Las farmacéuticas catalanas elevan un 6% su exportación a Estados Unidos en plena tormenta arancelaria
Era uno de los temores de quienes velan porque la economía catalana siga creciendo: que la imposición de aranceles desde Estados Unidos hiciera menguar las exportaciones tras años de bonanza. Se antojaba especialmente sensible lo que ocurriese sobre el envío de perfumes y cosmética, y con el comercio de medicamentos, pues son las dos familias de productos que más vende Catalunya a Estados Unidos.
[–>[–>[–>Superó los 660 millones de euros la primera categoría en 2024 (15% de todo lo que se exportó a Estados Unidos y 12% de todo lo que se exportó de cosmética al mundo) y rozó los 650 millones de euros la segunda (otro 15% del total comerciado con Estados Unidos y un 8% de lo que exportó la industria farmacéutica catalana en total). Una vez cerrado el balance de 2025, el temor fundado se ha confirmado en el caso de la cosmética y los perfumes (la venta al país norteamericano ha menguado un 20%), pero la industria farmacéutica ha esquivado el golpe: se ha mandado un 6% más de producto catalán.
[–> [–>[–>Dos fuentes consultadas relacionan el fenómeno con que, a la práctica, no se hayan llegado a imponer nunca grandes aranceles a este sector. “Ha habido exenciones arancelarias (aranceles del 0% o muy bajos) a las exportaciones de la Unión Europea de medicamentos genéricos o recursos químicos”, aclara la primera. “Trump anunció estos aranceles, pero no se han producido; de entrar en vigor lo harán a partir de finales de julio para algunas, y de cara a septiembre, para otras: el único impacto posible es el de la misma amenaza”, resuelve la segunda.
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La cronología, muy resumida, es la siguiente: el pacto al cual llegó la Unión Europea implicaba tasar con un 15% extra el comercio de productos farmacéuticos, siempre y cuando no fuesen genéricos (paracetamol, ibuprofeno…). Así quedó la cosa hasta que el errático mandatario estadounidense volvió a amenazar con aranceles del 100% sobre cualquier medicamento de marca o patentado que no se fabricara en Estados Unidos (siguen quedando fuera los genéricos), un plan al que ha regresado este mismo mes de abril, y que tendría que materializarse a partir de verano.
[–>[–>[–>El problema que se le plantea a Trump es que Estados Unidos depende en gran medida de los medicamentos producidos fuera de sus fronteras, así que Donald Trump está explotando todo lo que tiene a su alcance para localizar la producción sobre suelo americano. Y el movimiento ha surtido efecto: dada la importancia de este mercado, una quincena de grandes farmacéuticas se comprometieron a bajar el precio de ciertos productos en el país y otra decena de compañías líderes ha anunciado en el último año su intención de reforzar su estructura en Estados Unidos.
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Farmacéuticas en crecimiento en el país
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La británica GSK se ha comprometido a invertir 30.000 millones de dólares en su infraestructura de i+D en el país en los próximos cinco años, lo que incluye unos 1.200 millones en una fábrica de producción de medicamentos en Pennsylvania. La también inglesa AstraZeneca explicó que se planteaba directamente trasladar la producción de determinados fármacos que se producían en Europa y se vendían al otro lado del Atlántico. Y la alemana Bayer dijo abiertamente estar estudiando como incrementar su músculo productor allí.
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[–>En España, Grifols ha anunciado hace menos de un mes que sacará a la bolsa estadounidense su negocio biofarmacéutico en el país, un movimiento que refuerza, entre otras cosas, su autosuficiencia en Estados Unidos, dicho por la misma compañía. Esteve ha comprado dos farmacéuticas norteamericanas en este tiempo: Regis Technologies y la unidad de negocio de Terapias Especializadas de Infusión de TerSera. Y Rovi ha adquirido a Bristol Myers Squibb una de sus plantas de producción en Phoenix, Arizona.
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Además, más allá de las inversiones directas, ninguna de las grandes farmacéuticas catalanas a las que se ha preguntado al respecto, han hablado de rebajar su intensidad en Estados Unidos, vistas las potenciales complicaciones para comerciar en el país. Sin ir más lejos, Almirall, cuyo consejero delegado es también vicepresidente de la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA) aseguraba a principios de este 2026 que una de sus prioridades era justo crecer en Estados Unidos.
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