TRANSICIÓN ENERGÉTICA | De la injerencia rusa a «la guerra jurídica» de Galicia: la eólica europea identifica «un ecosistema bien organizado» contra el despliegue del sector en la UE
Ni Noruega, líder mundial de las fuentes verdes con el 98% de la producción de electricidad, queda al margen de lo que la patronal eólica europea WindEurope presenta como «un ecosistema grande y bien organizado» contra el despliegue de las renovables que está «socavando activamente el discurso energético» en toda la UE. Allí, la oposición al sector la capitaliza Motvind Norge. Se autodefine como «una organización apolítica y no partidista con más de 24.000 miembros» que, «mediante soluciones democráticas», protege la naturaleza y a la población «de intervenciones nocivas y medidas coercitivas». Tiene a la eólica en la diana. Wind Europe denuncia que este lema de buenas intenciones esconde la pretensión de «detener todo desarrollo de energía eólica» en el país, «independientemente de la ubicación o el diseño del proyecto».
[–>[–>[–>¿Cómo? Presentando la actividad «como una amenaza grave y sistémica para la salud humana y el medio ambiente». «En las primeras fases del proyecto, la organización se dirige sistemáticamente a los municipios con argumentos centrados en la salud, instando a las autoridades locales a bloquear los proyectos eólicos de forma preventiva», se quejan los promotores. El supuesto impacto del infrasonido por el movimiento de las palas de los aerogeneradores es «una característica recurrente de los mensajes públicos de Motvind, a pesar de la ausencia de consenso científico que respalde tales efectos». WindEurope afirma que sobre el grupo existen «acusaciones de intimidación y escalada de violencia en conflictos locales» y posibles vínculos con «entornos informativos prorrusos». Dos de sus principales altavoces son los canales Steigan.no y Derimot.no, «que difunden frecuentemente información alineada con el Kremlin».
[–> [–>[–>Los promotores eólicos europeos meten a Motvind Norge dentro de los «antiviento», uno de los perfiles «más activos y radicalizados» por el uso de «una amplia gama de argumentos en contra, sin rodeos respecto a teorías conspirativas marginales» en la oleada de desinformación alrededor del sector. En el análisis sobre su expansión en el debate público presentado ayer durante la cumbre europea de la industria eólica en Madrid, se describe también la labor de algunos «activistas» en la construcción de virales en redes sociales a base de «narrativas engañosas sin rendición de cuentas, supervisión ni estándares de calidad»; el papel del «creciente ecosistema de medios de comunicación alternativos y marginales» bajo la apareciencia del periodismo tradicional «tergiversando las realidades prácticas de la expansión de las energías renovables» que luego «medios de comunicación de centroderecha» replican, aunque con matices; y el cuestionamiento del cambio climático y los beneficios de las renovables por parte de «los políticos de extrema derecha».
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El caso de Galicia
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En el viaje por los epicentros del movimiento antieólico europeo y «los daños económicos por la desinformación», WindEurope recala en Galicia. «Ilustra cómo se utiliza la guerra jurídica para bloquear proyectos individuales», apunta. Detrás hay «grupos de oposición organizados» que «emprendieron deliberadamente campañas de litigios prolongadas para descarrilar» los nuevos parques a pesar de contar ya con autorización administrativa. «Al atacar sistemáticamente aspectos procedimentales», detalla, en referencia primero a la disputa por los informes sectoriales y el presunto impacto ambiental después, «buscan suspensiones cautelares» de los proyectos «durante años, independientemente de su legalidad final».
[–>[–>[–>La patronal admite que la estrategia «demostró ser altamente eficaz». Hay cerca de 100 proyectos, con 2.500 megavatios de potencia e inversiones de «miles de millones de euros» en el aire, «lo que provocó una parálisis generalizada de la inversión y la construcción». «La magnitud y repetición de estos casos apuntan a un modelo de litigio profesionalizado, respaldado por peritos jurídicos especializados, que también ha generado ingresos atractivos y estables para los bufetes de abogados«, arremete. A pesar de las recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la UE y del Supremo español anularon los argumentos jurídicos empleados para las suspensiones, WindEurope asume «una importante incertidumbre» por la cantidad de proyectos retrasados y la acumulación de casos en los tribunales.
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El futuro energético
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«El debate público sobre la energía eólica está roto», advierte Tinne Van der Straeten, consejera delegada de WindEurope. En todo este movimiento de oposición «se presenta falsamente la energía eólica como un proyecto ideológico que perjudica a las comunidades, debilita la economía y amenaza la naturaleza», asevera, en plena crisis otra vez por los precios energéticos y la enorme dependencia de la UE de los combustibles fósiles. «Esto no es solo un problema de comunicación. La desinformación y la información errónea plantean un problema de competitividad y de seguridad», remarca la que fue ministra de Energía de Bélgica, ante «el riesgo de paralizar la capacidad de Europa para tomar decisiones racionales sobre su futuro energético».
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