DESAFÍO CÁNCER ASTURIAS | La ultrafondista Teresa del Campo desafía al cáncer y vuelve a vencer en una carrera de montaña tras someterse a quimioterapia y cirugía: «No se trata de ganar, se trata de volver»
Teresa del Campo Santos se despertó de la anestesia a oscuras, aturdida, y lo primero que hizo fue tocarse el vientre. Notó un corte largo, de arriba abajo. Supo entonces que lo que le habían extraído era maligno. Era septiembre de 2024 y acababan de operarla de un tumor de ovarios. A continuación llegaron cinco meses de quimioterapia. Después de poco más de un año, el pasado sábado, esta corredora de montaña de 61 años, cruzaba la meta del Cova Negra Trail Fest, en Nueva de Llanes, en primera posición de la categoría para mayores de 55 años. Había corrido 13,6 kilómetros en menos de dos horas. Estaba de vuelta.
[–>[–>[–>Nada invitaba a imaginar un regreso tan rápido de esta ultrafondista, ovetense de nacimiento y vecina de La Portilla (Llanes) desde hace más de 30 años. Del Campo, que atesora entre sus logros el Campeonato de España Ultra FEDME en 2017 y la Travesera Integral de Picos de Europa en 2010, recibió el diagnóstico en julio de 2024. Un tumor. Apenas unas semanas antes había completado el anillo de los Picos de Europa, 72 kilómetros y 7.000 metros de desnivel, pero con la barriga ya hinchada. «Aquí está pasando algo», se decía.
[–> [–>[–>«Se acabó la quimio»
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Lo que un médico le dijo que eran gases era en realidad una acumulación de líquido en la cavidad abdominal que acabó por delatar la verdadera enfermedad. En una ecografía rutinaria para revisar un riñón, el gesto de la cara del radiólogo cambió, frunció el ceño. «Tiene que verla urgente un servicio de ginecología«, le dijo.
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Lo que vino después fue un torbellino de sesiones hospitalarias: dos paracentesis para extraer el líquido –en la segunda le sacaron tres litros y medio–, una histerectomía total en septiembre y cinco rondas de quimioterapia que se prolongaron de octubre de 2024 a febrero de 2025. No pudo completar la sexta. Sus leucocitos, ya de por sí bajos, cayeron hasta niveles que hicieron temer a los médicos un mal todavía mayor. «Se acabó la quimio», le transmitió su oncóloga, Lucía Roncero. «Era suficiente».
[–>[–>[–>«Me ponía a hacer el ejercicio y me caía»
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Si algo define a esta licenciada en Geografía e Historia, especializada en patrimonio cultural, es que nunca ha querido estarse quieta. Y su voluntad de hierro. Incluso durante el tratamiento, los días que podía, salía a andar. El tercer día «postquimio», cuando el cuerpo eliminaba todo lo que le habían metido los médicos, era el peor, pero aun así mantenía una rutina: por la mañana hacía pilates, trabajo en suspensión, algo de cardio en casa…
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Cuando se sintió con fuerzas, añadió la piscina y el gimnasio. Hubo un contratiempo añadido: durante la operación le quedó tocado un nervio y perdió el uso del abductor en la pierna derecha. «Me ponía a hacer el ejercicio y me caía». Pasó de mover 45 kilos en la máquina de abductores a no poder cerrar ni con 10. Ahora ya está en 39. Y subiendo.
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[–>«Esto vuelve a funcionar»
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El regreso al trote fue casi inmediato, aunque a un ritmo humillante para quien corría por debajo de cinco minutos el kilómetro en los ultratrails de montaña. «Trotaba a 11 minutos el kilómetro. Veía gente que me pasaba y pensaba: ¡No puede ser!». Pero fue poco a poco mejorando los tiempos. Cuatro meses después empezó a notar que las piernas respondían mejor, y a los nueve salió al monte con otra sensación: «Esto vuelve a funcionar», pensó.
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La idea de competir en Nueva de Llanes, surgió casi como un juego. Su marido, Juan Andrés Fernández, la animó a disputar la carrera. «¿Cómo voy a correr si hace un año estaba recibiendo quimio?», se preguntaba. Pero decidió hacer lo mismo que cuando disputó la Travesera: «Salgo, estoy con la gente y la acabo como si fuera a entrenar».
[–>[–>[–>Deporte y naturaleza
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Así que salió a disfrutar de la mañana, y acabó primera de su categoría. «Sabía que estaba bien. Habíamos hecho una prueba subiendo al Picu Mediodía y el tiempo coincidía con los mejores de los mayores de 55 años del Cova Negra anterior«, rememora. Lo que no esperaba era aguantar tan bien todo el recorrido.
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Teresa del Campo evita el lenguaje bélico que suele acompañar al cáncer: luchar, batallar, vencer… «Al cáncer nunca se le vence», resalta, recogiendo una frase de su marido. «Puede volver. Siempre está ahí». Por eso evita palabras como pelear o combatir. Lo que sí sabe por experiencia propia es que el estado mental, el optimismo, influye en el sistema inmunológico. Y que el deporte, especialmente en la naturaleza y cada cual en su nivel, es una herramienta muy poderosa.
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Nuevos objetivos
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«Sales a correr por el monte y vuelves limpio, reseteado, con los pulmones llenos de oxígeno». Durante los meses más duros del invierno, mientras recibía quimioterapia, salía cada día a andar o a trotar. «El frío, ver los brotes, el contacto con la naturaleza… cuando volvía a casa siempre estaba mejor», destaca.
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Ahora, con la victoria del regreso a la competición aún reciente, se plantea nuevos objetivos. Quizá una carrera de unos 20 kilómetros para ir incrementando el recorrido. Tal vez el 2 de mayo, que habrá una competición en Porrúa, el Trail de Cuera… «aunque quizá sea pronto», reflexiona. Si acude lo tomaría como un entrenamiento, «a ver qué pasa», expone.
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Ejemplo de tenacidad
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Sabe que el alta definitiva, si llega, no será antes de cinco años. Mientras tanto, tiene palabras de agradecimiento para su ginecóloga, Begoña Gómez, y para el cirujano que la operó. Ignacio Alonso, del que recuerda lo que le trasladó justo después de la operación: «No te preocupes, que dentro de un año vas a estar corriendo». Le costaba creerle, pero ahí está, cumpliendo el pronóstico y regalando una lección que trasciende lo deportivo.
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Del Campo, ejemplo de fuerza de voluntad, tenacidad, superación, constancia y tesón, considera importante dar visibilidad al cáncer y trasladar a los enfermos un mensaje de esperanza: «Hay futuro». Lo tiene claro: «No se trata de ganar, se trata de volver».
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