El Ejército israelí continúa demoliendo edificios y atacando en el sur del Líbano pese a la tregua
La alegría que inundó el sur del Líbano este viernes pronto se ha disipado. Una duda abrumadora ha pasado a sustituirla. Con el sonido de las explosiones del Ejército israelí de fondo, cada vez más libaneses vuelven a emprender el viaje de retorno a su refugio de las últimas semanas. Muchos otros deciden quedarse, aunque sea con el miedo en el cuerpo. «Estamos en casa, pero debido a que Israel no respeta el acuerdo de alto el fuego seguimos dándole vueltas a la situación», explica Lama, desde un pueblo a 10 kilómetros de la frontera con Israel. Sus soldados continúan demoliendo casas, atacando a civiles y ocupando territorio. Todas estas acciones son violaciones de la tregua de 10 días que empezó el viernes.
[–>[–>[–>No es la primera vez que las tropas israelíes realizan estos trabajos. La destrucción sistemática de aldeas en el sur del Líbano se practicó antes en la Franja de Gaza, donde la devastación es la norma. Varios comandantes militar del Ejército israelí han declarado al medio Haaretz que están demoliendo viviendas civiles, edificios públicos y escuelas como parte de una política más amplia para «limpiar la zona». En las últimas semanas, se han desplegado en la zona decenas de vehículos de maquinaria pesada, incluidas excavadoras operadas por contratistas. Como ya ocurrió en el enclave palestino, algunos trabajadores reciben una compensación en función del número de estructuras destruidas.
[–> [–>[–>Una fuente con conocimiento de los detalles indicó que algunos contratistas ya habían trabajado en Gaza, y que en una aldea operan simultáneamente unas 20 excavadoras. Uno de los objetivos es impedir el retorno de los libaneses a las zonas fronterizas y todo se hace bajo un estricto control. El Ejército israelí está monitoreando la magnitud de la destrucción mediante sistemas informáticos, incluyendo herramientas estadísticas que registran el número de edificios demolidos en cada área. Cumplen así con el mandato del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, expresado el mes pasado. «Todas las casas en las aldeas cercanas a la frontera con el Líbano serán demolidas siguiendo el modelo de Rafah y Beit Hanoun en Gaza» anunció, haciendo referencia a ciudades gazatíes completamente arrasadas.
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«No nos sentimos del todo tranquilos»
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Este domingo el Ejército israelí ha abierto fuego contra agricultores en Mari, en el distrito de Hasbaya, en el sector oriental de la franja fronteriza, sin provocar heridos. También en la misma zona varios tanques israelíes han avanzado bajo intenso fuego de ametralladoras, según el medio libanés L’Orient-Le Jour. En el sector central del área límitrofe, la aldea de Kounin ha sido blanco de nuevos bombardeos de artillería israelí. «Estamos estresados porque no nos sentimos del todo tranquilos debido a las noticias y a la actitud de Israel al no respetar el acuerdo ni las normas», afirma Lama a EL PERIÓDICO. A la situación de inseguridad, se añade las difíciles condiciones de vida.
[–>[–>[–>«Cuando llegamos no había electricidad, pero hemos logrado arreglarlo, aunque no hay mucha señal ni conexión a internet, y también tenemos problemas con el agua», dice Sana a este diario a 18 kilómetros del límite con Israel. Ella se considera afortunada porque su casa sigue en pie. «Sólo se había ensuciado todo y tuvimos que limpiarlo, pero hemos podido dormir bien», constata. Para muchos otros, sus hogares han dejado de existir o son simplemente inhabitables. Esta vez el tráfico en la carretera era casi igual de intenso de retorno al sur que de vuelta a Beirut. Algunas familias están volviendo al norte del país tras inspeccionar sus hogares y recoger algunas de las pertenencias que han sobrevivido a los bombardeos israelíes.
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Protestas en Israel
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Desde la entrada en vigor de la tregua entre Israel y Hezbolá este viernes, el Ejército israelí ha anunciado la muerte de dos soldados en el sur del Líbano, que elevan la cifra de bajas a 15 en todo este conflicto. Estas dos últimas pérdidas se deben a la detonación de artefactos explosivos, que también han provocado varios heridos. Mientras las tropas libanesas tratan de reconstruir puentes e infraestructuras civiles para facilitar el retorno de los residentes, al otro lado de la maleable línea fronteriza, aumentan las críticas al gobierno del primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, por haber aceptado el alto el fuego. Docenas de personas se han concentrado a las puertas de la embajada estadounidense en Jerusalén con carteles que decían «Hezbolá le da las gracias al [presidente estadounidense Donald] triunfo«.
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[–>A su vez, el municipio de Kiryat Shmona, a tres kilómetros de la frontera con el Líbano, ha convocado una huelga para denunciar la tregua. Un convoy de vehículos se ha dirigido de la ciudad fronteriza a Jerusalén para protestar. «Tienen toda la razón, lo que está sucediendo es una verdadera vergüenza», ha defendido Yair Golan, líder de la formación opositora Partido Demócrata. «Esta ciudad está vacía; el 40% de sus habitantes se ha marchado y probablemente no regresará; esta ciudad no está recibiendo el apoyo gubernamental necesario para recuperarse», ha añadido. El sábado el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, volvió a expresar la oposición del tregua a la tregua, a la que describen como un alto el fuego unilateral y un insulto para el Líbano. Qassem ha rechazado volver a las mismas condiciones que existían bajo el alto el fuego de 15 meses desde noviembre de 2024, cuando Israel disparaba a voluntad y Hezbolá no.
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