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Llevo haciéndolo ya seis años, entre los dos damos pagado un alquiler

Llevo haciéndolo ya seis años, entre los dos damos pagado un alquiler
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  • Publishedabril 11, 2026




Miguel Ángel cumplió 78 años se instaló en una rutina que nunca imaginó para su retiro.

Con una pensión mensual que apenas toca 600€Este castellonense lleva seis años completos compartiendo techo con otra persona para poder pagar un alquiler que, de otro modo, sería inasumible para cualquiera de los dos por separado.

«Ya llevo seis años haciéndolo, entre los dos pagamos el alquiler«, explica con naturalidad en una intervención. concedido al Serlo que sugiere que la supervivencia económica en la vejez ha dejado de ser una cuestión de pareja o familiar y se ha convertido en una cuestión de pura aritmética doméstica.

Las cifras utilizadas en las estadísticas oficiales pintan un escenario cada vez más sofocante. En enero de 2026, la pensión promedio en la provincia ronda 1.234 euros, una cifra que ya implica destinar cerca de sesenta por ciento de esos ingresos para cubrir un ingreso promedio de setecientos euros.

Sin embargo, para perfiles como el de Miguel Ángel, cuyo beneficio es inferior a la mitad de ese promedio, el margen de maniobra es nulo. El testimonio del jubilado no es una anécdota aislado en tu círculo cercano; Según él, varios de sus amigos pasan por lo mismo. calvario y se han visto obligados a alquilar habitaciones por cantidades de alrededor 350€renunciando así a la privacidad de toda la vivienda a cambio de un techo asequible.

El espejismo del «coliving» para una generación atrapada por los precios

Si bien la realidad empuja a las personas mayores a compartir cocina y baño por necesidad, el mercado ha encontrado una manera elegante de cubrir esta precariedad.

En el centro de Castellón no es extraño encontrarse con anuncios que comercializan bajo el anglicismo «coliving» que en esencia son viviendas superpobladas.

Un ejemplo palpable mencionado en la información del Ser describe una propiedad con ocho dormitorios y sólo cuatro baños donde cada inquilino debe pagar más de cuatrocientos euros al mes por el derecho de uso de una habitación privada, quedando el resto de habitaciones sujetas a uso comunitario.

Esta evolución del mercado desdibuja la línea entre emancipación juventud y vulnerabilidad aparición de la vejez.

Miguel Ángel y su compañero de piso representan tendencia creciente que desmonte el mito de la vejez patrimonialmente segura.

Su situación demuestra que el aumento galopante del precio del metro cuadrado no sólo expulsa a los jóvenes de las ciudades, pero también está reconfigurando los últimos años de vida de miles de pensionistas, obligados a estrechar lazos con extraños para no aumentar las listas de espera de los servicios sociales o, peor aún, caer en la exclusión residencial.



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