada, rica en fibra, omega-3 y antioxidantes es muy recomendable. La medicación más eficaz para tratar la enfermedad sigue siendo la levodopa (que se transforma en dopamina en el cerebro), la cual, debe ser tomada antes de las comidas para no entorpecer su absorción, por competir sobre todo con las proteínas de la dieta».
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[–>También hay otras estrategias que han demostrado ser eficaces. Algunas actividades concretas como la marcha nórdica, el tenis de mesa, el Tai Chi, el yoga o la meditación, unidos a una práctica deportiva aeróbica y de coordinación tres o cuatro veces por semana son recomendables, al margen de mantenerse activo cognitiva y socialmente, evitando en lo posible el estrés y asegurando una buena higiene de sueño.
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Nuevas líneas de investigación «prometedoras»
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Actualmente, existen varias investigaciones que tienen como objetivo común ralentizar la progresión de la enfermedad, incluyendo terapias génicas, células madre, anticuerpos monoclonales y fármacos dirigidos a la proteína alfa-sinucleína.
[–>[–>[–>«También se está trabajando en el desarrollo de medicamentos de más larga duración y mayor eficacia como una forma de dopamina (el neurotransmisor carente o deficitario en los pacientes con párkinson) que mantenga los niveles estables a lo largo del día», señala.
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Posiblemente, subraya, la IA adquiera también un papel relevante en ajustar los tratamientos, prediciendo la progresión e incluso identificando patrones en fases precoces. Probablemente sea la combinación de los parámetros y de los biomarcadores mencionados, guiados por la clínica y supervisados por un especialista en trastornos del movimiento el futuro no lejano.
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1. Pérdida de olfato
La disminución progresiva de la capacidad para percibir olores es una de las señales más tempranas, aunque puede también ocurrir asociada a otros trastornos. Sin embargo, suele pasar desapercibida o se considera poco relevante, por lo que rara vez motiva una consulta médica.
2. Trastornos del sueño
“Es lo que se conoce como trastorno REM del sueño. Provoca agitación nocturna con sueños vívidos, o «pesadillas» acompañadas de alteraciones en el movimiento, siendo frecuente hablar o gesticular durante la noche. Estas alteraciones pueden asociarse a otras enfermedades neurodegenerativas parecidas a la enfermedad de Parkinson idiopática, generalmente más graves, pudiendo preceder (si bien no necesariamente predecir), a los síntomas motores”, explica Iniesta.
3. Fatiga persistente
Una sensación de cansancio continuo, no relacionada con el esfuerzo, es otro de los síntomas que suelen infravalorarse. Puede afectar de forma significativa a la actividad diaria y a la calidad de vida.
4. Estreñimiento
Las alteraciones digestivas, especialmente el estreñimiento, son frecuentes en fases iniciales. Al ser un síntoma común, rara vez se vincula con una enfermedad neurológica.
5. Cambios en el estado de ánimo
Apatía, ansiedad o depresión pueden aparecer antes de los síntomas motores. Estos cambios suelen interpretarse como problemas emocionales aislados, lo que dificulta su relación con el párkinson. “Es habitual que estos síntomas se atribuyan a factores psicológicos o al propio envejecimiento, si bien pueden formar también parte del inicio de la enfermedad o de una reacción adaptativa a la misma”, según matiza el Dr. Iniesta.
6. Dificultades cognitivas leves
Problemas de atención, concentración o una mayor lentitud en el pensamiento pueden aparecer de forma progresiva. No siempre se perciben como un deterioro, pero pueden afectar al funcionamiento diario.
7. Cambios en la voz y la expresión
Una voz más baja o monótona, así como una menor expresividad facial, pueden ser señales tempranas. Al desarrollarse de forma gradual, suelen pasar desapercibidas tanto para el paciente como para su entorno.
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