Iñaki Urdangarin manda un mensaje muy importante al rey Juan Carlos
A sus 56 años, Urdangarin parece haber rehecho su vida tras su separación de la infanta Cristina y los episodios judiciales que marcaron su pasado reciente. Situado entre Vitoria, donde reside su pareja Ainhoa Armentia, y Barcelona, ciudad a la que sigue profundamente vinculado, el exjugador de balonmano ha encontrado un nuevo rumbo profesional con su proyecto ‘Bevolutivo’enfocado en asesorar a deportistas de élite en las diferentes fases de su carrera. Este nuevo camino, más centrado en el ámbito empresarial, parece haberle devuelto la tranquilidad que durante tanto tiempo le había esquivado.
Su presencia en el Real Club de Tenis de Barcelona no ha pasado desapercibida, sobre todo porque diecisiete años que no asistieron a este torneouna frase que compartió en el pasado con la infanta Cristina en una etapa completamente distinta de su vida. En esta ocasión, Urdangarin acudió acompañado de un grupo de amigos y allegados, entre los que se encontraban Ferrán Martínez e Iñaki Saltor, con quienes se mostró relajado, bromista y muy integrado en el ambiente social del evento. Las imágenes captadas durante la jornada reflejan a un hombre cómodo, que parece haber dejado atrás el peso mediático que durante años condicionó cada uno de sus movimientos.
Al día siguiente, su regreso al torneo ha reforzado esa imagen de normalidad y cercanía. Con un estilo elegante pero relajado, compuesto por camisa, chaqueta y gafas de sol, Iñaki Urdangarin ha saludado amablemente a los mediosdejando claro que no rehuye el contacto con la prensa como en otras etapas de su vida. “Disfrutar del deporte y la vida social aquí en Barcelona”comentó con naturalidad, demostrando que se encuentra en un momento personal mucho más sereno.
Durante sus breves declaraciones, el ex duque de Palma quiso resaltar su vínculo con la ciudad de Barcelona, donde vivió algunos de los años más importantes de su carrera profesional y personal. “Es mi segunda ciudad”afirmó recordando con nostalgia una época marcada por sus éxitos deportivos en el balonmano azulgrana y por su vida familiar con la infanta Cristina. Pese a este arraigo emocional, ha dejado claro que, de momento, no contempla un cambio de residencia definitivo, aunque no cierra la puerta a lo que pueda ocurrir en el futuro.
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