GOBIERNO JAVIER MILEI | ‘Dieta Platero’: La crisis económica empuja a Argentina a comercializar la carne de burro
Numerosas generaciones de argentinos leyeron en la escuela Platero y yo. La historia de Juan Ramón Jiménez forma parte de la entrañable memoria escolar. A través de las páginas del Nobel de Literatura se acompañaron del burrito y amigo inseparable de un niño de la edad ellos o ellas. Y memorizaban que era pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Los argentinos acaban de enterarse de que el animal puede integrarse a las magras dietas de un país en ajuste permanente y caída del consumo. La carne del burro ha comenzado a comercializarse en la provincia patagónica de Chubut. Se distingue de la de vacuno porque es más oscura, según los vendedores. La iniciativa provino del productor rural Julio Cittadini, y ha contado con el entusiasmo de las autoridades. El asno, dijo, puede convertirse en una alternativa con los mismos cortes que los consumidores solían adquirir en tiempos de mayor holgura en los bolsillos: vacío, lomo, costillar y entraña, y a menos de la mitad del precio promedio que suelen pagar en las versiones cárnicas tradicionales: 7.500 pesos por kilogramo (unos 4,6 euros). «En la mayoría de esos campos que se cierran a la producción ovina no es posible la explotación vacuna porque no son aptos para eso. Y ahí es donde surgió el burro como una posibilidad por su carácter aguerrido para mantenerse en la estepa patagónica».
[–>[–>[–>La dieta Platero, como la llamaron algunos humoristas en las redes sociales, tiene un trasfondo que excede a sus cuatro patas. Los precios de la carne de vacuno se incrementaron un 6,9% en marzo, el doble que la inflación. Los cortes más populares han tenido aumento interanual del 55%, por encima del índice general de precios. De acuerdo con la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), durante el primer trimestre de 2026 se consumieron 512.000 toneladas. Eso supone una caída del 10% respecto al mismo periodo del año anterior. Los 47 kilos per cápita en un año suponen la peor cifra desde los años 90.
[–> [–>[–>El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) consignó que el 80% de la población ha modificado de manera negativa su alimentación. Seis de cada 10 personas se saltan una comida para reducir gastos. Las carnes vacuna, aviar y porcina se reemplazan por productos de bajo valor nutricional. Un estudio del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) da cuenta de una marcada subalimentación que compromete «el acceso a proteínas y vitaminas básicas». Hay una «sobrecarga de harinas, panificados y azúcar», con «posibles efectos directos en la salud» como la obesidad infantil, la diabetes y enfermedades cardiovasculares. «Acceder a lácteos, carnes magras, frutas o verduras de calidad se ha transformado en un privilegio de minorías, mientras que la mayoría ajusta su dieta a la supervivencia».
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Los prejuicios
[–>[–>[–>
En medio de este declive ha comenzado a rebuznar el burro para sumarse a las mesas familiares. La experiencia ha sido autorizada por el Ministerio de la Producción del Gobierno de ultraderecha. «Lo que se puso a la venta al público debía durar una semana y se fue en un día y medio: no quedó nada», dijo el productor. Se realizó a su vez una degustación libre y gratuita en una parrilla. Cittadini aseguró que la recepción fue buena. Reconoció no obstante que en un país donde el asado forma parte de los ritos dominicales, el burro corre una enorme desventaja cultural, más allá del cariño atesorado por la prosa poética de Juan Ramón Jiménez. «Es una barrera que se tiene que levantar». Él ya lo hizo. Come esa carne desde hace años, como sucede en Italia y Francia. «Y ni hablar de los chinos. Tienen frigoríficos especializados y comercializan grandes cantidades».
[–>[–>[–>El problema de los controles sanitarios
[–>[–>[–>
La nutricionista Lourdes Monaldi sostuvo que, si bien esa carne no tendría un «efecto negativo» en los estómagos porque posee proteínas de alto valor biológico, es magra y contiene una buena cantidad de hierro, se presentan serios problemas para su control sanitario y las eventuales habilitaciones de frigoríficos en las actuales condiciones de extrema desregulación. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) debería tomar cartas en el asunto. El organismo ha sido uno de los blancos predilectos de la «motosierra» de Javier Milei y su ministro desregulador, Federico Sturzenegger. Unas 500 personas salieron de la plantilla, buena parte de ellos veterinarios e ingenieros agrónomos.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
La desarticulación del Senasa con el propósito declarado de «ahorrar en burocracia estatal» ha comenzado a tener consecuencias. China ha rechazado un embarque de carne del frigorífico bonaerense Arrebeef debido al deterioro de los controles sanitarios. Chile ha hecho lo propio. Se esperaba en Buenos Aires autoridades de esos países para auditar los protocolos argentinos que, sostuvo el portal La Política Online, corren el peligro de perder credibilidad. El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) ha reclamado reforzar el rigor dejado de lado que ha sido un sello del Senasa para sostener los mercados internacionales.
[–>[–>
[–>En este contexto ha asomado su hocico el burro. El portal Vía País señaló la reacción espontánea negativa de «quienes rechazan su consumo por el vínculo histórico y afectivo con el animal». Florecen las ironías y memes en X. No han faltado aquellos que aludieron a las «burradas» presidenciales cuando habla de «datos contundentes» sobre un presente prometedor.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí