JUICIO LOTERO GALICIA | La hermana de los acusados sobre el hallazgo de la Primitiva millonaria de A Coruña: «Ninguno de los dos tiene una mente conspiranoica»
La hermana de los acusados por la Primitiva millonaria de A Coruña, Manuel y Miguel Reija, que también trabaja como administrativa en la delegación provincial de Loterías, recordó este jueves en el juicio cómo fue el momento del hallazgo del boleto premiado con 4,7 millones de euros. «Nos quedamos en shock», manifestó, y defendió a sus hermanos: «Ninguno de los dos tiene una mente conspiranoica. Manuel no tendría huevos de hacer semejante cosa».
[–>[–>[–>La mujer informó de que el 2 de julio de 2012 su hermano Manuel, lotero de San Agustín, apareció en la delegación «sobre las dos de la tarde». «Lo vi pálido y me hizo un gesto de dónde estaba Miguel, así que pasamos al despacho. Yo pasé también porque lo vi preocupado», relató.
[–> [–>[–>Fue entonces cuando el lotero les dijo que le había pasado «una cosa alucinante». «Sobre media mañana, en un momento que no había nadie, nos dijo que encontró un grupo de boletos al lado del pasamonedas, así que lo pasó por la terminal y le salió un ticket de premio superior. No daba crédito», declaró en esta cuarta jornada del juicio, y añadió que Manuel volvió a comprobar los boletos cuando estaba solo. De hecho, la hermana le preguntó por qué los había pasado otra vez por la máquina.
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Una vez en la delegación, expuso la hermana, pasaron la luz ultravioleta por el boleto para comprobar si era original y también lo comprobaron en la máquina, que indicaba que tenía un premio de 4,7 millones de euros. «Mi hermano Manolo preguntaba ‘¿qué hago?’ y Miguel le dijo ‘tranquilízate, vas a coger el resguardo y lo vas a llevar a la administración para ver si viene alguien a reclamarlo’. Y así hizo», comentó la mujer, que insistió en que se trata de «una cosa inusual, extraordinaria».
[–>[–>[–>Sobre la primera solicitud de cobro de Manuel Reija, su hermana detalló que fue porque «un directivo de Loterías» llamó al delegado en septiembre, casi tres meses después del hallazgo, para preguntarle qué iba a hacer con el resguardo porque iba a «caducar», por eso pidió el premio. Esta reclamación se repitió en años posteriores. Además, dijo que desconocía qué era un expediente de hallazgo.
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La mujer aseguró que la administración de San Agustín parecía a veces «una oficina de objetos perdidos» porque aparecen, por ejemplo, «llaves o carteras», por lo que no ve raro que hubiese en el mostrador un grupo de boletos. Sin embargo, Manuel no sabía qué había hecho con las otras apuestas que no tenían premio y que acompañaban a la Primitiva millonaria.
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[–>Una reclamación
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La mujer, que también trabaja en la delegación de Loterías, aseguró que Manuel Ferreiro, ya fallecido y cuya familia reclama el premio, aunque no es el propietario al que apuntan Policía y Fiscalía, acudió a la oficina a presentar una reclamación porque decía que le habían sustraído el boleto. Esto fue en septiembre y explicaba que había comprobado la Primitiva en un bar con punto de venta en la calle Antonio Noche. «Estaba muy nervioso», recordó.
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También declararon este jueves los dos responsables de este bar-administración, que negaron reconocer a Ferreiro como cliente habitual y que este hubiese ido a reclamar algo a su negocio.
[–>[–>[–>La hija de Ferreiro contó ante la jueza que acompañó a su padre a poner la reclamación en septiembre, casi tres meses después del sorteo, porque este decía que la Primitiva era suya y se la habían quitado. Fue entonces cuando el delegado les dijo que el premio «ya había sido cobrado» y que el boleto se encontraba «en Madrid, en una caja fuerte».
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Su padre insistió en que se habían quedado con su premio, pero, días después, la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) le contestó que «no era el beneficiario«. Tampoco se encontraron sus huellas en el boleto.
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Otro trabajador de la delegación provincial indicó que «nunca se le puso problemas a nadie» para poner una reclamación porque tenían «obligación de recoger quejas o sugerencias y enviarlas a Madrid».
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También declararon ayer dos agentes de la Policía Científica que recogieron huellas en la delegación y en la administración de Carrefour ,a donde les acompañó Miguel Reija. Solo sabían que su encomienda tenía «relación con el boleto premiado». Una trabajadora de la Selae, que participó en el proceso del expediente de hallazgo, reconoció que el delegado «no puso oposición» a tramitarlo y admitió, a preguntas de la defensa, que el boleto se trata de un título al portador que puede cobrar cualquiera, como también dijo la hermanada de los acusados.
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