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600 habitantes, iglesia del siglo XVI y está escondido en la sierra

600 habitantes, iglesia del siglo XVI y está escondido en la sierra
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  • Publishedabril 20, 2026



El ex vocalista de El último en la fila ha encontrado en el Sierra del Segura tu particular oasis de paz. Un pueblo con encanto medieval donde cambiar el paisaje por los pinceles, la naturaleza y el anonimato absoluto.

Acostumbrado a colgar el cartel de ‘no hay entradas’ en los estadios más impresionantes de España y desatar la locura de miles de aficionados durante décadas, Manolo García tiene un secreto infalible para mantener los pies en la tierra.

Lejos del bullicio de las grandes capitales, del asfalto de su Barcelona natal y del estrés frenético de la industria musical, el cantautor ha establecido su verdadero refugio vital en un rincón casi secreto de Castilla-La Mancha. hablamos de Ferezun pintoresco municipio de la provincia de albacete que apenas supera 600 habitantes censado.

Para el intérprete de pájaros de barroeste rincón del Sierra del Segura No se trata de un destino de vacaciones cualquiera, sino de tu auténtica patria emocional.

Los padres de Manolo eran originarios de esta zona (su madre de Férez y su padre del vecino pueblo de Socovos) y emigró a Cataluña en busca de prosperidad en los años cincuenta.

Sin embargo, el artista nunca permitió que se rompiera ese hilo invisible de sus raíces manchegas. Hoy es en este pequeño pueblo de calles empinadas donde pasa sus veranoslargos periodos de desconexión y donde encuentra el silencio necesario para componer.

Conocido en la región por su riqueza hídrica y sus paisajesFérez es un remanso de paz completamente alejado de los circuitos del turismo de masas.

Ferez

La localidad, que cautiva por su laberíntica red de calles estrechas, sus tradicionales fachadas de mampostería y su inconfundible sabor medievales el escenario perfecto para viajes lentos. Aquí, Manolo García No es la estrella del rock inalcanzable, sino un vecino más que rehuye cualquier tipo de ostentación.

En este municipio, el artista posee una casa tradicional rehabilitada con mimo, respetando siempre la arquitectura típica de la sierra de Albacete.

No hay lujos excéntricos, grandes piscinas infinitas ni paredes intransitables. Su rutina es sumamente sencilla: levantarse temprano, caminar por el senderos empinados rodeados de pinos y robles y dedicarse a su otra gran pasión más allá de los escenarios, pintar.

Quienes conocen de cerca a Manolo aseguran que es habitual verlo charlando tranquilamente con los paisanos en el plaza del pueblo o comprando en pequeños comercios locales, apostando fervientemente por los productos locales.

Su compromiso con ambientalismo y la defensa del medio rural es inquebrantable y predica con el ejemplo, habitando esa España vaciada a la que en tantas ocasiones ha dado voz.

Si el viajero decide seguir los pasos del cantante y perderse por Férez, descubrirá joyas arquitectónicas como la Iglesia Parroquial de la Asuncióncriado en el siglo 16 y que cuenta con un impresionante órgano histórico.

La ruta hacia el Arroyo de la Morael puente de piedra o los miradores desde donde contemplar la inmensidad de un paisaje salvaje y puro.

Manolo García ha encontrado en Férez el antídoto perfecto contra el veneno de la fama. A refugio inexpugnable de piedra y naturaleza que guarda la esencia más íntima de una de las voces más queridas de nuestro país.



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