La crisis del camello
Pocas vidas legendarias hay tan fascinantes como la de Santa Barbara, pero, aparte del culto que le rinden mineros y artilleros, de ella solo queda, en la vulgata en que vivimos, el refrán según el cual de Santa Barbara (protectora también frente a los rayos) solo nos acordamos cuando truena. Con la actual crisis petrolera el Occidente drogadicto vuelve a echarse en brazos de las energías renovables, a modo de sustitutivo, pero, siento decirlo, los remedios para la adicción no vendrán del mono al fallarnos el camello, sino del convencimiento de que hay que salirse del circuito de la droga de combustibles fósiles por el propio mal que suponen para la vida del planeta y la de cada uno. Es más, esa convicción tampoco irá muy lejos si no va unida a cambiar poco a poco a un modo de vida más austero y menos consumista, pues la droga de fondo es el atroz consumismo que nos consume.
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