¿Cómo afecta la derrota de Orbán en Hungría a la ultraderecha internacional?
Viktor Orbán no perdió el pasado domingo las elecciones de Hungría porque sus políticas fueran demasiado radicales o de derechas para sus votantes. El candidato ganador, el derechista Péter Magyar, comparte parte de sus posicionamientos, siquiera suavizados. A Orbán lo echaron fundamentalmente por la mala situación económica del país bajo sus recetas nacionalistas, por la corrupción imperante tras sus 16 años consecutivos en el poder y por sus intentos de control de todos los resortes del Estado, desde los medios de comunicación hasta los jueces.
[–>[–>[–>Y, sin embargo, su derrota ha debilitado a la internacional de derecha radical, formada por una serie de partidos nacionalistas y ultraconservadores, que se apoyaba en conferencias, centros de pensamiento o redes de apoyo y financiación en las que la Hungría de Orbán era clave. Y que el apoyo de la primera potencia del mundo no es sinónimo de victoria.
[–> [–>[–>«Hay claramente una ralentización de las derechas extremas internacionales. A los partidos europeos del movimiento les han pillado a contrapié dos eventos: las semanas de amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia y, sobre todo, la guerra de Irán«, explica a EL PERIÓDICO Guillermo Fernández, doctor en Ciencia Política de la Universidad Carlos III y especialista en derecha radical europea. «Estados Unidos apostó todo por Orbán y perdió. Queda así de manifiesto que las palancas de Trump y de la internacional ultraderechista no son infalibles. Parecía que todos los procesos electorales últimamente eran un paseo triunfal, que había una mecánica histórica que hacía que siempre les fuera bien, ganando o creciendo electoralmente. Esa inercia se ha roto».
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El «gafe» de J.D. Vance
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En la Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se fijó hace unos meses la hoja de ruta política de Estados Unidos hacia Europa. La nueva Administración apoyaría a los partidos «patriotas» europeos, para evitar lo que Washington considera una decadencia del Viejo Continente, acosado por una presunta invasión migratoria y un control autoritario de sus Gobiernos. Eso se tradujo en el apoyo total del presidente Trump a Orbán.
[–>[–>[–>El vicepresidente estadounidense, JD Vance, durante un evento reciente en Budapest. / Europa Press/Contacto/Beata Zawrzel
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Primero envió a su secretario de Estado, Marco Rubio, que expresó su defensa de Orbán como figura a contracorriente en la UE. Luego mandó a su vicepresidente, J. D. Vance, al último gran mitin de campaña. Vance cargó con dureza contra los «burócratas» de Bruselas y su supuesta campaña para arruinar a Hungría. Hasta Trump intervino por sorpresa por teléfono ante una multitud que le recibió con aplausos.
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No sirvió de nada. La derrota de Orbán fue aplastante y su rival, el también conservador pero europeísta Péter Magyar, consiguió más de dos tercios del Parlamento, por lo que es previsible que deshaga parte de las reformas del Fidesz de Orbán.
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[–>Conferencia Política de Acción Conservadora
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El saliente primer ministro húngaro lo intentó todo para recuperarse en las encuestas. Adelantó tres meses, hasta el 21 de marzo, la reunión de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), para poder recibir el respaldo de otros líderes de su línea ideológica.
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El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, habla en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en el MTK Sportpark en Budapest, Hungría, el 21 de marzo de 2026. / ZOLTAN FISCHER / EFE
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De las grandes figuras del movimiento, solo acudieron Alice Weidel (Alemania, AfD), Santiago Abascal (Vox), Javier Milei (presidente de Argentina) e Irakli Kobakhidze (primer ministro de Georgia), entre otros. Trump no estuvo en Budapest, pero envió un mensaje en vídeo.
[–>[–>[–>Tres golpes a la internacional de ultraderecha
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«Creo que la caída de Orbán supone un golpe duro organizativo, financiero y político para la ultraderecha europea», explica Guillermo Fernández.
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Para empezar, en lo simbólico. Orbán y su Hungría eran un referente. Santiago Abascal puso a Hungría como su modelo para España. En Budapest, el líder de Vox dijo que las calles del país centroeuropeo «son la envidia de toda Europa» y las contrapuso a una España «cada vez más insegura». También presentó a Orbán como «el auténtico protector de Europa».
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Trump, por su parte, ha alabado al político húngaro como un modelo de país y de políticas, sobre todo en lo referido a la inmigración, a la lucha contra lo ‘woke’ (las políticas identitarias de cierta izquierda) o los colectivos LGTBI+.
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El segundo golpe es que los ultraconservadores pierden mucho peso en Bruselas. Orbán ha sido la voz discordante en la Unión Europea durante década y media y ha vetado o transformado políticas que considera demasiado progresistas o antirrusas. También se merma el poder inherente al grupo del Parlamento Europeo Patriotas por Europa, formado principalmente por el Fidesz de Orbán, la Alternativa por Alemania de Weidel y el Vox de Abascal, que lo preside.
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Por último, la caída de Orbán es un golpe serio a nivel de infraestructura y organización de la internacional de ultraderecha. Orbán ha creado una red de universidades, como el Instituto Danubio o el Mathias Corvinus Collegium de Budapest, o institutos de pensamiento como el Centro de Derechos Fundamentales, que organiza la CPAC Hungría con el lema ‘Dios, Patria, Familia’ y tiene dos sedes, una en Budapest y la otra en Madrid, en pleno barrio de Salamanca.
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«Juegan un papel muy importante en toda esa internacionalización de la ultraderecha, mucho mayor del que correspondería a un pequeño país de nueve millones de habitantes y superior al de la AfD o Agrupación Nacional», añade Fernández. «La mayor parte de los actos que organiza la fundación Disenso, el ‘think tank’ de Vox, los coorganiza con el Centro de Derechos Fundamentales de Orbán. Cuando el Foro de Madrid y Disenso hacen eventos en Latinoamérica, o de la Iberosfera, suelen participar de ese ‘think tank’ húngaro. En toda esa internacionalización de la ultraderecha juegan un papel muy importante. Existe también un programa de Jóvenes Líderes de la Iberosfera, un programa de becas para gente con aspiraciones en Latinoamérica. Desde el punto de vista financiero, las últimas campañas de Vox se han financiado desde un banco húngaro con participación estatal».
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Cae el candidato de ultraderecha de Perú
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La principal victoria en América Latina fue la presidencia obtenida por el candidato ultraconservador José Antonio Kast en Chile. Sin embargo, el movimiento se ha llevado un golpe en Perú. Rafael López Aliaga, el candidato apoyado por el Foro de Madrid y Patriotas, no ha conseguido pasar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Exalcalde de Lima, estuvo en Madrid en el Viva 25 de Vox de septiembre.
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Más allá de las cuestiones electorales, la ultraderecha empieza a mostrar grietas por las políticas antieuropeas y militaristas de Donald Trump. Agrupación Nacional de Francia criticó la intervención en Venezuela que terminó con la detención de Nicolás Maduro, y cargó contra las amenazas de Trump de invadir Groenlandia o, más recientemente, contra la guerra contra Irán. Un líder de Alternativa por Alemania ha hablado incluso de retirar las bases estadounidenses del país.
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Pero el roce más significativo, sin duda, ha sido entre la italiana Giorgia Meloni y Trump. La primera ministra prohibió el uso de la base de Sicilia a los aviones estadounidenses que bombardean Irán. Ahora ha tenido un choque con el presidente estadounidense después de los ataques de este al papa León XIV.
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2026, año clave para la ultraderecha
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En los próximos meses hay toda una serie de elecciones que pueden marcar el tono de la ultraderecha global.
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La primera cita, y la más importante, será la de las elecciones de medio mandato de noviembre en Estados Unidos, donde se verá si Trump está tan débil como apuntan las encuestas, que le dan una popularidad mínima del 33%.
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En 2026 hay presidenciales en Colombia, donde el actual mandatario, Gustavo Petro, se enfrentará a la derechista María Fernanda Cabal. También el próximo año la ultraderecha podría llevarse el premio gordo: la presidencia de Francia, si las encuestas siguen favoreciendo a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen y liderada por Jordan Bardella.
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