el salario neto ha caído un 3,4% con Sánchez en Moncloa
Los hogares españoles llevan años perdiendo poder adquisitivo, situación que se ha agravado desde 2018, cuando Pedro Sánchez tomó posesión de la Moncloa. Los salarios reales están prácticamente estancados, mientras la presión fiscal se ha disparado y la inflación deteriora la capacidad adquisitiva, agravada por la crisis geopolítica. Así, el salario real en España -que mide el poder adquisitivo ajustado por inflación- ha crecido menos del 3% desde 1994, lo que lo sitúa entre los peores registros de las principales economías y muy lejos de la media de la Unión Europea. Aunque el salario nominal medio ha aumentado -ronda los 32.000 euros-, la alta inflación y la carga fiscal han reducido al mínimo la capacidad adquisitiva de los trabajadores.
Pese a ello, el primer vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Corpo, aseguró hace unos días que los salarios reales habían aumentado un 3,5% en los últimos siete años. Organismo señaló que la remuneración promedio de los empleados creció un 30%, muy por encima del 4% registrado entre 2014 y 2018; y si se descuenta el incremento de precios, el rebote es del 6,5% y 0,6%, respectivamente, y si también se elimina el impacto fiscal, es de entre el 3,5% y el 1%.
Sin embargo, las cifras reales son diferentes. Desde 2018, el salario bruto en España apenas ha subido un 0,2% y el salario neto se ha desplomado un 3,4%, según datos de Eurostat, mientras que el IRPF y las aportaciones aportadas por el trabajador han crecido un 15,4%. Si se suman los costes laborales de la empresa, en realidad han caído un 4,8%, tras la entrada en vigor del mecanismo de equidad intergeneracional y la cuota solidaria. La baja productividad y la alta inflación han provocado que la remuneración real por empleado disminuya, situándose por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Además, el PIB por empleado es hoy un 0,8% inferior al de 2018, lo que demuestra que el progreso económico no se refleja en una mejora de la economía. El salario medio apenas aumentó 110 euros en cinco años, el salario modal -correspondiente al salario más frecuente- cayó un 24,5% hasta 2023, en gran medida como consecuencia de la subida del SMI, y el salario neto medio real ha disminuido ligeramente. La convergencia entre el SMI y el salario modal es cada vez más cercana: en 2017 el salario modal era un 76% superior al SMI, en 2023 apenas lo superaba en un 3% y con la nueva subida la diferencia prácticamente ha desaparecido.
Por otro lado, la riqueza bruta media ha disminuido en todos los grupos de edad menores de 65 años y cada vez hay menos familias propietarias de una vivienda. Entre 2018 y 2024, el porcentaje de hogares con una persona de referencia de 30 a 44 años propietaria de una vivienda cayó ocho puntos porcentuales, del 60,7% al 52,9%. Asimismo, España es uno de los cuatro países de la UE con más trabajadores en riesgo de pobreza o exclusión social, con un 15,6%, frente a la media europea del 10,9%, lidera el desempleo juvenil en Europa (25%) y se sitúa entre los países con mayor edad de emancipación (30 años).
Y todo ello con un Estado con los niveles de recaudación tributaria más altos de la historia. Los ingresos por IRPF e IVA han crecido hasta los 100.000 millones de euros –65.000 millones corresponden al IRPF y otros 35.000 millones al IVA-.
Según el último informe salarial de Funcas, los salarios reales de los trabajadores a tiempo completo se encuentran actualmente un 2% por debajo del nivel de 2019, a pesar de que los trabajadores a tiempo parcial alcanzaron en 2025 un poder adquisitivo un 3,9% superior al de la etapa prepandemia. La recuperación del empleo a tiempo parcial eleva la media agregada y compensa la pérdida de los salarios a tiempo completo, devolviendo prácticamente el nivel adquisitivo al de 2019, con sólo una diferencia del 0,1%. Cifras que replica la OCDE, que ha constatado que los salarios reales en España siguen siendo un 2% inferiores a los de 2021. Desde el PP, el Gobierno se muestra incómodo por el hecho de que las familias con niños hayan sido las más afectadas por la pérdida de poder adquisitivo, sobre todo por el aumento del precio de la energía y los alimentos, que tienen un mayor peso en su cesta de la compra.
Un estudio reciente de Randstad revela que el 63% de las empresas han subido los salarios, pero la realidad es que la inflación y la baja productividad han hecho desaparecer su efecto, por lo que 900.000 empleados necesitan un segundo empleo, lo que demuestra que la mayoría de los trabajadores no pueden ganar suficiente dinero.
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