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de residuos alimenticios a material de construcción para edificios

de residuos alimenticios a material de construcción para edificios
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  • Publishedabril 12, 2026



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Generado con IA

Científicos de la Universidad de Pensilvania desarrollan biocompuestos a partir de desechos de alimentos, como cáscaras de frutas, para crear materiales de construcción sostenibles con propiedades innovadoras.

El MIT implementa un sistema que mide la contaminación del tráfico urbano en tiempo real mediante cámaras y datos móviles, permitiendo mapas precisos de emisiones por calle y hora.

Investigadores de la Universidad de Michigan crean un método rápido que detecta la eficacia de la desinfección del aire midiendo el ‘brillo’ de los virus bajo luz ultravioleta, acelerando el control de infecciones.

El informe sobre la IA en el lugar de trabajo revela que la inteligencia artificial sólo cubre alrededor del 33% de las tareas, beneficiando principalmente a perfiles avanzados y ampliando la brecha de productividad dentro de las empresas.

Cáscaras, pieles de distintas frutas y muchos otros residuos alimentarios pronto podrían pasar de los contenedores de basura al sector de la construcción, donde aspiran a convertirse en material de fabricación de los edificios del futuro. Ésa es la propuesta de un equipo de científicos de la Universidad de Pensilvania, que investiga la transformación de residuos comestibles en materiales de construcción biodegradables. Estos biocompuestos, creados principalmente con pieles de cítricos, piña o melón, sustituyen a otros elementos más contaminantes y, además, aportan propiedades sin precedentes, como la emisión de aromas naturales o la variación de color en función de las condiciones ambientales.

Esta es sólo una de las novedades que trae Wake Up BOX esta semana, la recapacitación que alberga el índice de digitalización Indux 500 y publica los análisis más completos de decenas de informes internacionales, agrupados en el Consenso de tendencias. En el top 10 de esta semana, y además del reciclaje de residuos alimentarios para la fabricación de materiales de construcción, hay un sistema que mide la contaminación del tráfico en tiempo real con cámaras y datos móviles, un gemelo digital que simula invernaderos para mejorar el diseño de los robots recolectores, y un novedoso método que hace ‘brillar’ los virus para controlar la desinfección del aire.

Al mismo tiempo, y como es bien sabido, la adopción de la inteligencia artificial en el entorno empresarial ha pasado de una fase experimental a otra de despliegue operativo en múltiples sectores. Sin embargo, incluso en los trabajos más expuestos, La IA solo cubriría alrededor del 33% de las tareas, lo que muestra una brecha significativa entre la capacidad tecnológica y su uso efectivo.. Así lo refleja el último informe sobre Talento e Historias de Éxito publicado esta semana en Wake Up BOX, que también afirma que los beneficios de productividad derivados de la IA se concentran casi exclusivamente en perfiles avanzados, una realidad que amplía la brecha de rendimiento dentro de las organizaciones en lugar de reducirla.

Transformar conchas en material de construcción

El desarrollo de la Universidad de Pensilvania se basa en un proceso muy claro. En primer lugar, los residuos de alimentos, como cáscaras de huevos o de frutas, se recogen sin que se conviertan en residuos. Luego se secan, se trituran y se unen con aglutinantes naturales que facilitan su adhesión.

El resultado es una nueva generación de biocompuestos que pueden utilizarse para diferentes aplicacionescomo la fabricación de paneles, revestimientos o elementos aislantes. Aun así, también se investiga su uso en soluciones más avanzadas, como la creación de piezas que cambian de color para detectar contaminación o superficies que favorezcan la captura de carbono.

En relación a esto último, un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha logrado Radiografía casi en tiempo real la contaminación generada por el tráfico en las grandes ciudades. Las pruebas se llevaron a cabo en Nueva York y utilizaron cámaras urbanas y datos anónimos de teléfonos móviles.

Gracias a ello se ha obtenido un mapa preciso de emisiones que permite incluso consultar los niveles de contaminación por calle y hora, lo que mejora enormemente cualquier sistema tradicional. Este método, respetuoso también con la privacidad de los ciudadanos, se perfila así como un recurso clave para evaluar el impacto real de las políticas urbanas.

Un método que hace que los virus ‘brillen’ en el aire

En cuanto a la detección de partículas contaminantes, investigadores de la Universidad de Michigan también han desarrollado un método que mide la eficacia de la desinfección del aire en minutosun proceso que hasta ahora podría llevar horas. La técnica se basa en el análisis de partículas virales, que ‘brillan’ cuando se iluminan con luz ultravioleta.

Además, cuanto más activo es el virus, mayor luz emite, lo que permite estimar rápidamente su capacidad de contagio sin tener que pasar por el laboratorio. Un avance que podría acelerar el desarrollo de purificadores más eficaces y mejorar la respuesta a futuras enfermedades respiratorias.

Los residuos pueden convertirse en una valiosa materia prima para edificios más sostenibles.

Finalmente, investigadores de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos están trabajando en un gemelo digital que mejora el diseño de robots recolectores de tomate en invernaderos. Este sistema reproduce digitalmente la interacción entre máquinas y plantas, e incorpora variaciones reales como el crecimiento de los cultivos, la posición de los frutos o la forma de las hojas.

Esto permite realizar ensayos en un contexto agrícola, donde las pruebas físicas son difíciles de controlar, y facilita la evaluación de cambios en el diseño y entrenamiento de robots, con el objetivo de hacer más eficiente su aplicación en agricultura.

Las lagunas de la IA en el ámbito empresarial

Aunque la adopción de la inteligencia artificial en el lugar de trabajo se ha acelerado en los últimos dos años, su impacto real dista mucho de ser uniforme. De hecho, incluso en los puestos más expuestos a esta tecnología apenas se cubre un tercio de las tareas disponibles. Una brecha que, como se explica en el último informe sobre Talento e Historias de Éxito publicado esta semana en Wake Up BOX, revela un ajuste más lento de lo esperado de las capacidades de IA en la empresa. Al mismo tiempo, las ganancias de productividad no se distribuyen equitativamente y benefician principalmente a los perfiles más calificados.

Esta brecha entre potencial y resultados sería estructural, según los documentos internacionales incluidos en el informe, que también destacan que Los mayores avances se concentran en entornos donde la IA se integra directamente en procesos completosy especialmente en ámbitos como la cadena de suministro o la industria. Ejemplos como el de la multinacional taiwanesa Foxconn, que ha conseguido reducir a la mitad la carga operativa en determinados procesos, ilustran que el verdadero valor surge cuando la inteligencia artificial deja de ser una herramienta puntual y pasa a formar parte del funcionamiento central de la organización.

Junto con estos cambios visibles, Surge una transformación más silenciosa en la infraestructura de las empresas.. La expansión de la inteligencia artificial se centra en factores como la capacidad de cómputo, el acceso a los datos y la conectividad, que se vuelven decisivos para escalar su uso. En este contexto, sectores tradicionalmente menos rentables, como las telecomunicaciones, están ganando protagonismo en la cadena de valor. Esta evolución, según el informe Talento y Historias de Éxito publicado en Wake Up BOX, redefine dónde se genera valor y cómo deben adaptarse las decisiones de negocio.



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