Por qué vender alimentos españoles a China es tan difícil y tan rentable
Porcelana Es uno de los mercados más grandes y complejos del mundo. A diferencia de otros socios comerciales, las relaciones comerciales con el gigante asiático se mantienen a través de pequeños acuerdos técnicos que, sumados, sustentan entre 7.000 y 8.000 millones de euros anuales en exportaciones.
Así funciona la relación agroalimentaria entre España y China. No tenemos un tratado agrícola importante con el régimen comunista. Lo que existe es algo mucho más fragmentado –y al mismo tiempo más frágil–: una sistema de protocolo bilateral producto a producto. En pocas palabras, cada alimento que España quiera vender en China necesita tu propio permisosu propia negociación y sus propias reglas.
El sistema es tan técnico como decisivo. Cada exportación depende de que exista un protocolo firmado y válido. Sin ese documento, simplemente no hay comercio posible. Cada protocolo establece cuestiones como: qué requisitos sanitarios deben cumplir los productos, qué controles se realizan en origen, cómo se garantiza la trazabilidad, qué instalaciones están autorizadas para exportar… Esto significa que abrir el mercado chino a un solo producto puede llevar años de negociación.
Proveedores de carne de cerdo
En los últimos años España ha ido ampliando esa lista: cítricos, uvas, caquis, carne de cerdo, productos de la pesca… y el año pasado, guindas. Cada nuevo protocolo es, en la práctica, una puerta que se abre al campo español.
Pero sin duda, el porcino Se trata de la principal exportación agroalimentaria de España a China, con un valor de 571 millones de euros en 2024. De hecho, España se ha convertido en uno de los mayores proveedores de carne de porcino a China precisamente porque su producción nacional sufrió la crisis de la peste porcina.
El último acuerdo se firmó el pasado mes de noviembre, durante la visita de los Reyes a China, cuando se aprobaron los protocolos y controles sanitarios de los productos de origen pesquero y la regionalización porcinalo que nos permitió seguir exportando carne de cerdo siempre y cuando no fuera de zonas afectadas por la peste porcina africana.
Una relación rentable… pero vulnerable
Precisamente porque todo depende de acuerdos técnicos, la relación con China es especialmente sensible a cualquier cambio político o sanitario.
Un brote de enfermedad animal puede provocar el cierre inmediato del mercado. Ha sucedido con el gripe aviarPor ejemplo, aunque somos salvos in extremis del cierre absoluto para la carne de porcino. Y también puede ocurrir por decisiones políticas: las investigaciones comerciales, las restricciones regulatorias o las tensiones diplomáticas pueden traducirse en obstáculos a las importaciones.
Para España, China representa una enorme oportunidad para su sector agroalimentario. Permite la diversificación de mercados, aumentar las exportaciones y dar lugar a producciones de alto valor. Pero también te obliga a moverte con precaución.
El modelo actual basado en protocolos individuales ofrece flexibilidad, pero también expone al sector a Decisiones externas que no siempre controlas.a merced de un gobierno comunista. Por tanto, el equilibrio es delicado: aprovechar el mercado chino sin depender demasiado de él.
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