No nos negamos a la venta, nos negamos a las formas de hacerla
Las obras del entorno de La Escuelona que llevan robando el protagonismo desde hace varios meses se han visto opacadas por la protesta de varios inquilinos del número 41 de la calle Eleuterio Quintanilla. Los habituales y vecinos ya no miran al suelo y, si lo hacen, rápidamente levantan la vista para ver una gran pancarta que preside el cuarto piso. «Barrio El Llano, bloque en lucha«. El motivo de esta reivindicación no es otro que la venta del inmueble en el que algunos de los inquilinos aseguran que no les ha sido notificada por los anteriores propietarios.
[–>[–>[–>«No nos avisó. No nos negamos a que venda su edificio, es su derecho, nos negamos a las formas de hacerlo. Si viene y hace una reunión con nosotras y acordamos entre todas, pues aceptamos que nos dé un plazo de cuatro meses o lo que quiera, pero tendría que haber avisado», explica Susana Larralde, arrendataria de la vivienda del cuarto piso, el mismo en la que luce la pancarta. «Estoy a favor de que, si tiene una propiedad, es suya, no nuestra, pero no veo bien lo que nos quiere hacer: echarnos a la calle y mandar a una agencia sin avisar, simplemente para decirnos que enseñemos nuestras casas», relata Larralde.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La situación en la que se encuentran comenzó en octubre del año pasado cuando trabajadores de la agencia se presentaron en el inmueble con la intención de visitar los domicilios. «No recibimos ninguna notificación», expone la inquilina que contactaron con los propietarios para buscar una solución. En su mayoría, los contratos finalizan este año o a principios del que viene, pero no están conformes con las formas de tratar la venta. «Hace tres años ofrecieron comprar el piso, pero no podía. ¿De dónde saco el dinero?«, se pregunta Larralde, asegurando que siempre ha estado al día con el pago del alquiler y que, a raíz de esta situación ha dejado de abonarlo. «No sé si el edificio está vendido o donde hay que pagar ahora, seguimos sin comunicarnos», razona.
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Además, también expone que la situación del bloque es difícil, ya que tiene varios problemas a los que no se les ha puesto solución. «El techo se cae a cachos, la fachada está entera rajada, las luces funcionan, pero están rotas por fuera, la puerta del portal no abre desde arriba…«, enumera la arrendataria que contactó con el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Asturias para tratar el asunto.
[–>[–>[–>Por su parte, desde la inmobiliaria asegura que mantuvieron una reunión con todas las alquiladas para explicar el tema y que hay varias que se mostraron conforme con la situación. También explican que no les notificaron «que se vaya a destinar el inmueble para un uso turístico«.
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La Federación Vecinal de Gijón reaccionó a esta protesta emitiendo un comunicado en el que muestran su «firme rechazo a la situación están viviendo las vecinas y vecinos del edificio situado en la calle Eleuterio Quintanilla» y denuncian que «este tipo de prácticas suponen un claro ejemplo de expulsión de residentes por la presión del mercado turístico, priorizando la rentabilidad económica frente al derecho a una vivienda digna y a la estabilidad de los barrios». “La transformación de viviendas en alojamientos turísticos está provocando la subida de precios, la pérdida de población residente y el deterioro del tejido social y comercial”, aseguran desde el organismo, trasladando también el apoyo a los vecinos afectados y mostrando su reconocimiento ante la movilización vecinal iniciada.
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