El buril de la memoria
Internarse en los pasillos de la memoria es un ejercicio que puede acabar con alborozo o, por el contrario, inundarnos de tristeza, sabido que ambas sensaciones forman parte de una misma hélice cuando de volar sobre el pasado se trata. Hace unos días, abriendo y cerrando cajones, hurgando entre carpetas y documentos varios para ampliar más datos sobre mi padre, con el objetivo de enviarlos a la Asociación Memorialista Asturias, me encontré con una nota: «Mi madre falleció el día 14 de marzo de 1942 a los 77 años de edad. La Felguera 17 de marzo de 1972».
[–>[–>[–>En todo caso, las razones del escrito del bueno de Jesús, mi padre, respondían a una clara intención: dejar constancia de esa fecha para que no se perdiera en los salones oscuros del olvido. Cuando Jesús escribió la nota, contaba con 67 años, y mi recuerdo es el de una persona en perfecto estado mental y, quizás por ello, con la suficiente lucidez para darse cuenta de que cuantas más botellas se lanzaran al mar de la memoria, más posibilidades había de que alguien las acabara recogiendo.
[–> [–>[–>Y como de recuperación de restos testimoniales se trata, era lógico que, tras acariciar unas cuantas veces la caligrafía paterna, y de volver a pasar por el corazón tantas imágenes y vivencias que nos pertenecieron, me viniera el recuerdo de la Asociación Memorialista Asturias, empeñada en honrar la memoria de las mujeres y hombres que defendieron la democracia republicana de España. Y siempre con el propósito de apoyar a sus familias, que se conozca la historia y construir con ella, desde el recuerdo que es de todos, una sociedad y un futuro mejores.
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Los integrantes de la Asociación Memorialista Asturias, como notarios en posesión de una enorme sensibilidad, han emprendido una labor paciente y fecunda: encontrar en su tierra, en sus propias raíces, esos restos que faltan para completar el árbol familiar talado por los hachazos incruentos de la época franquista. «Somos todos los trozos de lo que recordamos» no es una frase cualquiera, una piedra lanzada al azar. Más bien, por el contrario, es un significante sobre el que la Asociación Memorialista Asturias sigue empeñando un trabajo constante que dignifique la memoria de los damnificados en ese oprobioso período: fusilados, desaparecidos, encerrados en campos de concentración…
[–>[–>[–>Desde su fundación, ha sido permanente el trabajo de recogida de documentación en los archivos, esperada por las familias, así como el impulso de iniciativas singulares y de gran trascendencia, tales como la solicitud cursada al gobierno del Principado de Asturias para la declaración de la Fosa Común de Oviedo como lugar de la Memoria Democrática o los expedientes remitidos al Ministerio para el reconocimiento y reparación personal de las víctimas del franquismo.
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Y, precisamente, en relación con esto, el 20 de noviembre pasado se celebró en el pozo Sotón un acto que fue recogido en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA bajo el epígrafe: «El Gobierno honra en el pozo Sotón a las víctimas del franquismo en el cincuenta aniversario de la muerte de Franco». Un encuentro en el que la Asociación Memorialista Asturias, en colaboración con el Gobierno de España, hizo entrega de un reconocimiento a los familiares de 70 víctimas asturianas.
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[–>«Valorad la libertad que tenéis», ese fue el mensaje del Ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torre. Unas palabras que bien merecen ser recordadas en estos tiempos confusos.
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