La inflación suma un repunte de 1,1 puntos, hasta el 3,4%, por los precios disparados de los carburantes
Las medidas aplicadas por el Gobierno español para contener la disparada subida de los carburantes no han sido suficientes para moderar la inflación, que el pasado marzo aumentó 1,1 puntos respecto al mes anterior, hasta situar el Índice de Precios al Consumo (IPC) en el 3,4%, según el dato definitivo que ha hecho público este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es una décima más de lo que se había previsto hace dos semanas y la causa hay que buscarla en el encarecimiento del petróleo, como efecto directo de la guerra en Oriente Medio. Y si el impacto del conflicto bélico, que mantiene al alza los precios de gasolinas y gasóleos, no se ha hecho sentir más en los bolsillos de los consumidores ha sido, según el Ministerio de Economía, gracias al buen comportamiento de la electricidad, «dada la apuesta de España por las renovables».
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Además de la electricidad, que está actuando como «amortiguador del shock energético«, el departamento que dirige el ministro Carlos Cuerpo destaca que la inflación interanual de alimentos y bebidas no alcohólicas se moderó el mes pasado en cinco décimas, situándose en un 2,7%, frente al indicador de febrero por las frutas frescas y los huevos. «Este dato establece un mínimo desde hace un semestre«, subrayan las mismas fuentes.
[–> [–>[–>La inflación subyacente -que excluye energía y alimentos no elaborados- se situó en marzo en el 2,9%, dos décimas por encima del avance del INE y dos décimas también por encima de febrero. El Gobierno está convencido de que las medidas puestas en marcha desde el 20 de marzo para minimizar el impacto de la guerra en el coste de la energía tendrán un efecto de moderación en la inflación durante los próximos meses. Sin estas medidas, asegura el Gobierno, la inflación del pasado marzo, la más alta desde mediados de 2022, se habría disparado incluso cinco décimas más de lo que ha hecho ahora.
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Unos meses más de escalada
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Pese a ello, todos los pronósticos apuntan a que la tasa de inflación seguirá subiendo todavía un tiempo, hasta colocarse, previsiblemente, por encima del 4%. «A partir de junio empezaría una desescalada hasta terminar el año con una tasa interanual del 3,4%, y una media anual del 3,6%», ha predicho la fundación Funcas, que estima que la inflación subyacente alcanzará una media anual del 2,5%. En el peor de los escenarios, con el precio del crudo en torno a 102 dólares durante todo el periodo de previsión, «la tasa general se situaría todo el año por encima del 4,5%, con una media anual del 4,3%, y del 2,7% para la subyacente». «En un escenario más benévolo, con el precio en torno a 73 dólares a final de año, las tasas medias anuales se situarían en el 3,2% y el 2,3% en la general y en la subyacente, respectivamente», señala la entidad. El pasado lunes, el barril de Brent se encontraba a 97,3 dólares.
[–>[–>[–>La patronal CEOE considera, por su parte, que, de mantenerse la guerra y las tensiones en Oriente Próximo, «la inflación puede situarse en un rango comprendido entre el 3% y el 4% en los próximos meses, por encima de la previsión del IPC que había para el conjunto del año, que era del 2,6% de media anual», ha indicado la organización, que constata que «el impacto final sobre la inflación dependerá de la duración del conflicto».
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