Irán, economía y estrategia poscuántica
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, prevé que si la guerra en Irán persiste y la inflación continúa escalando a nivel global todo el mundo debe prepararse para encarar «tiempos difíciles». La tercera jornada de las reuniones de primavera del FMI y el Grupo del Banco Mundial (BM) en Washington ha sido todo menos optimista. Y eso que los bancos estadounidenses han logrado beneficios récord como consecuencia, entre otras razones, del alza de los ingresos en comisiones por compraventa de valores. Las bolsas suben y el mundo se tambalea al mismo tiempo. La ciudadanía se pregunta qué va a pasar y los analistas responden unos días con optimismo y otros con alertas de ‘catacrock’. Incertidumbre absoluta.
[–>[–>[–>Para Georgieva, el impacto de la guerra en la economía mundial «ya es considerable, incluso aunque el conflicto resulte efímero» debido a los extensos daños sufridos por las infraestructuras productoras de hidrocarburos en Oriente Próximo. Y el precio de los carburantes en las gasolineras reacciona con alzas a los dos días de subir los precios del barril de petróleo, pero tardan por lo menos dos semanas si esos precios mayoristas bajan. Y el caso es que los altibajos se suceden a ritmo Trump y de negociaciones allende los mares (en Oriente Próximo o en Washington). Los indicadores económicos sirven menos como referencia que estar atento a los mensajes de Trump en Truth Social.
[–> [–>[–>El último informe de Perspectiva Económica Global (WEO) publicado esta semana calcula que el crecimiento mundial será dos décimas menor. Parece poco, al hablarse de décimas. Y es mucho en puestos de trabajo perdidos y caída de rentas. El precio del litro de gasóleo llegó este miércoles 15 de abril de 2026 a 2,209 euros el litro en una estación de servicio de Algueña (Alicante). Y la situación en Asia o África puede ser todavía peor con efectos de segunda ronda en alimentos, por ejemplo. Así que manda la prudencia.
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La amenaza poscuántica
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Y mientras la situación se agrava, el mundo sigue y se publican algunos informes sobre las amenazas de la era poscuántica. Resulta que pese a que la situación económica es amenazante y las incertidumbres rodean a las empresas y consumidores es necesario no rebajar las inversiones. Si estábamos ya plenos de hartazgo por llamadas insistentes que pretenden desvalijarnos a diario o de correos electrónicos con el mismo objetivo, resulta que la futura transición tecnológica será una merienda de incautos.
[–>[–>[–>Redtrust, compañía especializada en identidad digital empresarial, alerta de que los ecosistemas digitales tal y como los conocemos actualmente no servirán en poco tiempo. «El verdadero desafío no es solo la futura aparición de ordenadores cuánticos capaces de romper los sistemas de cifrado actuales, sino el tiempo que necesitan las organizaciones para adaptar su infraestructura de identidad digital y sus mecanismos de confianza», explican. La idea es que bancos, empresas y particulares van a tener que revisar los mecanismos que hoy sostienen la autenticación, la firma electrónica y la integridad de múltiples servicios digitales. Migrar algoritmos, actualizar certificados, revisar dependencias de seguridad y garantizar la interoperabilidad entre sistemas es un proceso que puede extenderse durante años. Las claves alfanuméricas son como las cerraduras de los Seat 600, las dobles autenticaciones ahora imprescindibles ya no serán suficientes. Es necesario preparar una transición que será un caldero de posibilidades para la ciberdelincuencia.
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Y el colmo del desasosiego llega cuando las empresas especializadas alertan de que los grandes grupos de ciberdelincuencia ya disponen de información cifrada almacenada y lista para ser descifrada en el futuro, en cuanto tengan en sus manos los primeros ordenadores cuánticos. «En sectores como banca, salud o Administración Pública, donde los datos deben mantenerse protegidos durante largos periodos de tiempo, anticipar esta transición se convierte en una decisión estratégica para preservar la confianza digital», dicen en Redtrust.
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[–>Información almacenada
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Check Point Software también está de acuerdo en que la computación cuántica representa una disrupción directa en los cimientos criptográficos que sostienen la seguridad digital actual. Y que el verdadero riesgo está en esa información ya almacenada. «El problema radica en que estos datos, protegidos actualmente por criptografía clásica como RSA o ECC, podrían quedar expuestos de forma inmediata una vez se alcance el umbral cuántico. Se trata, por tanto, de una amenaza presente cuyo impacto será visible en el futuro, sin posibilidad de revertir la exposición». Estos expertos en que muchas organizaciones continúan abordando la criptografía poscuántica como una simple sustitución tecnológica y que el asunto va mucho más allá. Sistemas heredados, certificados no gestionados o cifrados obsoletos apuntan complejidades elevadas al cubo, por lo menos.
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La guerra de Irán y los precios del petróleo dibujan incertidumbres y altibajos evidentes que pueden llegar a mitigar oportunidades estratégicas y abrir nuevas amenazas en el horizonte. Los inversores deben proteger las inversiones en estos momentos pero es seguro que los grandes grupos que miran a 10 o 20 años vista ya tienen en su objetivo nuevas vías para maximizar sus recursos. La previsión económica puede aventurar cifras y tiempos, pero casi nunca ambas cosas a la vez con precisión matemática. Y el ordenador cuántico abrirá amenazas cuando el estrecho de Ormuz sea recuerdo infame.
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